Miércoles, 20 Septiembre, 2017

            

El cambio de hogar por vacaciones de una persona mayor puede causar problemas en su tratamiento y control médico

Según datos del Instituto Nacional de Estadística se estima que el 0,6 por ciento de las personas mayores dependientes rota de domicilio con frecuencia

Foto: SANITAS MAYORES
E.P.


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Con la llegada del verano y de las vacaciones muchas familias buscan una solución residencial para los mayores que viven a su cargo y desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) han alertado del riesgo médico que puede suponer el cambio de hogar, porque puede dar lugar a problemas de adaptación, desarraigo y desorientación en el conocido como ‘abuelo golondrina’.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), se estima que el 0,6 por ciento de las personas mayores dependientes rota de domicilio con frecuencia y el 2,8 por ciento cambia la cada de un hijo por la de otro al menos una vez al año, sobre todo en vacaciones.

El cambio de domicilio puede suponer un cambio de médicos y otros profesionales sanitarios que lleven el seguimiento del anciano, lo que dificulta su control y tratamiento. Además, perder el contacto con su médico e ir de consulta en consulta provoca ansiedad, depresión y disminuye el nivel de satisfacción de la persona mayor.

“Cambiar de casa continuamente dificulta la integración del mayor en la familia, en el entorno, en las actividades comunitarias y en la relación con otras personas”. “Cada familia tiene dinámicas distintas y el mayor ocupa un rol diferente”, ha subrayado el presidente de la SEGG, José Antonio López Trigo.

Según ha explicado el presidente de la SEGG, a esto hay que sumarle los conflictos que puede ocasionar dicha situación en la familia, motivados por la falta de organización en relación con los cuidados del mayor.

LLEVAR SIEMPRE EL DOCUMENTO CLÍNICO

La falta de información, seguimiento o coordinación entre los profesionales sanitarios puede dificultar la detención de signos de dependencia o síndromes geriátricos e impedir, por tanto, realizar acciones preventivas que eviten el aumento de la dependencia.

La polimedicación, la prescripción de medicamentos innecesarios o la repetición de pruebas diagnósticas son algunos de los problemas que ocasionan los cambios de hogar del mayor por vacaciones.

Por esta razón, la SEGG recomienda que los mayores lleven consigo un documento clínico informativo que informe sobre la periodicidad de los controles analíticos, datos de posibles alergias o intolerancias, así como una breve referencia del contexto socio-familiar donde se expliquen los cambios de domicilio.

MINIMIZAR LOS PROBLEMAS

Con el objetivo de reducir los riesgos y el impacto del cambio en el llamado ‘abuelo golondrina’, “es necesario ofrecer al mayor un espacio y lugar específico dentro de la familia, darle privacidad, favorecer que siga manteniendo sus rutinas, su independencia y su autonomía”, ha señalado López Trigo.

A parte de esto, se puede intentar prolongar la estancia en cada uno de los hogares y distanciar los cambios, así como mantener una buena comunicación entre los distintos hogares para evitar una problemática mayor.

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