Viernes, 15 Diciembre, 2017

            

El encierro de estudiantes, “indefinido” hasta que la UGR incentive las negociaciones | Vídeo

Los alumnos que se encuentran en la biblioteca de la Facultad de Ciencias se enfrentan a su quinto día de aislamiento

Continúa el encierro de estudiantes en la biblioteca de la Facultad de Ciencias | Foto: Sarai Bausán García / Vídeo: Román Callejón
Sarai Bausán García | @Sarai_Bausan


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El ambiente en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada dista mucho del que de forma cotidiana suele acoger. Solo con cruzar sus puertas, los gritos de protesta ya se oyen en la mañana en la que se produce una concentración en el vestíbulo del edificio en apoyo a los casi 80 estudiantes que se encuentran desde el jueves encerrados en la biblioteca de dicha facultad para reclamar facilidades en el estudio de sus carreras y una serie de mejoras de la situación estudiantil.

“Estamos bien. Es verdad que hay días en los que te da un poco más bajón y nos desanimamos un poco, pero con tanta gente como nos anima y nos apoya tanto aquí como en las redes sociales todo es mucho mejor, nos da mucho ánimo”, muestra a este periódico Pepe , uno de los estudiantes que han hecho de la biblioteca de la Facultad de Ciencias un fuerte con el que presionar al gobierno de la Universidad para que escuche las necesidades de su comunidad estudiantil.

Tal y como los alumnos comentan tanto durante su encierro en la biblioteca como en la concentración mantenida hoy, una de las fuerzas fundamentales con las que cuentan para seguir adelante y no desistir en su empeño es el apoyo que entre ellos mismos nace. “Yo voy ahora a casa y luego vendré con comida para el resto y todo lo necesario. Estamos un poco cansados, pero merece la pena si conseguimos lo que reclamamos”, narra otro de los estudiantes encerrados.

AMPLIAR EL HORARIO DE BIBLIOTECAS Y VOTAR EL CALENDARIO DE EXÁMENES, ALGUNAS DE LAS PROPUESTAS

Tal y como explica Pepe, todo comenzó durante dos asambleas “sin siglas ni nada” para tratar estos asuntos y pensaron que la mejor manera de conseguirlo era emprendiendo esa labor.

Entre las cuestiones que plantean mejorar a la Universidad de Granada se encuentra reducir la carga económica extra que supone la impresión de material de clase, la ampliación de horarios de los espacios de estudio, ya que “no hay ninguna biblioteca 24 horas”, lograr ayudas para la acreditación de idiomas, implantar unos baños multigénero en todos los espacios de la Universidad y emprender un Protocolo para la prevención y respuesta ante el acoso.

Asimismo, los estudiantes exigen que se lleve a cabo una votación vinculante del calendario de exámenes para que sea la opinión de la comunidad estudiantil la que decida la resolución. “Las personas de la UGR que han venido a negociar nos dijeron que no contemplaban ningún referéndum en el gobierno de la Universidad. Por cosas como esa vemos que no están dispuestos a negociar, que solo quieren que nos vayamos de la biblioteca, pero no ceden en ningún punto”, comentan.

Según indican, esta votación se podría hacer mediante un periodo de debate abierto en el que participara toda la sociedad educativa o con una medida en la que, al matricularse, se facilitara una pestaña para elegir en qué fecha de las propuestas se quería realizar los exámenes y, la opción vencedora, sería la elegida.

“EL GOBIERNO DE LA UNIVERSIDAD NO DA EL PASO”

Ante la respuesta de la Universidad de Granada en cuanto a las ayudas en la acreditación de idiomas, que afirmaron en un comunicado de prensa que ya existen estas bonificaciones tanto de la UGR como de la junta de Andalucía, los estudiantes expresan: “Es verdad que hay becas, pero o son insuficientes o los requisitos no son accesibles para todas las personas. Las hemos estudiado y se ha llegado a la conclusión de que algo tenemos que hacer ahí”.

“El gobierno de la Universidad no da el paso. Solo vinieron el sábado, les dijimos que no negociaríamos hasta que retiraran un comunicado en el que nos difamaban y hasta el momento no lo han retirado. Además, les dijimos las posibles soluciones que vemos a los problemas planteados y nos dio la sensación de que simplemente era a título informativo, porque no accedían a ningún punto ni se comprometieron a nada”, señala Pepe.

La Universidad de Granada indicó en una nota, por su parte, que los estudiantes para acceder a la biblioteca forzaron, rompieron una puerta de acceso y taparon las cámaras de seguridad, que el lugar “no cumple las mínimas normas de habitabilidad e higiene” y que “desde donde se encuentran, los encerrados tienen acceso a productos químicos potencialmente peligrosos”. Ante estas declaraciones, los estudiantes afirmaron que “ni rompimos una puerta ni tenemos acceso a los productos químicos porque estamos en una biblioteca”.

Desde la institución académica se ha propuesto a los estudiantes que continúan su encierro, pero en otro lugar más adecuado para que no imposibilite la normal vivencia en el lugar, a lo que los encerrados han declinado esta opción. De igual modo, la UGR ha mostrado que “ha mostrado y mostrará una actitud abierta al diálogo que, sin embargo, no se ha puesto de manifiesto por parte de los estudiantes encerrados”.

“Este encierro es indefinido. Vamos a seguir presionando a la Universidad hasta conseguir que abran debate con nosotros y lograr estos cambios. Pero, tal y como estaban en la última reunión, soy pesimista en que den un paso aunque tienen que saber que si quieren que salgamos de la biblioteca lo tienen que dar”, recalca Pepe. A lo que añade: “Somos los primeros interesados en salir de aquí siempre que se nos escuche y podamos debatir lo que se propone. El que nosotros salgamos de aquí está en su mano”.

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