Viernes, 18 Agosto, 2017

            

Dime lo que comes y vivirás diez años más

Nos hemos convertido en el autodenominado “primer mundo” en psicópatas de la nutrición

Foto: Fresas en Badgag
Fresas de Bagdad | @fresasenbagdad


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Entrar en el supermercado supone utilizar el 17 por ciento de nuestra inteligencia, la ponemos a prueba cuando analizamos el etiquetado de un producto como si de un químico farmacéutico se tratara en un laboratorio de la Bayer para intentar descifrar que componentes tiene y determinar si entra en nuestra  lista de preferencias gastronómicas.

Selecciono alimentos en base a mis conocimientos pedagógicos en neurociencia, bromatología y nutrigenética.

Con todo este conocimiento descartamos de la compra una media de 57 alimentos por cómo incide sobre nuestro sistema nervioso.

Nos hemos convertido en el autodenominado “primer mundo” en psicópatas de la nutrición.

Es tal la perversión que padecemos que el hecho de  comer ya no es una opción placentera y cultural  sino que la única finalidad cuando engulles ese alimento “saludable” es que tenga la función de eliminar arrugas, perder peso, recuperar  cuero cabelludo, rejuvenecer tu aspecto diez años con la dieta anti-edad , que sea antioxidante, anticancerígeno, con efectos drenantes, anti colesterol, sin grasas saturadas, sin conservantes, en definitiva su función principal, o sea alimentar, queda relegada a una mera anécdota dentro de nuestras prioridades alimenticias.

Estimado lector ¿Alguna vez has visto in situ ,con tus propios ojos la muerte de una persona  por desnutrición?todos hemos visto  las aterradoras imágenes emitida por televisión  de la guerra de los Balcanes en los años 90,las tripas hinchadas o Ascitis en África por causa de la innombrable KWASHIORKOR( desnutrición grave).¿Te imaginas a una sola de estas personas rechazando un alimento porque no consiga dar tersura a la piel?¿Te imaginas explicar que es mejor seguir con hambre porque ese alimento tiene grasa saturadas y te va a producir colesterol? El primer mundo alardea de sus adelantos, de sus principios para decidir lo que es apto y lo que es desechable, es tal la prepotencia antropocéntrica que nos permitimos catalogar a la comida de “BASURA”.

Autocrítica constructiva de Julia Martínez y Omar Jerez  sobre su pirámide nutricional.

Elimínanos cualquier alimento que contenga azúcar como si de talio se tratase declarándole como enemigo número uno de la lista de los más buscados.

El trigo es otro de esos alimentos que analizamos y lo tratamos como sospechoso por sus efectos sobre la salud ya que dispara los índices glucémicos.

Somos víctimas y monstruos en un mismo estado  sincronizando obsesiones y desarrollando patologías del hombre moderno como es la  ortorexia.

Comments

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    • Le sugiero como coautor de este artículo que vuelva a leerlo.
      Ejercemos una autocrítica en primera persona ya que comemos sano y miramos en cada producto el etiquetado.
      ¿Sabía usted que en la guerra civil y posteriormente un número considerable de personas comían gachas con harina de almortas y que está considerado un alimento neurodegenerativo?
      ¡Pregúntele a esa generación si las gachas que les quitaba el hambre les resultaba “comida basura!”.