Jueves, 27 Julio, 2017

            

Desarrollan un aperitivo de manzana y zumo de mandarina que reduce riesgos cardiovasculares en niños obesos

Mejora el colesterol y la presión sanguínea

E.P.


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Investigadores del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos del CSIC, la Universitat de València, la Universitat Politècnica de València y el Hospital Doctor Peset han desarrollado recientemente un aperitivo de manzana deshidratada y enriquecida con zumo de mandarina que, según un estudio realizado con 48 niños obesos de entre 9 y 15 años, reduce diversos factores de riesgo cardiometabólico y mejora el índice de grasas en sangre.

En un comunicado de la Generalitat, la jefa del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Doctor Peset, Pilar Codoñer, señala que “sólo 40 gramos de este producto equivalen a dos manzanas y a un vaso de zumo de mandarina” y que se ha “demostrado que, con el consumo diario de esa cantidad, ya mejoran los niveles de colesterol y presión sanguínea en los niños que padecen obesidad”.

A su juicio, se trata de “un producto muy interesante porque, con muy poca cantidad, se aporta una gran concentración de elementos bioactivos que son muy efectivos”.

Codoñer indica que “aunque el producto por sí solo no produce una pérdida de peso, sí contribuye a mejorar la calidad de vida” de los pacientes, como forma de prevenir la ingesta de otro tipo de aperitivos que contienen grasas perjudiciales.

En el estudio, se evaluó el efecto de la incorporación del aperitivo a una dieta baja en energía, que siguieron durante cuatro semanas, y se comprobó que mejoró la presión sanguínea sistólica y el perfil lipídico –tipos de grasas presentes en la sangre– de los niños, al tiempo que aumentaron las defensas antioxidantes y disminuyeron los marcadores relacionados con el daño oxidativo al ADN y con la inflamación, todos ellos factores de riesgo cardiovascular.

Codoñer indica que la modificación del estrés oxidativo en el tejido adiposo puede ayudar en la prevención del riesgo cardiovascular asociado a la obesidad infantil y, a largo plazo, a evitar patologías como la arteriosclerosis.

“EL PERFECTO TENTEMPIÉ”

Según las mismas fuentes, este aperitivo constituye “el perfecto tentempié” al contar con las propiedades antioxidantes de la manzana y el aporte vitamínico de los cítricos, además del efecto saciante.

Destacan que, por tanto, picar entre horas “ya no será tan perjudicial” si se come este “piscolabis doblemente nutritivo”, elaborado con talento valenciano y que se presenta como “una sabrosa y sana alternativa a los tradicionales aperitivos grasientos, calóricos y tremendamente adictivos”.

Este aperitivo saludable de manzana y mandarina presenta una textura crujiente gracias a la eliminación del agua mediante la deshidratación de las rodajas de manzana. Para desarrollarlo, enriquecen rodajas de manzana con zumo de mandarina mediante una tecnología de impregnación al vacío, que consiste en introducir compuestos en la estructura interna de frutas o vegetales.

Así, cortan manzanas verdes peladas de la variedad Granny Smith en rodajas de cinco milímetros y se enriquecen con mandarinas cultivadas en huertos de Turís (Valencia), de forma que la matriz alimentaria de la manzana se ve fortalecida con las propiedades del zumo de mandarina y, al combinarlos, se incrementa su capacidad antioxidante.

“ELEGIR BIEN LOS MENÚS Y ENSEÑARLES A COMER”

Desde Generalitat indican asimismo que la clave para saciar correctamente el apetito de los niños, sin deteriorar su salud, está en “elegir bien los menús de los más pequeños y en enseñarles a comer”, tanto en casa como en los centros educativos.

Apuntan, en este sentido, que una correcta alimentación desde edades tempranas ayuda a combatir enfermedades y aumentar la esperanza de vida, ya que “los niños con sobrepeso son más proclives a desarrollar en un futuro patologías relacionadas con la obesidad, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, artrosis e incluso cáncer”.

La obesidad infantil ha sido calificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una epidemia global del siglo XXI. En la Comunitat Valenciana, afecta al 13 por ciento de los niños y los expertos calculan que un 80 por ciento de estos menores también serán obesos en la edad adulta, lo que “convierte esta enfermedad en un serio problema de salud pública”, resaltan las mismas fuentes.

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