Sábado, 27 Mayo, 2017

Diez estados por los que pasas cuando empiezan las rebajas

La reducción de precio y la ganga son el reclamo y la excusa ideal para jubilar esos viejos vaqueros o comprar ese vestido inasequible que viste hace dos semanas.

Descuentos en las rebajas


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El pistoletazo de salida para que den comienzo las rebajas tiene lugar hoy en muchos de los comercios de nuestro país, que se unen a los que las adelantaron.Las rebajas de después de navidades quedan, oficialmente, inauguradas y con ellas vuelve la oportunidad de renovar un poco el armario.

La reducción de precio y la ganga son el reclamo y la excusa ideal para jubilar esos viejos vaqueros o comprar ese vestido inasequible que viste hace dos semanas.

Aunque no nos engañemos, en el momento en que pisamos una tienda es muy difícil salir sólo con lo que necesitas. Puede incluso que no encontremos unos vaqueros de nuestra talla y siempre (siempre) saldremos con un bálsamo labial de 1 euro – o algo por el estilo – de más, aunque tengamos 2 en el bolso, solo por aprovechar el viaje que nos hemos dado.

Si eres de los que saldrán a la calle en busca y captura de las mejores gangas estos 10 estados de ánimo son con los que, seguro, te sentirás identificado.

1. Excitación

“¡Rebajas!”, “¡Hasta el 50% de descuento!”, “¡Rebajas de primeras marcas!”. Anuncios de televisión, carteles, anuncios de radio, periódicos y ‘pop-ups’ de Internet…todos juntos nos recuerdan en la época del año en que estamos y, aunque no queramos, el gusanillo de las compras se introduce en nuestro sery nos provoca ese punto de excitación que nos dura incluso en el momento de esperar largas colas.

2. Planificación

En este estado de planificación, el sentido común aún permanece con nosotros y es el que nos obliga a ponernos un idílico presupuesto y un listado de “cosas que necesito” antes de salir a la vorágine.

3. Decisión

Tienes el presupuesto y el objetivo y te sientes más que decidido a aguantar horas de esperar, colas, y hasta algún codazo que otro.

4. Abrumado

Las horas empiezan a pesar en tu estado de ánimo. Ya no te sientes excitado y ese sentimiento empieza a sustituirse por el de abrumado, con tanta gente a tu alrededor. Recuerdas que llevas sin beber o comer desde que saliste de casa, pero espera…¿eso son unos vaqueros de tu talla? porque es difícil encontrar alguno que no se pongan niñas de 12 años.

5. Confusión

Encuentras “El Pantalón” y estás feliz pero confuso. Aparecen tres precios y una talla extraña que no habías visto antes. No sabes a qué número hacerle caso y te empiezas a no sentir seguro.

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6. Resignación

Después media hora, una revisión completa y haber descifrado el precio real del pantalón, te das cuenta de que le falta un botón y un tremendo agujero que no estaba diseñado. Te resignas…no queda otra.

7. Lucha

Estás cansado de todo el esfuerzo y decides salir por la puerta, pero ¡espera! Acaban de dejar un pantalón como el que quieres encima de un montón de ropa desordenada de su padre y de su madre. ¡Es de una talla menos! Pero no pasa nada porque existen los “por si acaso” – por si acaso engordo, por si acaso adelgazo, por si acaso hace frío…

8. Locura

Si has podido encontrar un pantalón piensas: “Por qué no voy a poder encontrar un cinturón a juego y ya que estamos unos zapatos o una camisa”. La locura gana la partida y la cordura se quedó un paso atrás.

9. ¿Remordimiento?

“No se que es eso” o “no quiero saber” piensas cuando pasas la tarjeta de crédito para pagar y supera ese presupuesto que te fijaste al principio de toda esta odisea. Pero ya está hecho y sientes un alivio tan indescriptible como satisfactorio.

10. Reflexión

Llegas a casa y te preguntas si todo este calvario valió la pena para un pantalón que no es de tu talla y el tercer bálsamo labial que se incorpora a tu colección “Lip-Gloss 2015”.

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