Domingo, 17 Diciembre, 2017

            

El banco privado de semen de Granada recibe una media de trece donaciones al día

Se mantienen la misma media que antes de la crisis económica, aunque sí ha cambiado el perfil de los donantes | 50 euros por semen y 700 por óvulo como compensación

Instalaciones de Ceifer BioBanco de Granada | Imagen: Javier Gea
Ángela Gómez | @_Angela_GA


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Tras ver un documental americano sobre la maternidad que trataba los problemas a los que se enfrentan muchas mujeres al intentar ser madres, a Alejandro (nombre ficticio) se le encendió la bombilla y se interesó en la donación de semen. Sin embargo, el ajetreo de su rutina hizo que esa idea pasase a un segundo plano durante algún tiempo… Pero volvió. “Tuve un parón en mis ingresos y, casualmente, vi de nuevo en la televisión algo relacionado con el tema, y ahí fue cuando decidí dar el paso”, relata este joven granadino que ya ha donado entre 30 y 40 veces en un periodo de cinco meses. “No te puedo decir el número exacto, no lo recuerdo bien”, apostilla.

Alejandro admite que ha donado su semen por motivos económicos, aunque otro porcentaje de su decisión reside en la voluntad de echar una mano a mujeres y parejas que por métodos ‘convencionales’ no pueden concebir.

“SIMPLEMENTE ESTOY AYUDANDO A ALGUIEN QUE LO NECESITA”

Una trabajadora de Ceifer analiza una muestra | Javier Gea

Alejandro no le ha contado esto a muchas personas. “Es un tema tabú para muchos”, explica, “pero no tengo esa sensación que dicen de tener hijos desperdigados por ahí, porque no lo siento como un ‘hijo’. Yo lo veo más bien como aquel que dona un órgano para salvar una vida, que no se plantea que una parte suya está en el cuerpo de otro. Simplemente estoy ayudando a alguien que lo necesita”, nos comenta.

Alejandro lleva varios meses sin donar. “Paré porque inicié una relación sentimental. Cuando donas tienes que estar las 72 horas previas sin mantener relaciones sexuales ni masturbarte, así que es complicado compaginarlo con una relación”, asegura entre risas.

PADRES DE FAMILIA

Además de las alrededor de 40 donaciones de Alejandro, el pasado año, Ceifer BioBanco, un banco privado de semen de Granada con 25 años de experiencia, referente nacional, registró aproximadamente 2.800 donaciones. En el ámbito público, el otro banco de semen con el que cuenta la provincia se encuentra en la Unidad de Reproducción del Hospital Universitario del Virgen de las Nieves.

En las instalaciones de Ceifer nos atiende Juan Pablo Ramírez, su director gerente. “No, las donaciones no han aumentado estos últimos años por la crisis”, responde sin dudarlo el doctor, y nos explica cómo han sido estos últimos años: “Las donaciones tuvieron su ‘boom’ en los años 90, época que fue relativamente fácil conseguir donantes. Cuando comenzó la bonanza económica fue cuando empezamos a tener problemas para conseguir donaciones. Llegó la crisis y pensamos que recuperaríamos más terreno, pero no ha sido así. Lo que sí ha cambiado es el perfil del donante”.

El doctor Ramírez nos explica que si bien hace unos años la inmensa mayoría de sus donantes tenían un perfil universitario, ahora se han incorporado otros: hombres más mayores, trabajadores, padres de familia, etc. “De cualquier modo, los estudiantes siguen suponiendo el 80% del total de donaciones”, explica Juan Pablo Ramírez.

“DE LOS 10 CANDIDATOS QUE SE INTERESAN EN DONAR, APROXIMADAMENTE SOLO VALE UNO”

13 DONACIONES AL DÍA

Por lo general, Ceifer, este banco de semen en Granada (el de ovocitos de esta está ubicado en Sevilla), que hace de intermediario entre donantes y receptores, recibe al día una media de 13 donaciones y dos o tres llamadas al teléfono de hombres que quieren en donar. “De los 10 candidatos que se interesan, aproximadamente solo vale uno”, nos resume el doctor.

Para ser donante de esperma u ovocitos, el primer requisito es la edad: tienes que tener menos de 50 años si quieres donar semen; 35 en el caso de donación de óvulos.

El segundo escalón para poder donar se basa en una serie de pruebas médicas. Con ellas se constatan dos aspectos fundamentales para la donación: que el/la donante no sea transmisor de enfermedades hereditarias ni de transmisión sexual, y que la calidad seminal y de los ovocitos sea la adecuada.

Dos trabajadores en el laboratorio de Ceifer BioBanco | Javier Gea

 

Respecto al estudio de enfermedades genéticas, el doctor Ramírez nos comenta una importante novedad. “Ha salido al mercado un estudio muy amplio a un precio muy adquisitivo para los receptores de semen y óvulo”, explica. “Nuestro objetivo no es solo que se formen hijos, sino que estén sanos, y ese estudio ha permitido acercarnos mucho más a ese objetivo”, añade.

Además de estos análisis, los donantes potenciales pasan una entrevista personal con un psicólogo/a.

Le preguntamos al doctor si hábitos como fumar o beber pueden ser motivo de descarte para la donación. “A nadie se le descarta por eso, a no ser que se esconda algún tipo de patología de la cual, por lo general, nos percatamos en la entrevista psicológica”, nos explica el doctor.

“ES COMO SI VIVIERAS UN ‘MINI-EMBARAZO’

PROCESO DE DONACIÓN

En el caso de los hombres, toda vez que los resultados no lo descarten como donante, el proceso para la donación es sencillo (si se compara con el de las mujeres). En la clínica, los trabajadores recogen el semen del hombre tras haberse masturbado y lo mantienen a temperatura ambiente durante 20 minutos. Tras ese tiempo, se trata la muestra y se congela en nitrógeno líquido a -200 grados.

Congelación del semen con nitrógeno líquido | Javier Gea

En el caso de las mujeres que sean donantes de ovocitos, el proceso dura una media de dos meses y medio. Tras las pruebas descritas anteriormente, a la mujer se le inyecta una mediación hormonal específica para conseguir que genere más ovocitos. Cuando se llega al nivel deseado, se lleva a cabo una punción quirúrgica para extraerlos.

“Después de la punción viene lo más engorroso del proceso. Te tiras varios días bastante molesta, que no te queda otra que guardar más reposo”, nos relata Vanessa, una joven que ha donado óvulos cuatro veces. “La primera vez que lo hice fue por cuestiones económicas”, explica esta mujer, “aunque yo tengo una hija, y creo que eso también me ha motivado a ayudar a esas futuras mamás”, añade.

Vanessa tenía 28 años cuando donó por primera vez, y pasado el umbral de los 30, aunque no estaba en sus planes, la volvieron a llamar. “Soy muy fértil al parecer”, señala.

Nos cuenta el proceso. “Cuando estás tomando ese tratamiento hormonal, tu cuerpo se hincha. Es como si vivieras un ‘mini-embarazo’”, afirma mientras ríe al otro lado del teléfono.

LOS DONANTES DEJARÁN DE SERLO CUANDO LOS GAMETOS HAYAN PROVOCADO 6 EMBARAZOS

COMPENSACIONES ECONÓMICAS

Tanto Alejandro como Vanessa se animaron a ser donantes por razones económicas. Las clínicas y bancos de gametos ofrecen a los donantes una retribución económica con el “único objetivo de compensar estrictamente las molestias físicas y los gastos de desplazamiento y laborales que se puedan derivar de la donación”, según recoge la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida.

De ese modo, a los varones que donan semen se les suele compensar con 50 euros/donación, y en el caso de las mujeres, con una media 700 euros por cada donación de óvulo. En ambos casos, ambos donantes dejarán de serlo cuando sus gametos hayan provocado seis embarazos.

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