Martes, 17 enero, 2017

Dietas a evitar: bucarofagia o comer barro

Comer barro para adelgazar o para adquirir la anticoncepción, la locura se desató en el siglo XVII pero parece que hoy día perdura la ingenuidad humana.

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Cocina de Urgencia para Universitarios | @CUPU_UGR


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Aun no podemos comprender (a no ser que se deba a la ignorancia científica y de la fisiología del cuerpo humano de la época), las costumbres y modas de siglos atrás, pero lo cierto es que aun continuamos dando respaldo a esas increíbles prácticas para fomentar dudosas cualidades y “beneficios” en nuestros cuerpos.

Y aunque parezca una locura, sí, en el siglo XXI aun hay mujeres que comen barro para adquirir propiedades anticonceptivas o adelgazar. Y ¿sabes una cosa? Esas mujeres son ídolos en música, belleza, moda y demás méritos que aparecen una y otra vez en revistas de alto éxito y ventas entre jóvenes y no tan jóvenes.

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Conocemos la arcilla porque alega tener propiedades beneficiosas en cosmética y peluquería. Y como ya es sabido, en muchos más ámbitos, este producto utilizado de ciertas formas, ha servido para que incluso nuestros antepasados construyeran sus “casas”, útiles de uso cotidiano y herramientas, instrumentos, soporte para escritura cuneiforme o para crear continentes de todo tipo de sustancias y objetos (vamos, vasijas o incluso platos).

Sus propiedades plásticas, fácilmente moldeables a mano y supuestamente inocuas, son perfectas para que se le tenga la familiaridad suficiente para su dilatado uso durante largos periodos históricos. Pero, ¿tan en estima se le tuvo como para que llegara el día en que las personas la introdujeran en la boca y probaran a ver si tenía propiedades en sus cuerpos? Probablemente sí, pero, es incomprensible que, hoy día, siga vigente esta costumbre en algunas personas. Y lo que me resulta más oscuro, es que probablemente haya gente ganando dinero con ello.

HISTORIA DE DÓNDE, CUÁNDO Y POR QUÉ.

La bucarofagia comienza en el verde, pero no tan lejano,siglo XVII e incluso XVI y XVIII. Búcaro (del latínpocûlum “taza, vaso”), si haces una búsqueda trivial por internet, se refiere a un recipiente de arcilla perfumada o de olores carácterísticos, que se utilizaba para servir agua y que se consumía, ya cocido y pulverizado o entero, por sus supuestas acciones terapéuticas.

No confundir con la geofagia (arena o tierra) que no nos pilla de sorpresa, se utilizaba para evitar las diarreas y como supuesta fuente de sales minerales que no se podían tomar de otro modo. Aun así, inútil en muchos casos.

Lope de Vega, poeta y dramaturgo madrileño más prolífico del Siglo de Oro, ya hacía mención de esta conducta en uno de sus escritos con dicha frase “Niña de color quebrado, o tienes amor o comes barro”.

Y bueno, si al final la cosa salía mal y te arrepentías, te “opilabas”(obstruías las vías naturales del cuerpo o te quedabas embarazada),o notabas que tenías un color amarillo en la piel cual personaje de MattGroening, el vientre duro como un bloque de granito (sin que fuera el famoso six-pack actual) o dolores incontrolables, el remedio no era mejor. Una barra incandescente de hierro u otro metal, un vaso de agua y a enfriarlo ahí. Y luego, pal cuerpo y un paseíto para enmendar la anemia. Supongo que lo dejaban enfriar, digo yo…

Y tan incrustada estaba esta costumbre en la vida real y nobleza de la época que Velázquez, dicen, emuló esta gastro-moda en uno de sus más famosos cuadros: Las Meninas. En ella se ve a la Infanta Margarita (de vestido blanco) recibiendo un sospechoso jarroncillo… Dicen que es por vicio, otros para cortar un reglón como un demonio (sí, detenía las hemorragias).

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Y decimos sospechoso porque esto recuerda a ciertas conductas relacionadas con adicciones algunas sustancias, mejor llamadas drogas. Tal era el éxtasis y orgasmo en el que se encontraban las muchachas cuando comían arcillas y barros que algunas personas las chantajeaban con semejante mercancía para pedirles favores y ayuda. Se escribió sobre lo bestialmente adictas que eran las nobles de España y que, no había peor castigo que dejarlas sin su dosis diaria.

Si querías agradarlas también podías darle un poquito de búcaro y ya de paso, te informo, que tenían efectos alucinógenos puesto que alguna que otra monja escribió la increíble claridad con la que veía a Dios y lo difícil que había sido el año entero que se pasó intentando desprenderse de esa adicción. Y bueno, quien sabe si tenían historias sexuales con cristianos despendolados, pero normalmente comían cacharrillos de barro para tener y “sentir” a Dios más cerca.

Eso sí, si quieres saber de dónde procedía la mejor “mierda” (mercancía) que podían conseguir estas señoritas, te diré que procedía de Portugal o de México (supuestamente era más fácil de masticar).

También se sabe que, en el reino andalusí, en el siglo X, se desaconsejaba enormemente, por los médicos. Algunas tierras las consideraban medicinales por lo tanto las arcillas las construían de estos regolitos tan apreciados.

En resumen, la arcilla cocida se tomabaen polvo o en trozos. Imaginad los problemas dentales de estas muchachas que masticaban constantemente este tipo de productos. Más allá de eso, imaginadlas consecuencias que tenían en el cuerpo de la mujer. La historiadora de arte, Natacha Seseña, alega que, entre otros, la ingesta de arcilla cerámica provocaba pérdida de peso, debilidad, palidez y anemia.

¿Sabes cuál era el anhelo mayor de estas señoritas de la época? Ser las más pálidas del lugar (significaba importancia y respeto), ir a la moda y concordar con las manías del Barroco (empezó en el siglo XVII). Y ya de paso, si tienes anemia, el periodo menstrual desaparece. Un batiburrillo de síntomas que daban la gran ventaja de poder fornicar sin miedo a darle al mundo un nuevo retoño. Así de simple. Dañando la salud o como fuera. Incluso se pintaban con azul las venitas de la cara… más aspecto pálido, más bella eras.

¿Podríamos estar hablando de un trastorno adquirido por una moda de la época?Se tiene constancia hoy día de que sí que existen trastornos relacionados con el consumo de sustancias y/o objetos no comestibles.

A esto se le llama trastorno de Pica, y no es que pique o algo parecido, sino que hay una compulsión a comer cosas o sustancias no nutritivas, que no son normales y que no tienen ningún valor alimenticio. Desde papel, tierra (geofagia), tela, tiza, pegamentos, jabones, etc. A veces se hipotetiza sobre si lo que se ingiere suministra sustancias que en el cuerpo se encuentran más bajos de lo normal. Pero, ¿qué sentido tiene masticar y lamer jabón?

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Al contrario que con la bucarofagia, en el trastorno de pica no se consigue ningún fin aparente por parte de los “consumidores” de cosas raras; por lo tanto, no sabría deciros si la bucarofagia, en el fondo, consiste una moda que penetró en la mente y vida de las muchachas. Respondía a un fin, que era el cese de la capacidad reproductiva y conseguir el ansiado canon de belleza de la época, la palidez. Para mí sí que fue una moda y no un problema primigenio, aunque al final acabara en una adicción…

Y lo triste es que a día de hoy, esa moda persiste.

BUCAROFAGIA EN EL SIGLO XXI, AÑO 2016.

Hoy día, aun con toda la información de la que disponemos con una breve búsqueda en Google, podemos encontrar información como pozos de mugreo verdaderas joyas. Personas con capacidad plena para utilizar el razonamiento lógico y con información suficiente sobreproductos abundantísimos y seguros para ser la más bella de la ciudad pero que no son capaces de darse cuenta de la inutilidad de ciertas dietas y métodos de cuidado, tanto interior como exterior.

Como ejemplos tenemos a la hija del mismísimo LennyKravitz. ZoeKravitz dijo alegremente en una entrevista que se sometió a una estricta dieta basada en arcilla volcánica disuelta en agua. Y adivina, perdió peso, sí. ¿Crees que no pocas seguidoras se habrán preocupado de buscar esa empresa o clínica para seguir esta moda? Segura y tristemente sí.

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Y otro conocido ejemplo es el de ShaileneWoodley. Ganadora de más de una veintena de premios relacionados con el séptimo arte, esta chica que no supera los 25 años se ha dado a conocer entre las webs de dietas, modas y chicas jóvenes con su extravagante dieta, que no es ni más ni menos que la de la arcilla.

En el vídeo de más abajo verás una serie de personas entrevistadas a pie de calle probando ese régimen y grabando sus reacciones. Está claro que estas artistas no toman cualquier producto recién cogido del barrizal más cercano a casa pero está claro que no hay apoyo empírico que diga que comer arcilla sea beneficioso, y mucho menos, provoque detoxificación del cuerpo, órganos, depuración y eliminación de sustancias nocivas. De todas formas no te tienes que preocupar, no tomes arcilla, tu hígado ya hace esa función desde el día que naciste.

Y de paso, si unes a la empresa que quiere publicitarse como sea con este tipo de productos (no baratos) y a una actriz jovencísima y poco informada sobre la inutilidad de la bucarofagia para la sana pérdida, control del peso y remedio contra la intoxicación por metales pesados, da como resultado lo que tenemos aquí.

Una persona que cree que para estar en un IMC adecuado y un organismo sano necesita beber una cucharadita de este preparado para que “esa arcilla suministre una carga negativa y se adhiera a isótopos negativos” (dicho de su boca). Ni falta hay que decir que si tuvieras una intoxicación brutal por metales los síntomas no se harían de esperar y tendrías serios e indudables problemas de salud.Lo que comemos del súper no es puro ni inmaculado al 500%, pero ni mucho menos te van a hacer que te envenenes ni es pernicioso o tienes razones para preocuparte (las autoridades sanitarias nos cuidan mucho y muy bien).

Aunque en algunos lugares desfavorecidos la gente tome sustrato del suelo para compensar la desnutrición con algunas rocas, no hay motivo para que lo hagas tú en tu situación. Además, contrariamente a lo que Shailene piensa, en teoría los médicos dicen quela arcilla no elimina metales, sino que los incorpora al organismo y lo satura.

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En resumen, cumpla con el objetivo o no de perder peso, la ingesta de arcillas hoy día me parece una brutalidad. ¿Hemos olvidado la dieta equilibrada y mediterránea, el ejercicio físico y la fuerza de voluntad o la aceptación del propio cuerpo humano como “no perfecto”?En algunas personas, se ve que sí.

Ya sabes:
• Come bien.
• Haz ejercicio.
• Quiérete como eres y usa la lógica.
• Utiliza tu capacidad escéptica para dudar de toda dieta que te prometa bajar de peso…:
o En un tiempo record.
o Que sea “milagrosa” o no suponga esfuerzo ninguno por tu parte.
o Que sea “esa que ningún médico quiere que sepas”.
o Que se lleve a cabo de manera extraña o en la que no incluya una dieta equilibrada y ejercicio.

Y si quieres, acude a profesionales titulados y expertos en la materia, como un médico o nutricionista. Deja las caras tonterías para las excéntricas estrellas que viven, entre otros asuntos como el cine, de publicitar productos. No necesitas gastar tu dinero en beber o comer arcilla para estar guapo o guapa, la sana pérdida de peso es más sencilla. Y de todas formas, si ya sabes que eres un bomboncico del tó… 😉

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