Jueves, 19 Julio, 2018

            

De desagradecidos está el mundo lleno

Marisa Chacón


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Sé que os gusta que escriba sobre temas bonitos y amables, pero hay veces en las que no puedo dejar de aprovechar esta increíble plataforma para expresarme sobre temas más duros y controvertidos.

La semana pasada saltó a los medios una noticia… que se ha dado como noticia, pero que no es nada nuevo. La soledad es el mayor problema al que se enfrentan nuestros mayores.

Tal es la situación, que en el Reino Unido incluso se ha creado un Ministerio específico para luchar contra esta realidad.

El estado de indefensión de las personas mayores es, a día de hoy, simplemente aberrante. No voy a entrar en los casos de las personas que llegan a la vejez sin familia. Hoy me quiero centrar a las personas que, teniendo una familia, se encuentran sin ella.

La sensación de decepción debe ser impresionante. Haced un pequeño ejercicio por poneros en la piel de una persona que se ha pasado toda su vida luchando por sacar sus hijos adelante, que ha sufrido lo indecible para criarlos, que ha estado ahí para cuidar de sus nietos y que, de la noche a la mañana, se encuentra completamente abandonada, precisamente cuando más falta le hace a ella.
Mi abuela solía decir una frase “estaré mayor, pero no soy tonta” y tenía toda la razón. Tratamos a los mayores como a niños pequeños, sin criterio y sin voluntad. Peor aún, los aparcamos en un rincón y, en miles de casos, nos olvidamos de ellos. Rizando el rizo, y yendo al extremo, conozco casos de ancianos que, estando en buenas condiciones físicas y mentales y teniendo recursos económicos suficientes para poder costear un cuidador, han sido llevados en contra de su voluntad a residencias.

Esto se permite. Sacar a una persona de su hogar, del lugar donde quiere estar y encerrarla en contra de su voluntad en un sitio deprimente. Las personas en esta situación sufren un deterioro físico y mental rapidísimo, en muchos casos dejan de comer y mueren… Así, porque sus hijos han decidido que su pensión es más útil en la cuenta bancaria que gastada en tener a alguien que los cuide en casa.
Es un crimen, silencioso, pero un crimen.

Cómo es posible que hayamos llegado a esto.

No me explico que se pueda abandonar a alguien que te ha querido con toda su alma… aunque tú no lo quieras. Es una simple cuestión de agradecimiento. Entiendo que todos tenemos una vida, responsabilidades, trabajo, nuestros hijos, pero ¿tan difícil es pasar de vez en cuando a ver a tus padres, tíos o abuelos? ¿Tan complicado es mostrarles cariño y respeto? ¿Tan descabellado es escuchar su opinión y dejarles vivir su vida como ellos quieran? Es demencial…

En mi casa nuestros mayores siempre han tenido un sitio preferencial. Cuando han estado enfermos hemos estado día y noche con ellos, con todo el amor y el cariño del mundo; no por obligación, porque nos sale del alma. Y han tenido la gran suerte de morir en su casa, rodeados de su familia, de paz y de amor; esto no siempre puede ser así, pero en nuestro caso lo fue y es un gran consuelo. Pero si hay algo que siento y que sentiré toda mi vida es que nunca, jamás, podría haberles devuelto ni una mínima parte de todo lo que me dieron a mí.

Si tenéis personas mayores cerca, por favor, haced un ejercicio de empatía. La soledad, el abandono y el no ser tenido en cuenta son muy duros y TODOS, si la vida nos lo permite, estaremos en su lugar algún día.

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