Domingo, 20 Agosto, 2017

            

Descubren un nuevo mecanismo de crecimiento del cabello

Los investigadores han dado con una función desconocida de las células T, que juegan un papel importante en relación a la calvicie

Imagen ilustrativa | Archivo GD
EP


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En experimentos en ratones, investigadores de la Universidad de California (UC) San Francisco, en Estados Unidos, han descubierto que las células T reguladoras, un tipo de célula inmunológica generalmente asociada con el control de la inflamación, desencadenan directamente células madre en la piel para promover el crecimiento sano del cabello. Sin estas células inmunes como socias, las células madre no pueden regenerar los folículos pilosos, lo que lleva a la calvicie, según hallaron los científicos.

“Nuestros folículos pilosos se están reciclando constantemente: cuando se cae un pelo, todo el folículo piloso tiene que volver a crecer -afirma el autor del documento, Michael Rosenblum, profesor asistente de Dermatología en UCSF–. Se ha pensado que esto es un proceso enteramente dependiente de las células madre, pero resulta que las Treg son esenciales. Si se bloquea este tipo de células inmunes, el pelo no crece”.

El nuevo estudio –-publicado en la edición digital de este viernes de ‘Cell’– sugiere que los defectos en Tregs podrían ser responsables de la alopecia areata, un desorden autoinmune común que cause la pérdida del pelo, y podrían jugar un papel en otras formas de calvicie, según Rosenblum. Dado que las mismas células madre son responsables de ayudar a sanar la piel después de una lesión, el trabajo plantea la posibilidad de que Tregs también pueden desempeñar un papel clave en la reparación de heridas.

Normalmente, las Treg actúan como guardianes de la paz y diplomáticos, informando al resto del sistema inmunológico de la diferencia entre amigo y enemigo. Cuando Tregs no funcionan correctamente, se pueden desarrollar alergias a sustancias inofensivas como la proteína de cacahuete o la caspa del gato, o sufrir trastornos autoinmunes en los que el sistema inmunológico ataca los propios tejidos del cuerpo.

Al igual que otras células inmunes, la mayoría de las Tregs residen en los ganglios linfáticos del cuerpo, pero algunas viven permanentemente en otros tejidos, donde parecen haber evolucionado para ayudar con las funciones metabólicas locales, así como desempeñar su función antiinflamatoria normal. En la piel, por ejemplo, Rosenblum y colegas han demostrado previamente que Tregs ayuda a establecer la tolerancia inmune a los microbios sanos de la piel en ratones recién nacidos y estas células también segregan las moléculas que ayudan con la curación de las heridas en edad adulta.

Rosenblum, que es a la vez inmunólogo y dermatólogo, quería entender mejor el papel de estas células inmunes residentes en la salud de la piel. Para ello, él y su equipo desarrollaron una técnica para eliminar temporalmente Tregs de la piel, pero cuando rasparon manchas de pelo de estos ratones para hacer observaciones de la piel afectada, hicieron un descubrimiento sorprendente. “Rápidamente nos dimos cuenta de que las zonas afeitadas nunca volvían a crecer y pensamos que podría ser interesante. Nos dimos cuenta de que teníamos que ahondar en esto más”, relata Rosenblum.

 

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