Jueves, 16 Agosto, 2018

            

“El Cairo me acerca mucho más a Granada que cuando vivía en Madrid o en Francia”

El granadino Isaac J. Martín lleva más de un año trabajando como corresponsal de EFE en la capital de Egipto | Tiene 25 años y ha sido reconocido como el mejor periodista joven de 2017 por la Asociación de la Prensa de Madrid

El periodista granadino Isaac J. Martín rodeado de niños en El Cairo
Ángela Gómez | @_Angela_GA


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Isaac J. Martín tiene 25 años, es granadino y en 2017 la Asociación de Prensa de Madrid le reconoció como el mejor periodista joven del año. Desde diciembre de 2016 se encuentra en El Cairo (Egipto) como corresponsal en la Agencia EFE. El destino y  una clara vocación han llevado a este joven a ejercer el periodismo en este país. “Mi vida, como joven, es intensa. Creo que no hay otra palabra. Con ganas de descubrir todo, pero a la vez abrumado, por lo que, en ocasiones, cansa el ritmo”, asegura Isaac por email, a más de 4.200 kilómetros de distancia de ‘casa’.

Sin ser consciente, Isaac empezó a apuntar maneras desde pequeño. Se crió con sus abuelos maternos, que fueron migrantes y pasaron media vida en Alemania huyendo de la dictadura y de las condiciones económicas de aquel entonces en España. “Desde que tengo uso de razón, les pregunté por su vida y cada año completaba más su historia, por lo que, en cierta medida, pienso que ahí es cuando realmente nació esa vocación de periodista”, explica. Él estaba en Bachillerato cuando comenzaron las revueltas populares, la Primavera Árabe, en las regiones de Oriente Medio y Norte de África. “Ahí fue cuando me empecé a preguntar por qué esos jóvenes, como yo, luchaban y pedían libertad”, apostilla.

 

El corresponsal de la Agencia Efe en el Cairo Isaac J. Martín, Premio al Mejor Periodista Joven del 2017, durante su intervención en el acto de entrega de los Premios de Peridismo 2017 de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) | Fuente: EFE

 

A los 18 años, Isaac se fue a vivir a Madrid para estudiar la carrera de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III, donde también cursó varias asignaturas de Derecho. Estuvo dos meses de prácticas en el diario Granada Hoy, una etapa que exprimió al máximo y disfrutó gracias a los compañeros y a la libertad que tuvo para proponer y escribir temas propios. En su último año de carrera dio el salto a El Mundo. Estuvo un año de prácticas en Madrid y, luego, le ofrecieron la oportunidad de seguir en Marruecos.  Mientras estaba allí contactaron con él para informarle de que había una plaza vacante en El Cairo. “Me hicieron una entrevista y tuve la suerte de que confiaron en mi y me escogieron”, relata.

Con 23 años, este granadino hizo las maletas y se fue a la capital de Egipto, desde la que nos escribe cuando el trabajo le da una tregua.  “Mi labor es tocar todas las áreas del periodismo, como corresponsal que soy. Además, me encargo de editar y coordinar a los corresponsales que se encuentran en los países de la región. En total, cubrimos 14 países: Egipto, Irak, Siria, Jordania, Líbano, Arabia Saudí, Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Omán, Kuwait, Sudán y Sudán del Sur. Y, en ocasiones, tenemos que viajar a esos países cuando hay que cubrir un evento o se necesitan refuerzos”, explica.

El Cairo, en ojos de este granadino, es una “urbe caótica”. “Paseas y, en un segundo, puedes estar escuchando una discusión a gritos entre un taxista y un cliente, mientras que a pocos metros observas cómo una persona va regalando flores o ayuda a aquél que lo necesite. Nunca te van a negar una sonrisa y si puede ser, te harán un broma para alegrarte el día, pese a que los egipcios estén ahogados por la represión y la crisis económica que sufren”, describe su percepción de la ciudad, “la que tienes que experimentar, en cualquier momento de tu vida, si quieres especializarte en Oriente Medio y alrededores”.

Isaac ve cierta similitud, “emocionalmente hablando” con su ciudad natal. “El Cairo me acerca mucho más a Granada que cuando vivía en Madrid o en Francia”, afirma, pero no obvia los desafíos profesionales  y, en cierto modo desgaste, que supone trabajar allí.  El reto está en cada día, lidiando con las fuentes, con los obstáculos con los que te cruzas por estar cubriendo unos países, digamos, un poco complicados y que no quieren a los medios de comunicación que son contrarios a su política.  Otros retos como, por ejemplo,  cuando te toca hacer coberturas en zonas hostiles donde hay un conflicto en ese momento.

 

 

Isaac no tiene un “plan” para el futuro. “Sinceramente, no sé ni dónde me veo dentro de una semana. Lo que he aprendido trabajando en estos países es que hay  vivir el día a día. A saber lo que pasará mañana, si seguiré en El Cairo, volveré a España o me iré a una playa desierta”, responde.

¿Anécdotas? Miles. Por ejemplo, cuando estaba totalmente perdido en su primer día en Costa de Marfil para la cobertura de una cumbre entre Unión Europea y la Unión Africana. “Tras un viaje que no deseo a nadie, no encontraba el lugar donde me alojaba y no tenía ningún tipo de comunicación. En medio de la nada en Abidjan, vi un coche y en su interior un matrimonio de unos 60 años. Gracias a ellos, que estuvieron horas conmigo, pude encontrarlo e incluso me ofrecieron, sin conocerme de nada, su hogar y todo lo que necesitase. Desde ese día, nos solemos hablar por whatsapp”.

Sobre la situación económica en la que está sumida esta profesión, Isaac está de acuerdo, “y más aún para los freelances”, apostilla. “Lo que ocurre es que se ofrece una visión derrorista de la profesión, lo que está devorando los sueños de los periodistas jóvenes. Así que todos debemos luchar en este terreno porque sí hay oportunidades en este mundo. Lo que es necesario es levantarse de la silla y crear, innovar, viajar… pero seguimos sin verlo”. Ahora que llega el verano, y que muchos jóvenes se plantean qué rumbo poner en su vida profesional, Isaac habla del “lado bueno” de la profesión. “Te permite conocer infinidad de historias y contarlas. También te enseña a pelear. Supongo que es como quien sueña con ser artista, a quien le tratan de loco o de no ser ingenuo porque nunca podrás vivir de ellos. Pero les diría que no les engañen y que continúen con sus sueños”.

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