Martes, 17 enero, 2017

El banco de ADN de los familiares de los fusilados de San Rafael cuenta ya con 116 recogidas de muestras



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Unas 116 personas, familiares de los fusilados en el cementerio de San Rafael, ya han realizado la recogida de muestras para la elaboración de un banco de datos de ADN, según informó el vocal de la Asociación Contra el Silencio y el Olvido y por la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga, Antonio Somoza.

Así, indicó que “aún queda por hacer unas 200”, aunque precisó que “es un número un poco variable” ya que “hay gente a la que llamas y no quiere hacerse la prueba u otra gente que se está apuntando ahora”. “Hemos hecho un poco más de la tercera parte”, apostilló.

La recogida de muestras para la creación de un banco de datos de ADN, por parte de los profesores del departamento de Medicina Legal de la Universidad de Málaga (UMA), comenzó ha realizarse a finales de  septiembre a los familiares vivos más próximos a los fusilados en el cementerio de San Rafael de la capital, con el objetivo de intentar en un futuro identificar los restos de los fallecidos.  

Una vez terminado el proceso, que se espera sea para febrero, se iniciará la recogida de muestras de las exhumaciones y se continuará con la recuperación de los cuerpos, según informó a Europa Press el vocal de la Asociación Contra el Silencio y el Olvido y por la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga.

No obstante, Somoza señaló que “no hay ninguna seguridad de que se pueda conseguir la identificación con la técnica actual de ADN” y matizó que “se trata de tener las muestras de los vivos antes de que se mueran y de los restos antes de que se entierren  en el monumento que va en San Rafael”.  

FASES

Con estos trabajos se llegará a la penúltima de las fases del proyecto que culminará con la creación de un sarcófago de hormigón en el solar del cementerio de San Rafael, donde permanecerán los cuerpos de los no identificados en cajas numeradas.

El sarcófago permanecerá cerrado y no tendrá fácil acceso para “asegurar que no entre nadie”, a la vez que “se garantiza la recuperación de los cuerpos si se logra su identificación”. Además, encima de éste se elevará un monumento en memoria de los fusilados con todos los nombres que están disponibles.

El proyecto que se desarrolla desde hace tres años, se inició con la delimitación de las fosas, con el objetivo de averiguar dónde estaban y cuántas eran. Le siguió la exhumación, la recogida de ADN para realizar un banco de datos tanto de los familiares vivos como de los cuerpos y se terminará con el sarcófago de hormigón que albergará los restos.

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