Martes, 30 Mayo, 2017

El consumo regular de marihuana, perjudicial para el cerebro de los adolescentes

Un estudio de 2012 muestra que el 6,5 por ciento de los estudiantes de secundaria reconoce fumar marihuana a diario



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El consumo regular de marihuana puede tener un efecto negativo significativo en los cerebros de los adolescentes y adultos jóvenes, incluyendo deterioro cognitivo, de memoria y mala atención y menor cociente intelectual, según han expuesto psicólogos en un debate sobre las implicaciones para la salud pública de la legalización de la marihuana celebrado en la 122 Convención Anual de la Asociación Psicológica Americana, que se celebra del 7 al 10 de agosto en Washington, Estados Unidos.

“Es necesario hacer hincapié en que el consumo regular de cannabis, el cual consideramos una vez a la semana, no es seguro y puede provocar adicción y daño neurocognitivo, sobre todo en los jóvenes”, resume Krista Lisdahl, directora del Laboratorio de Imágenes del Cerebro y Neuropsicología en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, en Estados Unidos.

El consumo de marihuana es cada vez mayor, según Lisdahl, quien se refirió a un estudio de 2012 que muestra que el 6,5 por ciento de los estudiantes de secundaria reconoció fumar marihuana a diario, frente al 2,4 por ciento que se registró en 1993. Además, el 31 por ciento de los adultos jóvenes (de 18 a 25 años) dijo haber consumido esta sustancia en el último mes.

Las personas que se han convertido en adictos a la marihuana pueden perder un promedio seis puntos de cociente intelectual (CI) en la edad adulta, según Lisdahl, quien hizo alusión a un estudio longitudinal de 2012 en el que se siguió a 1.037 participantes desde su nacimiento hasta los 38 años de edad.

Estudios de imágenes cerebrales de los consumidores regulares de marihuana han mostrado cambios significativos en su estructura cerebral, particularmente entre los adolescentes, afirma Lisdahl. Además, se han visto anormalidades en la materia gris del cerebro, que se asocia con la inteligencia, en 16 jóvenes de 19 años que incrementaron su consumo de marihuana en el último año, destaca.

Estos resultados negativos se mantuvieron incluso después de que los investigadores controlaran los principales problemas médicos, la exposición prenatal a las drogas, retrasos en el desarrollo y problemas de aprendizaje, añade esta investigadora.

“Al considerar la legalización, las autoridades deben abordar las formas de prevenir el acceso fácil a la marihuana y proporcionar financiación adicional para el tratamiento de consumidores adolescentes y adultos jóvenes”, afirma. También recomienda que los legisladores consideren la regulación de los niveles de tetrahidrocannabinol o THC, el principal componente químico psicoactivo de la marihuana, con el fin de reducir los posibles efectos neurocognitivos.

 Algunas formas legalizadas de marihuana tienen niveles más altos de THC que otras, detalla Alan Budney, de la Universidad de Dartmouth, en Hanover, New Hampsire, Estados Unidos. El THC es responsable de la mayoría de los efectos psicológicos de la marihuana y algunas investigaciones han demostrado que el uso frecuente de THC de alta potencia puede aumentar el riesgo de problemas agudos y futuros con la depresión, la ansiedad y la psicosis.

“Estudios recientes sugieren que esta relación entre la marihuana y la enfermedad mental puede moderarse por la frecuencia de consumo de la marihuana y la potencia de la sustancia”, subraya Budney. “Por desgracia, gran parte de lo que sabemos de la investigación anterior se basa en fumar marihuana con dosis mucho más bajas de THC de las que se utilizan comúnmente en la actualidad”, añade.

Los tratamientos actuales para la adicción a la marihuana entre los adolescentes, como breves intervenciones escolares y asesoramiento ambulatorio, pueden ser útiles, pero, a su juicio, se necesita más investigación para desarrollar estrategias e intervenciones más eficaces.

 Además, la aceptación del uso de la marihuana medicinal legalizada por parte de la gente parece tener un efecto sobre la percepción de los adolescentes sobre los riesgos de la droga, según Bettina Friese, del Instituto Pacífico de Investigación y Evaluación en California, Estados Unidos.

Esta experta presentó los resultados de un estudio de 2013 con 17.482 adolescentes de Montana, Estados Unidos, que detectó que que el uso de marihuana entre los jóvenes fue mayor en los condados donde son muchas las personas que votan a favor de legalizar la marihuana medicinal en 2004. Además, los adolescentes en los lugares con más votos a favor de la legalización de la marihuana médica perciben el consumo de esta droga como menos peligroso.

Según Friese, los resultados de las investigaciones sugieren que una actitud más tolerante hacia la marihuana medicinal puede tener un mayor efecto en el consumo de marihuana entre los adolescentes que el número real de licencias de marihuana medicinal disponibles.

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