Sábado, 15 de Diciembre de 2018

            

Determinan con el estudio de fósiles que hace 700.000 años llovía el doble en la Península Ibérica

Investigadores han constatado además que "los cambios climáticos han sido una constante a lo largo de la historia de la Tierra"

Fuente GD
EP


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Un grupo internacional de científicos en el que participa la Universidad de Granada (UGR) ha determinado mediante el estudio de fósiles de anfibios y reptiles que hace 700.000 años llovía el doble en la Península Ibérica, constatando además que “los cambios climáticos han sido una constante a lo largo de la historia de la Tierra”.

Según ha informado la UGR en una nota de prensa, el trabajo estudia la evolución climática durante el Pleistoceno Medio (hace 780.000-120.000 años) en la Península Ibérica utilizando los anfibios y reptiles que se han recuperado en los principales yacimientos con presencia humana en un intervalo temporal que va desde hace 850.000 de años hasta hace 150.000.

El prehistoriador de la UGR Juan Manuel Jiménez Arenas ha participado en esta investigación, que lidera el paleontólogo Hugues-Alexandre Blain del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (Iphes) de Tarragona, han participado también José Alberto Cruz Silva, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México), Vasiliki Margari del University College London (Reino Unido) y Katherine Roucoux de la University of Saint Andrews (Reino Unido).

Gracias a esta investigación, sus autores han determinado que durante el Pleistoceno Medio llovía más que en la actualidad, con independencia de que la temperatura fuese más alta o más baja que la actual para un lugar concreto. En algunos casos, como los de los yacimientos estudiados de Cúllar-Baza 1 (Cúllar, Granada) y Cueva Victoria (Cartagena, Murcia), llovía en torno al doble de lo que lo hace hoy día.

Jiménez Arenas ha destacado que el periodo estudiado “presenta una novedad importante: un enfriamiento global que se alterna con periodos más cálidos. Estas circunstancias van a condicionar de manera significativa, a veces dramática, el devenir de los seres vivos. Y de entre todas las especies de vertebrados, son las de pequeño tamaño, y especialmente las de sangre fría, como anfibios y reptiles, las más sensibles a las fluctuaciones de temperatura y precipitaciones”.


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