Lunes, 24 de Septiembre de 2018

            

El aumento de la contaminación del aire, relacionado con peor comportamiento de los adolescentes

Así lo concluye una investigación de la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California (USC), en Estados Unidos

Imagen ilustrativa | Fuente: Pixabay
E.P


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Un nuevo estudio que relaciona los mayores niveles de contaminación atmosférica con el aumento de la delincuencia juvenil es un recordatorio de la importancia del aire limpio y la necesidad de más áreas verdes en los espacios urbanos, según concluye una investigación de la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California (USC), en Estados Unidos.

Diminutas partículas de contaminación llamadas partículas de materia 2.5 (PM2.5), 30 veces más pequeñas que una hebra de cabello, son extremadamente dañinas para la salud, según afirma la autora principal de este trabajo, Diana Younan, investigador asociado de Medicina Preventiva en la Escuela de Medicina Keck.

“Estas diminutas partículas tóxicas se infiltran en su cuerpo, afectando a sus pulmones y su corazón. Los estudios están empezando a mostrar que la exposición a diversos contaminantes del aire también causa inflamación en el cerebro. Las PM2.5 son particularmente dañinas para los cerebros en desarrollo porque puede dañar la estructura cerebral y las redes neuronales y, como nuestro estudio sugiere, influir en los comportamientos de los adolescentes”, explica Younan.

El estudio, publicado este miércoles en el ‘Journal of Abnormal Psychology’, sugiere que la contaminación del aire puede aumentar el comportamiento delincuente entre los jóvenes de 9 a 18 años en los barrios urbanos del Gran Los Ángeles, en Estados Unidos. Los investigadores señalaron que los efectos insidiosos se ven agravados por las malas relaciones entre padres e hijos y la angustia mental y social de los padres.

“Estudios previos realizados por otros científicos han demostrado que la exposición temprana al plomo altera el desarrollo cerebral y aumenta el comportamiento agresivo y la delincuencia juvenil -señala Younan-. Es posible que crecer en lugares con niveles insalubres de partículas pequeñas al aire libre pueda tener resultados conductuales negativos similares, aunque se necesita más investigación para confirmarlo. Tanto el plomo como las PM2.5 son factores ambientales que podemos solucionar mediante un esfuerzo de intervención concertado y cambios de políticas”.

MÁS QUE SÓLO UN PROBLEMA PULMONAR Y CARDIACO
El estudio siguió a 682 niños en el Gran Los Ángeles durante nueve años desde que tenían 9 años. Los padres completaron una lista de control del comportamiento infantil cada pocos años y anotaron si su hijo había participado en 13 comportamientos que quebrantaban las normas, incluyendo mentir y hacer trampa, absentismo escolar, robo, vandalismo, incendio premeditado o abuso de sustancias. Se registraron hasta cuatro evaluaciones por participante.

Los investigadores utilizaron 25 monitorizaciones de la calidad del aire para medir la contaminación atmosférica diaria en el sur de California entre los años 2000 y 2014. Calcularon la dirección residencial de cada participante y usaron modelos matemáticos para estimar los niveles ambientales de PM2.5 fuera de cada hogar. Alrededor del 75 por ciento de los participantes respiraron una contaminación del aire ambiental que excedió los niveles federales recomendados de 12 microgramos por metro cúbico. Algunas áreas tenían casi el doble de la cantidad recomendada de estas partículas.


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