Miércoles, 13 Diciembre, 2017

            

El Comisariado estudia “varias” propuestas de exhumación de más personas en la fosa de Alfacar



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El Comisariado para la Memoria Histórica de la Junta de Andalucía está estudiando “varias” propuestas más de exhumación de represaliados durante la Guerra Civil que podrían encontrarse enterrados en el entorno en el que se ubica la fosa en la que supuestamente yacen los restos de Federico García Lorca, en Alfacar (Granada), según informaron a Europa Press fuentes de la Consejería de Justicia. Atiende así a la petición de algunos familiares que se han acercado a la zona, una vez que han conocido que se está excavando el paraje de Fuente Grande, asegurando que su padre o su abuelo podrían estar también bajo aquellas tierras.

   De hecho, el mismo día que comenzó la excavación, el pasado 29 de octubre, Manuel Jiménez Espigares, hijo de un fusilado, solicitó a la presidenta de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica, Maribel Brenes, la búsqueda de su padre, que fue asesinado el 16 de agosto de 1936 en la misma zona.

   Según explicó hoy Brenes a Europa Press, la Asociación está investigando las circunstancias de esa muerte y las de las otras personas solicitantes, cuyos datos no han trascendido, por lo que, conjuntamente con el Comisariado, valorará si atender o no las peticiones, que deben estar documentadas. Según la Consejería de Justicia el estudio no se prolongará más de dos meses, que es la duración prevista de la excavación de las seis posibles fosas de Alfacar.

   Un total de tres arqueólogos, auxiliados por dos personas, trabajan en el Parque de Alfacar que lleva el nombre del poeta, para encontrar, por ahora, los restos de los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, el inspector de tributos Fermín Roldán y del restaurador Miguel Cobo. La familia de García Lorca, contraria a la exhumación, se ha reservado sin embargo el derecho a identificarlo, al igual que los allegados del maestro republicano Dióscoro Galindo, que murió supuestamente también junto al autor de “Yerma”.

   Los expertos, coordinados por Francisco Carrión, trabajan en el interior de la carpa metálica que cubre cuatro de las seis posibles fosas delimitadas por los investigadores del Instituto Andaluz de Geofísica, que peinaron el pasado septiembre el terreno con georradares. Las tareas iniciales se están centrando en retirar la tierra superficial de estos enterramientos, distribuidos en un perímetro de 200 metros, para comenzar a cavar hasta una profundidad de entre 0,60 y 1,80 metros.

   Se trata de un trabajo delicado que los expertos han preferido realizar a mano, sólo con la ayuda de un pico y una pala, a fin de no dañar los restos óseos, que se prevén encontrar en malas condiciones “no sólo por los tiros que recibieron –los represaliados– sino por el peso que han soportado de tierra”.

   Las cuatro primeras fosas que serán excavadas durante estos días se sitúan en el Parque Federico García Lorca de Alfacar, dos a los pies de un ciprés y muy cerca de un peñasco y otras dos justo enfrente, donde la ladera se eleva.

   Las otras dos restantes –de un total de seis– están cercanas al monolito del parque y a un olivo, y sobre ellas se trasladará la nave articulada, de 10 por 20 metros, una vez concluyan las tareas en las primera cuatro. No se excavará en el paraje del Caracolar, aunque también el georradar utilizado con carácter previo al inicio de la excavación peinó esa zona, que fue donde el escritor Agustín Penón ubicó la fosa del poeta.

   Los arqueólogos exhumarán fosa por fosa y los restos óseos que se encuentren se irán trasladando al Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, que dirige el forense José Antonio Lorente, para su posterior cotejo con el ADN de los familiares que han solicitado recuperar a sus allegados, en concreto los de Galadí, del inspector de tributos Fermín Roldán y del restaurador Miguel Cobo. En principio no se identificarán genéticamente los del poeta y los del maestro republicano, ni tampoco los de Arcollas –puesto que a éste no se le conocen ascendientes–.  

   No se permitirá en principio que los familiares de los fusilados presencien la exhumación, porque es “una cosa muy dura para ellos” ni tampoco se fotografiarán los restos óseos que se vayan encontrando, como sí se ha hecho en otras exhumaciones, si bien Justicia ya ha anunciado que facilitará una grabación oficial al final de cada fase.

   Aunque las tareas de búsqueda se dirigen hacia Galadí, Arcollas –a petición de la CGT y de la Unión Nacional de Banderilleros–, Roldán y Cobo, se hará el análisis antropormófico a todos los huesos que sean encontrados, aunque sólo se les practicará la prueba de ADN a aquellos cuyos descendientes lo hayan solicitado.

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