Miércoles, 19 de Diciembre de 2018

            

Llámame tonto… pero no me digas feo

Marisa Chacón


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Se está produciendo un fenómeno bastante curioso en nuestra sociedad que debería de ser objeto de estudio.

Y es que puedes llamar a una persona inútil, inepta, ladrona, sinvergüenza, inculta, prepotente, hipócrita… y así hasta el infinito; y aquí no pasa nada. Pero ¿habéis probado a opinar negativamente sobre el físico de alguien? Automáticamente te conviertes en el primo hermano de Hitler…

¿Qué está pasando?

En teoría, solo en teoría, debería ofendernos más que nos digan “mala persona” a que nos llamen “feo”, pero la realidad es que una crítica que tenga por objeto el físico suele escocer bastante más que una crítica por nuestra forma de ser o intelecto.

La belleza es una apreciación subjetiva e inmediata. Para juzgar a una persona por su físico no es necesario conocerla y, desde luego, tu opinión no es una verdad universal (o lo que es lo mismo, siempre habrá un roto para un descosido).

Sin embargo, para opinar sobre la inteligencia, el valor humano o las capacidades de alguien, es necesario tener un trato previo o un conocimiento mínimo. Esto implica que, si alguien que te ha tratado opina mal de ti en alguno de estos aspectos, es que ha visto actitudes que no le han gustado en tí. Y esto sí debería ser motivo de preocupación o de enfado, ya que si bien hay que saber recibir y aceptar las críticas o aprender a ignorarlas; cuando éstas atañen a tu yo, al menos deberían de ser motivo para hacer un pequeño ejercicio de autocrítica y reflexión. Todos deberíamos de estar abiertos a mejorar.

Pero al contrario de lo que la lógica dicta, si te dicen que eres un inútil te escocerá menos que si te dicen que necesitas bajar unos kilos.

“Llámalos gordos y se pondrán a dieta, llámalos tontos y a ninguno le dará por leer un libro”

Cierto como la vida misma.

Lo vemos a pie de calle, pero es más llamativo aún en el caso de los medios de comunicación. Se arma más revuelo mediático cuando un político increpa a otro (especialmente si es mujer) aludiendo su indumentaria, peinado o bella cara, que cuando se matan entre ellos llamándose mafiosos, ladrones y pandilleros. Increíble. Ni un patio de instituto…

De hecho la mayoría de las personas que quieren hacer daño con un comentario aluden directamente al físico y el resto de aspectos suelen pasar a un segundo plano.

Mi conclusión a este peculiar hecho, carente de toda lógica, sentido o razón, es doble.

Por una parte, damos demasiada importancia a lo que los demás piensen de nosotros y no sabemos aceptar las críticas y sacar lo positivo de ellas. Vale que muchas críticas, sobre todo cuando vienen de personas que no te conocen bien, van dirigidas a hacer daño, pero siempre se puede sacar algo positivo de ellas; ya sea una actitud personal que se puede mejorar, saber que hay alguien de quién no debes fiarte o simplemente subir tu ego porque una persona te envidia tanto que tiene que despotricar de ti para sentirse realizada…

Pero por otra parte, la conclusión máxima es que la idiotez social está tocando techo.

Cuando se le da más importancia a algo tan subjetivo y cambiante como el aspecto físico, que a lo que uno es en esencia… hay que echarse a temblar.

Vale que a la inmensa mayoría nos gustaría ser altos y guapos, y no es malo querer serlo. De hecho es bueno querer presentar al mundo la mejor versión de uno mismo en todos los aspectos y eso incluye el físico.

Pero la belleza física es efímera y personas guapas hay a patadas, para qué engañarnos. Lo que te hace único, lo que te hace ser tú, no está en tu físico. Tu identidad está en ti, tengas el pelo largo o corto, con una cicatriz, con arrugas o sin ellas… eres tú siempre.

Saca lo positivo, trabaja en ti tanto por dentro como por fuera y aprende a dar a cada cosa la importancia que tiene. Tu mayor valor eres tú, nunca lo olvides.


Comments

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  1. Madre mía!! Qué razón tienes!! Hoy en día, el culto a la juventud y a la belleza ha sobrepasado otros valores, mucho más importantes. Se están perdiendo: “la curiosidad, la sociabilidad, la amabilidad, el compañerismo, la adaptabilidad, la reflexión inteligente, la capacidad de ver las cosas desde el punto de vista del otro y la buena voluntad “