Martes, 28 Marzo, 2017

“Déjennos vivir en paz en nuestra casa y morir en ella”

Los usuarios y trabajadores de la Residencia para grandes discapacitados de Huerta del Rasillo se enfrentan al desahucio de los primeros y al despido de los segundos si no se revierte el desencuentro entre Ayuntamiento de Granada y Vitalia Plus, la única empresa candidata a hacerse cargo de la misma | A la movilización de hoy le seguirá la del próximo lunes, miércoles y viernes

Usarios y trabajadores de Huerta del Rasillo, en pie de lucha | Foto: Román Callejón


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Tal y como informaba este medio el pasado lunes, las posturas del Ayuntamiento de Granada, propietario del inmueble de la Residencia de la Huerta del Rasillo, y Vitalia Plus eran irreconciliables y la reunión que mantuvieron ayer por la tarde no hizo sino confirmarlo. Vitalia Plus, la empresa que se postulaba como la única capaz de retomar la gestión de la residencia, no acepta las condiciones “impuestas de manera unilateral” por parte del Ayuntamiento. Un plazo de adjudicación de 7,5 años y que el canon por el uso del inmueble haya de ser abonado en efectivo, son condiciones inaceptables para Vitalia.

Fruto de este desencuentro y de la ruptura de las negociaciones que dan al traste con las esperanzas de usuarios y trabajadores, estos se han manifestado en la Plaza del Carmen a las 11 de la mañana en la primera de las concentraciones previstas.

El malestar e indignación han sido patentes. Diego Molina, representante sindical de CCOO ha resumido diciendo que “se ha pasado de la ilusión a la esperanza, y de la esperanza a la frustración”. Igualmente ha recordado que usuarios y trabajadores “en un acto de generosidad” cesaron las protestas hace 3 meses para “no ser un obstáculo” a las negociaciones. Unas conversaciones en las que se habían superado “todos los escollos”, incluyendo el más difícil, la asunción de la deuda de 700.000 € generada por la anterior gestora.

Trabajadores Huerta del Rasillo 3

“LA PATATA CALIENTE, EN EL AYUNTAMIENTO”

El Ayuntamiento de Granada había sido hasta el momento “la institución menos implicada en esto, hasta el punto en que dijeron por activa y por pasiva que ellos no iban a poner ningún problema, que no entendían como la Junta de Andalucía no tenía sensibilidad con el tema y que cederían la Huerta del Rasillo”

Las “trabas legales” sostenidas por el Ayuntamiento “se pueden solventar” según Molina, si se pone sobre la mesa “voluntad política”. De no llegar a una solución, mantendrán las movilizaciones los próximos lunes, miércoles y viernes, continuando con esos mismos días en la siguiente semana. Para el representante sindical “no hay ninguna explicación coherente a que esto se haya parado”.

“LOS TRABAJADORES SON NUESTRA FAMILIA”

Andrés Fernández, habitante de la residencia, ha leído una conmovedora carta que explica los motivos de su protesta:

“Somos usuarios de la Residencia Huerta del Rasillo. Tenemos la intención de exponer el porqué de nuestro centro debe seguir funcionando. El principal motivo es que es nuestra casa. Así como ustedes tienen la suya, nosotros tenemos la nuestra. Los trabajadores son nuestra familia, cuidan de nosotros y realizan uno de los trabajos más honrosos que se pueden realizar en su ciudad. Pagamos religiosamente nuestra cuota todos los meses. Cumplimos con ella, de manera que no podemos ni siquiera entender por qué somos las víctimas de la desastrosa gestión y falta de acuerdo entre la Junta y el Ayuntamiento. Los políticos deben usar su imaginación para dar encaje legal a los problemas de los ciudadanos, a los que los votaron y a los que no los votaron. Por tanto úsenla, y si no la tienen, permitan a aquellos que sí la tienen que puedan hacerlo. Dejennos vivir en paz en nuestra casa y morir en ella. Y a María José Sánchez Rubio, podría acercarse por ella y por nuestras propias palabras, podría saber como nos sentimos y como estamos. Y comprenderá como estamos psicológicamente, porque es un destrozo como estamos.”

 Interpelaba así Andrés a la consejera de Igualdad y Políticas Sociales, para que “intervenga” en la situación, porque “ella puede hacerlo”. Sea como fuere, las protestas continúan.

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