Lunes, 24 de Septiembre de 2018

            

Descubren que unos fármacos en desarrollo contra el cáncer también pueden combatir la ELA

El equipo resalta que sus hallazgos proporcionan "el siguiente paso para los neurólogos que buscan nuevas formas de combatir los trastornos neurodegenerativos"

Medicamentos | Foto: Archivo GD
E.P.


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Unos medicamentos en desarrollo contra el cáncer llamados inhibidores de PARP podrían ser útiles para tratar y prevenir trastornos cerebrales, incluida la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y algunas formas de demencias progresivas, según un estudio publicado en la revista ‘Molecular Cell’ por investigadores de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos).

Tal y como detallan estos científicos, la proteína TDP-43, cuando está de forma errónea fuera del núcleo, forma grupos en las células cerebrales que se ven afectadas en la ELA y en la demencia frontotemporal (FTD, por sus siglas en inglés). Cuando TDP-43 se une a otra molécula, PAR, se acumula en estructuras celulares llamadas gránulos de estrés. “Si bien esta acumulación inicial no causa daño inminente a una célula, después de un período prolongado, TDP-43 cambia a estructuras que se observan en enfermedades cerebrales”, indican.

Ahora, un equipo dirigido por Nancy Bonini, profesora de Biología, y James Shorter, profesor de Bioquímica y Biofísica, han descubierto que los inhibidores de PARP, que detienen la generación de la molécula PAR, reducen la cantidad de TDP-43 dañino en las estructuras de las células bajo estrés.

“Lo que me entusiasmó al seguir esta vía fue la promesa de pequeñas moléculas que atacan el proceso de la enfermedad de TDP-43. Cuando los probé en un cultivo celular, descubrí que podrían reducir la acumulación de TDP-43 que refleja los grumos de proteínas anormales que vemos en la enfermedad”, explica Leeanne McGurk, investigador asociado en el laboratorio de Bonini.

En sus experimentos de laboratorio, el equipo descubrió que el TDP-43 puede cambiar de una forma soluble a una forma líquida condensada al interactuar con otras moléculas de TDP-43 y macromoléculas como PAR. “La forma líquida de TDP-43 es representativa de un gránulo de estrés y es probable que sea beneficiosa”, apunta Shorter. Sin embargo, señala que si estas formas líquidas de TDP-43 se solidifican, con el tiempo pueden ser difíciles de eliminar.

La promesa de este estudio es que un medicamento en desarrollo como agente terapéutico contra el cáncer podría usarse para prevenir la formación de grupos TDP-43 dañinos en las células. “Los inhibidores de PARP que probamos combatieron la acumulación citoplásmica de TDP-43, por lo que algún día podrían presentarse como una valiosa alternativa terapéutica para enfermedades cerebrales”, argumenta Edward Gomes, del laboratorio de Shorter.

Si bien este trabajo aún se está realizando en pruebas laboratorio, el equipo resalta que sus hallazgos proporcionan “el siguiente paso para los neurólogos que buscan nuevas formas de combatir los trastornos neurodegenerativos”. “Dada la falta de opciones de tratamiento, estamos entusiasmados con estos experimentos que ayudan a elucidar eventos moleculares que podrían conducir a nuevas terapias”, concluye Bonini.


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