Martes, 30 Mayo, 2017

Díaz pide abandonar el “cainismo” y la política de “regate corto” e insta a PP-A a levantar la voz por Andalucía

Lamenta que todavía no haya tenido una explicación por el "atropello" que ha supuesto el reparto de fondos de convergencia

Foto: archivo


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La presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha considerado este jueves ante el Pleno del Parlamento que el “cainismo” y la política de “regate corto y cortoplacista” no caben en esta comunidad y ha instado al PP-A a que, por primera vez, “se sume a defender los intereses de Andalucía y quizá así será posible que los ciudadanos lo miren con otros ojos”.

Durante su intervención final en el Debate sobre el Estado de la Comunidad, Susana Díaz ha expresado su deseo de que las propuestas que ha traído a este debate, cargadas “de sentido común”, porque son fruto de escuchar a los ciudadanos y sus intereses, sean asumidas por todos. Ha apuntado que su Gobierno está dispuesto a escuchar aún más, a los andaluces y a todos los grupos, “sin dogmatismos y sin ningún tipo de prejuicio”. Para Díaz, no es el momento de “retarse, sino de unirse” y de actuar por el interés de Andalucía.

Por ello, ha pedido a los grupos que, con sosiego, analicen cada una de las 25 propuestas que ella ha hecho en el Debate y lo que necesita Andalucía y, sobre todo, que se unan para defender lo que por derecho corresponde a esta tierra.

La presidenta ha señalado que hace falta ese nuevo tiempo, con nuevos comportamientos y con nuevos partidos que no estén anclados en el pasado. Por eso, ha expresado que anima al grupo mayoritario en esta Cámara, el PP-A, a que por primera vez “se sume a defender los intereses de Andalucía y quizá así será posible que los ciudadanos lo miren con otros ojos”.

“Pidamos juntos lo que es de derecho y lo que merece Andalucía”, según ha sentenciado Díaz, que ha demandado una financiación justa para esta tierra y el apoyo del Gobierno central a la creación de empleo, en lugar de dedicarse a criticar la tasa de paro.

La presidenta ha querido dejar claro que no puede ni por un momento “abdicar” de su responsabilidad, “que es reivindicar lo que es de derecho para Andalucía y lo que pertenece a los andaluces, una financiación justa y adecuada”.

Además, ha lamentado que, hasta el momento, nadie le haya dado una explicación sobre el “atropello” que ha supuesto para Andalucía el reparto de los fondos de convergencia. Según los datos que ofreció ayer en el Pleno, en lo que respecta a la liquidación del sistema de financiación del año 2013, Andalucía tiene que devolver 426 millones de euros, mientras que Cataluña y Valencia arrojan saldos positivos porque recibieron los 700 y más de 1.000 millones “que exigían”, respectivamente, por los fondos de convergencia autonómica.

“Nadie ha dado una explicación a Andalucía de por qué se ha hecho este reparto y se quiere impedir que a esta tierra lleguen los fondos que le corresponden para que podamos hacer lo que tenemos que hacer al frente del Gobierno”, ha sentenciado la presidenta, que ha expresado que espera que en los próximos días llegue esa explicación.

Ha lamentado que ayer había quien no quería ver en esta Cámara
–en referencia al PP-A– que “se quitaba el dinero a los andaluces para dárselo a quien tiene menos desigualdad, menos paro, y menos necesidad de converger, y, lo que es peor, a los que no han hecho los deberes, cuando los andaluces sí habían hecho los deberes”.

Para Díaz, es lógico que haya “confrontación exigente” en un debate de este tipo, pero lo que no puede ser es querer imponer las ideas de uno sobre el otro a cualquier precio. Ha insistido en que la confrontación de ideas es una exigencia de la democracia representativa, pero también tenemos que ser capaces de entender que fuera de la Cámara hay muchos ciudadanos que no es que no crean en los políticos o la política, sino que no creen en determinados comportamientos y debates que aportan muy poco a responder a sus demandas y problemas diarios.

Según Susana Díaz, los ciudadanos no quieren el “cainismo que desangra a la política”. “Lo que quieren es que no pensemos en las siguientes elecciones, sino en las siguientes generaciones”, ha apuntado la presidenta, para quien la crítica debe ser constructiva y “positiva” y debe servir para buscar el interés de los andaluces y no para pretender “sacar rédito para su partido y tapar las vergüenzas” de la actitud del Gobierno hacia esta tierra.

La presidenta ha considerado que Andalucía no merece esa política de “negación del otro, de acabar con el otro, de destruir al oponente porque solo si lo destruyo voy a ser capaz de ganar las elecciones”. “Ganemos en las urnas, pero no destruyendo al adversario”, ha apuntado Díaz, para quien la política del “regate corto y cortoplacista ya no cabe”.

Asimismo, ha señalado que no puede entender que la única idea que en estos momentos se traslade por parte de determinados representantes públicos a los ciudadanos es que la política andaluza lo único que puede ofrecer es “devorar al otro”.

Ha querido dejar claro que va a seguir tendiendo la mano “a todo lo que sea bueno para Andalucía”, sin que le preocupe el nombre, ya sea pacto, acuerdo o propuesta.

“Piensen en los nueve millones de andaluces que merecen que este Parlamento esté a la altura de lo que Andalucía necesita”, ha pedido la presidenta a los diputados andaluces.

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