Miércoles, 18 Octubre, 2017

            

El Centro Artístico de Granada y la Asociación Juan Gutierrez Padial se unen para difundir la labor del poeta de Lanjarón

En la visita llevada a cabo entre los organismos se realizaron lecturas poéticas de Federico García Lorca, Elena Martín Vivaldi, Manuel Benítez Carrasco y J. Gutiérrez

Lanjarón | Foto: Archivo
Gabinete


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El Centro Artístico de Granada y la Asociación Juan Gutierrez Padial se han hermandado tras una visita que varios miembros del Centro han realizado a la localidad de Lanjarón con el objeto de recuperar la figura del poeta Gutierrez Padial. “El hermanamiento resalta la coincidencia de intereses culturales entre el Centro y la Asociación”, ha recalcado el Centro en una nota de prensa.

Junto a esto, ha señalado que el interés nace por el desconocimiento de la sociedad sobre las obras del poeta de Lanjarón, “ya que carece de estudios sobre la misma y el propio autor nunca tuvo la más mínima intención de obtener reconocimiento público, ventas de libros o prestigio en el ambiente creativo”. “Tampoco hay datos sobre cómo, cuándo, dónde y en qué circunstancias la escribió”, ha añadido el Centro Artístico de Granada.

En la visita llevada a cabo entre los organismos se realizaron lecturas poéticas de Federico García Lorca, Elena Martín Vivaldi, Manuel Benítez Carrasco y J. Gutiérrez, que tuvieron lugar en distintos lugares emblemáticos de la ciudad y que fueron realizadas por parte del Grupo Placeta Colorá.

EL POETA DE LANJARÓN
Juan Gutierrez Padial nació en Lanjarón en 1911, donde pasó su infancia y juventud. Tras ser ordenado sacerdote en 1943, se convirtió años más tarde en profesor de la Abadía del Sacromonte donde comienza la edición de sus poesías en varias revistas del momento.

Su primer libro, Salterio gitano, apareció en 1948 con prólogo José María Pemán. Su segundo libro se titula A contratierra (1958), está escrito en prosa, y puede calificarse de introspectivo. Debajo del silencio (1966) es su tercera publicación, con sonetos extraordinarios. Sombra penúltima (1980), y Bajo el signo del estío (1983), completan su obra. “Todos son ediciones modestísimas tanto en ejemplares como en formato y calidad”, ha indicado el Centro. A estos se une Lanjarón, historia y tradición, de 1982, en prosa, dedicado a su localidad natal y a sus vivencias en ella.

Juan Gutiérrez Padial, que en su día fuera nombrado decano de los canónigos del cabildo-catedral de Granada, se dedicó al cuidado de ancianos en sus últimos años, hasta que él mismo necesitó asistencia. Murió enfermo, desasistido y solo en un hospital de Granada en 1994. Un año antes había publicado su obra poética completa intuyendo el olvido que se iba a producir ante su poesía.

No obstante, Lanjarón le hizo hijo predilecto, y al amparo de su memoria se fundó la asociación que hoy lleva su nombre.

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