Sábado, 21 enero, 2017

Dani Benítez y el yugo

Manu Bayona


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La cagada es épica. Positivo por consumo de cocaína. Esto, en una sociedad tan sumamente hipócrita como la nuestra donde todos nos rasgamos las vestiduras porque a un jugador de fútbol lo pillen habiendo consumido cocaína, a pesar de ser el segundo país europeo en consumo de este tipo de sustancias, es sentencia de muerte.

Muerte mediática. Quizá la más dolorosa de todas. El jugador estará marcado durante toda su vida. Si algún día vuelve a fichar por un conjunto el titular será: ¨Vuelve Dani Benitez, el primer caso de positivo por cocaína de España¨.

Muerte profesional. Para empezar le caen dos años de inhabilitación deportiva, aunque con el reconocimiento y el perdón, quizá se reduzca algo. Fin  a una carrera profesional. Fin a lo que mejor sabe hacer. Fin a lo único que sabe hacer.

Muerte del ego. Los futbolistas, en esta estructura social que tenemos montada, tan absurda como ridícula, se erigen como adalides del bien. Como los más deseados. Como el ejemplo de lo que cualquier padre quiere para su hijo.  Eso se acabó. Ya no le pedirán fotos a Dani. Ya no será ovacionado. Ahora será señalado por la calle. Probablemente tenga que marcharse de Granada.  El ego de Dani Benitez murió.

Muerte personal. Para mí la más preocupante de todas. Él es una persona que solo sabe hacer algo en la vida: jugar al fútbol. Y que de repente ya no puede hacerlo. Una persona con evidentes desequilibrios psicológicos marcados por una dramática infancia, una dura adolescencia y una irreal juventud. ¿Ahora qué?

Ante todas estas muertes, ¿qué podemos hacer como sociedad?

Yo lo tengo claro. No debemos señalarlo. Sí, ayudarlo. Con el perdón público como base de todo, ayudemos a la persona. Ante un problema, ayudemos, no señalemos. La cagada es épica, sí, pero bastante tiene con estar muerto en vida, desde el día de ayer.

Y ahora, buen parte de su futuro inmediato queda en manos del club, que acaba de mover ficha: “cuando se confirme oficialmente, extinguiremos las relaciones con el jugador”.

Comments

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  1. Sí hablamos de fútbol… Dani Benítez era una sombra de lo que fue (en 2ª y 2ªB), ahora no corría, no ayudaba al equipo y aún así caminaba con ínfulas de estrella. Era más conocido por sus subidas a las escaleras de la Mae que por las subidas por la banda (ah no! Que las estrella suben a la Mae en ascensor). Además ese pobre que ahora ha quedado marcado, cobra (o mejor cobraba), más en un año que un trabajador normal en media vida y a cambio solo se le pide un buen estado de forma.

    Entiendo que pueda ser hipócrita criticar tan duramente a una persona (ya no hablo de futbolista) por consumir una droga tan extendida, pero alomejor es justo por no criticar a quienes la consumen por lo que dicho hábito está tan extendido.

    Un aplauso a quién se divierte de una forma sana y un gran aplauso a todo trabajador que cumple con su contrato, Dani Benítez no es ni lo uno ni lo otro.

    Un saludo