Domingo, 20 de Enero de 2019

            

El acusado de matar a un hombre en un tiroteo en la Zona Norte defiende que no quiso “hacerle daño a nadie”

La Fiscalía pide 20 años y medio de prisión por asesinar a un joven de 22 y herir de gravedad a su hermano

Imagen del momento posterior al tiroteo ocurrido en la Zona Norte el pasado 9 de marzo | Foto: Archivo GD
E.P.


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El acusado para el que la Fiscalía pide 20 años y medio de prisión por matar a un joven de 22 y herir de gravedad a su hermano en un tiroteo en la Zona Norte de Granada capital, registrado el 9 de marzo del año pasado, ha defendido este lunes que no quiso “hacerle daño a nadie” y que, cuando le “llovían las balas”, entró en “shock”, sin poder “confirmar cuántos disparos” hizo o si hirió a alguien.

En su declaración en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada, en la que este lunes se ha constituido el jurado popular que lo enjuicia, este hombre de 46 años ha señalado que su “intención” fue que no le “siguieran disparando”, tras preguntar a tres jóvenes, entre ellos el fallecido, “de origen árabe”, por qué le iban a “pegar” a su sobrino, a cuya casa ocupada se acercó, según su versión, después de escuchar “ruido de altercado”.

“Os vais a enterar los gitanos lo que somos los moros”, ha señalado que le espetaron entonces estos jóvenes a los que ha dicho que no conocía, antes de que comenzaran a dispararle, por lo cual arrebató el arma al que tenía más cerca, y actuó, según ha mantenido su abogado, en legítima defensa. “Estoy vivo de milagro”, ha remachado el acusado.

Según el escrito de acusación provisional de la Fiscalía, las víctimas del acusado, que se encuentra en prisión provisional desde entonces, le pidieron “explicaciones sobre la ocupación” de esta vivienda.

El Ministerio Público lo acusa de delitos de homicidio, tentativa de homicidio y tenencia ilícita de armas, mientras que para una segunda acusada, una mujer de 45 años, en libertad provisional por esta causa, solicita dos años de cárcel por un supuesto delito de encubrimiento pues, tras el crimen, habría ocultado una de las armas utilizadas en el tiroteo, entregándosela a un hermano del fallecido.

La acusación particular que representa a la familia del fallecido eleva la petición de pena de cárcel hasta los 42 años por supuestos delitos de asesinato, asesinato en grado de tentativa y tenencia ilícita de armas, y no acusa a la mujer.

Conforme al relato del fiscal, aproximadamente a las 11,30 horas del 9 de marzo, el fallecido, acompañado de un hermano y otro hombre, fueron con el acusado a la vivienda que le habían reprochado que hubiera ocupado, y se quedaron esperándolo en el rellano.

El acusado salió con un menor, que portaba un revólver, y actuando “de común acuerdo”, “con la clara e inequívoca intención de causarles la muerte”, iniciaron un tiroteo, en el que el hermano del fallecido pudo huir en primer lugar, con una herida en la mejilla por disparo, por la que sufrió “lesiones de especial gravedad”.

El hermano fallecido también huyó con su otro acompañante a pie por las escaleras hacia un patio inferior, seguidos por el acusado y el menor.

La víctima realizó un primer disparo con una pistola que portaba, y luego, cuando huía “para repeler el ataque al que estaba siendo sometido”, efectuó hasta dos tiros más, uno de los cuales alcanzó al acusado.

De los cinco disparos que este último efectuó, “al menos tres” de ellos “alcanzaron” a este joven, que también recibió un número “no inferior a seis” de tiros por parte del menor, “todos ellos en el recorrido que efectuó huyendo de sus agresores hasta unos 15 metros del portal de la vivienda, donde definitivamente cayó muerto”.

Presentaba heridas por arma de fuego, producidas por disparos desde una distancia “superior a un metro”, en ambas piernas y tórax derecho, brazo derecho y cabeza, que conllevaron que muriera tras una pérdida masiva de sangre.

Tras el tiroteo, entre el “gran número de personas” que acudieron al lugar, “y aprovechando la confusión del momento”, la otra acusada, “auxiliada por varias personas que atrajeron la atención de los agentes de la Policía Nacional”, cogió supuestamente la pistola que portaba el fallecido, “y que previamente había sido ocultada por una gorra”, y la entregó a otro hermano del mismo.

No se procedió a la entrega del arma a la Policía Nacional hasta las 22,05 horas del día siguiente, “habiéndose limpiado con objeto de dificultar la investigación”, mantiene el fiscal.


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