Lunes, 23 enero, 2017

De El sexto sentido a La visita: Las 5 mejores películas de M. Night Shyamalan

Alejado de las superestrellas y de las costosas producciones, el cineasta de origen indio busca reverdecer laureles desde sus cimientos

Foto: Archivo GD


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Ascenso, caída y… ¿resurrección? Michael Night Shyamalan ha escrito un nuevo capítulo en su irregular trayectoria profesional con La visita. Una cinta en la que regresa a su hábitat natural, el género de terror, y con la que pretende obsequiar a su carrera con uno de esos giros de guión marca de la casa.

Tras buscar refugio, y encontrarlo, en televisión con la apreciable Wayward Pines, Shyamalan quiere redimirse también en la pantalla grande mediante un regreso a sus orígenes a cuenta de una modesta cinta de terror psicológico.

Alejado de las superestrellas y de las costosas producciones, el cineasta de origen indio busca reverdecer laureles desde sus cimientos, escarbando en las entrañas de su cine para recuperar aquello que hizo al público adicto a sus giros de guión y su evocadora y personalísima mirada.

Shyamalan fue sin duda uno de los grandes, y su última película -que solo el tiempo dirá si supone un verdadero punto de inflexión en su cine- apunta firmemente que puede volver a serlo.

EL SEXTO SENTIDO (1999)

Tras debutar con un drama sobre la inmigración (Praying with Anger, 1992) y retomar su carrera seis años después con una comedia infantil (Los primeros amigos, 1996) Shyamalan encontró su sitio en el universo cinematográfico en el género de terror.

Lo hizo con una cinta con la que consiguió seis nominaciones a los Oscar y fama mundial. Una elegante película de fantasmas cargada de simbolismo protagonizada por Bruce Willis y el joven e inquietante -ahora lo es aún más- Haley Joel Osment provista de un buen ramillete de secuencias escalofriantes y un magistral golpe de efecto. Cuando Amenábar, que ya estaba ultimando Los otros, vio el ya legendario giro de guión… debió tirarse de los pelos.

EL PROTEGIDO (2000)

Willis repitió a las órdenes para firmar una película en la que el Shyamalan se adelantaba al boom del cine de superhéroes abordando el fenómeno ‘comiquero’ de forma madura, oscura y grave con un héroe que no sabe muy bien cómo serlo y un villano (imponente Samuel L. Jackson) de cristal. Imprescindible para los amantes del género.

SEÑALES (2002)

Dos años después de atreverse a ofrecer su particular versión de los superhéroes, Shyamalan hizo lo propio con los extraterrestres. Y lo hizo, como era norma por aquel entonces en su cine, con notable resultado. El fruto de su osadía fue Señales, una cinta protagonizada por Mel Gibson y Joaquin Phoenix dotada de un ritmo narrativo y una tensión envidiables. Una película que aterraba sin necesidad de mostrar y con la que Shyamalan se consagró como uno de los directores de referencia del cine fantástico.

LA JOVEN DEL AGUA (2006)

Quizá la cinta más evocadora toda la filmografía de Shyamalan, y quizá también la más incomprendida. Es, tal y como él mismo ha explicado en mil y una ocasiones, un cuento para niños y adultos en el que volvía a exhibir todas su potencia visual y capacidad para el enigma incluyendo en este caso un punto de ternura inédito hasta entonces en su cine. Las ninfas pueden habitar incluso en una piscina en esta hipnótica aventura a caballo entre fantasía y realidad.

LA VISITA (2015)

Dos adolescentes, dos abuelos, una granja y una cámara de vídeo. Shyamalan no necesita mucho más para erizar el bello del respetable con una película de metraje encontrado en la que, además de exhibir su solvencia técnica, vuelve a crear atmósferas inquietantes. Aunque de alcance -y pretensiones- mucho menores que el resto de películas en esta lista, en La visita Shyamalan arma un microcosmos espeluznante y siniestro capaz de hacernos creer que todo es posible. Un trabajo eficaz y una buena forma de “rehabilitarse” tras una serie de sonoros fiascos.

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