Domingo, 22 Abril, 2018

            

¿Dónde tomaban café los granadinos durante el siglo pasado? | Imágenes

La ciudad de la Alhambra se caracterizó por tener una amplia variedad de locales en los que las tertulias, alrededor de una taza, eran las protagonistas

Café Aliatar en 1907 | Foto: Efemérides Granadinas
Rogelio Gámez López


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Los cafés antiguos de Granada eran lugares donde se podía ver desde jóvenes estudiantes a comerciantes, tratantes o incluso reuniones de asociaciones obreras, todos ellos rodeados de limpiabotas y vendedores ambulantes de periódicos, flores y tabaco.

Los cafés también eran lugares para relajarse y entretenerse. Un ejemplo de ello eran los cafés cantantes. Locales donde, además de dar el servicio de café, también ofrecían espectáculos de flamenco tales como el de la Mariana, cuya entrada valía en 1896 una peseta. Pero, además, en otros cafés se distraía al público de otro modo, tales como: El Café Suizo (inaugurado el 10 de agosto de 1870) que en 1891 ofrecía un concierto de violín y guitarra; El Café del Siglo (situado en la calle de Mesones y que en 1906 ofrecía abonos de ocho cafés al precio de dos pesetas) que en 1895 daba un concierto del sexteto Montero (grupo de músicos granadinos que alternaban en su repertorio piezas clásicas y zarzuela); El Café del León que en 1898 abría en su local una academia de billar atendida por señoritas.

Los Cafés que se dedicaban al servicio propio como tal, por poner algunos ejemplos, fueron:

Café Alameda, 1909 | Foto: Efemérides Granadinas

El Café Alameda, situado en la Plaza del Campillo e inaugurado el 4 de abril de 1885, donde Federico García Lorca junto con otros intelectuales granadinos crearon la tertulia “El Rinconcillo”. Era conocido por los granadinos como el Gran Café. Hoy se ubicaría en el que conocemos como Bar Chikito. También pasaron por aquí Manuel de Falla, Melchor Almagro o Fernando de los Ríos.

El Café Imperial, situado en la Acera del Casino, que fue inaugurado el 15 de marzo de 1906 y que en 1935 pasó a llamarse Café Delhi. Aquí corría la cerveza El Águila al grifo, el turrón napolitano y su letrero dejaba claro que el local “estaba abierto a la salida de los teatros”.

Terraza del Café Imperial en el que se puede apreciar a un limpiabotas | Foto: Efemérides Granadinas

 

El Café Royal, situado en la Plaza del Carmen, que fue inaugurado en 1913 y que cerró sus puertas el 28 de febrero de 1948. La esquina en la que se ubicaba desapareció con la reforma del barrio de La Manigua.

El Café Hollywood instalado en la Gran Vía e inaugurado en 1932.

El Café España instalado en Plaza Nueva y que cerró sus puertas en 1964.

Y para terminar, dos cafeterías que aún siguen ofreciendo su servicio como el Café Fútbol situado en la Plaza de la Mariana e inaugurado en 1922 y el Café Lechería Bibarrambla inaugurado en 1927.

Café-Bar Ideal, en la calle San Matías | Foto: Efemérides Granadinas

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  1. Muchos tienen en su memoria lugares para montar recuerdos con amigos que huyeron y otros que siguen como yo, lejos de lo cercano. Comenzamos en la Alcaiceria con nuestro entrañable y atento amigo que daba habas secas con una bien fría cerveza, después un garbeo por el tontodromo, parada en Jandilla, vueltas mas para un tanque tras el Isabel la Catolica, una partida de billar en el Ganivet, y una charla en el Club-32, cruzamos y tomamos unos ajos en el Loquillo que nos daba unos botones de vuelta al pago equivocado entre blanco-tinto, mas paseos y el piropo a las niñas Teresianas o Nobles… y terminamos con el propósito de un baile bien vigilado por los padres en casa de alguno.
    SON COSAS DE PACO

  2. ¿Cuál es mi Granada? La que yo recuerdo de mis años jóvenes. La que nació entre mis paseos por el Albaicín, en noches oscuras iluminadas por un firmamento de estrellas, que daban un blanco misterioso a la cresta mágica de la sierra, ilusionándose desde un cobijo abrigado por murallas que me aislaban de un mundo diferente y lejano.
    O la Granada de hoy, circundada por vías que corren puntos locos y un mosaico que se nutre y abarca una vega fértil, verde y nostálgica de sus mil mezquitas, que va perdiéndose por “ensanches mal nacidos” que la ahogan y cubre para siempre aquel verde perdido en el cielo azul de mis años jóvenes, que insospechadamente fue vista impresionada en la eternidad de mi recuerdo.
    Si. Mi Granada es esta moderna y viva, que llena su vivir con proyectos y acontecimientos, que la hacen actual y primicia de cualquier noticia. No. Mi Granada, es la que viví, la que anduve en bajo cielo, la que a media luz se confundía entre jardines verdes, estrellados de jazmines y casitas blancas. Es una vista. Es el recordar. Es un resbalar de luces y sombras, para llegar al río, plata que canta y se une a la virgen nieve, cerrándola en un abrazo maternal, para no dejarla escapar.
    Sí. Mi Granada, es un mirar desde la Fuente del Avellano y recrearse en el panorama del Sacromonte, con aquel ir y venir de cobrizos rostros de hilos de azabache que relumbran ante un resplandor de cantos de luna y fuego. Todo ello, cruzado por el camino de la Abadía, camino que recorre el Cristo de los Gitanos, precedido por su Madre la Virgen de la Esperanza; luces, hogueras, saetas y lágrimas, que corren por caras de cera suplicante. Cuadro que vibra en el ayer de sus cuevas, resplandores de horno y ventanicas con ojos flameantes. Si. Mi Granada, es aquella de los domingos que salía de bonito, porque paseaba con una cordobesa estudiante de farmacia, que no necesitaba potingues y garboseaba llevando a una reina de la belleza andaluza, para tomar una ensaladilla única en El Suizo y saludaba a mi amigo que tras de la caja, me aconsejaba el bailar a la reina del señorío, en su salón de la calle Recogidas, pasear después y sentarse en el rustico quiosco de la Titas, con una cerveza y patatas fritas.
    ¡Collar de llamas en danza! Recuerdo el poema de aquel granadino de cuyo nombre no se precisar, que, entre otras cosas, cantaba:
    “En aquel cielo azul y transparente / Pabellón de cristal sin mancha alguna. / Lucen sobre la tierra eternamente serena. / El rojo sol y blanca la luna”
    SON COSAS DE PACO