Domingo, 22 Octubre, 2017

            

Cuida tu piel, cuida tu cuerpo

La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo, y el que está sometido a más tipo de agentes externos que lo pueden dañar, es necesario algunas medidas para procurar su correcto funcionamiento

Rita M. Marín @marinruiz_rita


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A lo largo de todo el año nuestra piel está expuesta a muy diversos agentes externos que pueden causarle daños, sin tener en cuenta, los propios factores internos de nuestro organismo que pueden provocar otro tipo de patologías. Cambios climáticos y polución ambiental son los grandes agentes nocivos para la piel. Pero no todo consiste en limpiar la piel. De hecho, un exceso de limpieza puede provocar una pérdida excesiva de grasa en las capas más externas de la piel, y producir dermatitis, o bien acentuar la sequedad de la piel. Por eso, hoy queremos compartir una serie de consejos para un mejor cuidado de la piel.

Bebe agua en abundancia

Tu cuerpo pierde agua a lo largo del día. Por ello, necesitas al menos reponer la que pierdes, para lo que has de beber entre dos y tres litros al día. El agua ayuda a que el cuerpo funcione lo mejor posible y hace que tu piel tenga una apariencia más tersa y fresca.

Haz ejercicio

La elasticidad y la tonificación de la piel se pierden con la edad. Puedes mantener la firmeza de tu piel haciendo ejercicio físico regularmente. Un ejercicio moderado como el yoga puede ser tan beneficioso como el más vigoroso ejercicio muscular. Cuando haces ejercicio, incrementas el flujo sanguíneo hacia la piel, lo que implica que ésta reciba de manera óptima los nutrientes y vitaminas esenciales.

Mantén tu piel reluciente

Una piel limpia es la mejor manera de prevenir infecciones y olores corporales. La mayoría de los jabones, limpiadores faciales, geles de ducha y productos de este tipo han sido probados previamente para garantizar que no provocarán irritaciones o reacciones alérgicas, de ahí que el tipo de productos que escojas sólo deberá responder a preferencias personales.

Tómate una sauna

Al hacerte sudar y expulsar las impurezas, la sauna contribuye a limpiar tu piel. También mejora la circulación. Recuerda que antes de una sesión de sauna no has de beber alcohol o haber realizado una comida pesada.

Cepilla tu piel

Cepillar con moderación tu piel en seco con un cepillo especial te ayudará a eliminar las células muertas que pueden hacer que tu piel parezca deteriorada. Cepilla siempre en dirección al corazón, es decir, desde las manos hacia los hombros, desde los pies hasta la cadera. No te cepilles la piel si tienes cortes, heridas o si padeces enfermedades cutáneas como eczemas o psoriasis, ya que el cepillado no hará más que empeorar dichas afecciones.

Usa exfoliantes

Es parecido a cepillar la piel. Los geles de ducha o los masajes exfoliantes contienen partículas que favorecen el proceso de renovación celular sin agredir a la epidermis. Algunos contienen ácidos procedentes de algunas frutas que ayudan a eliminar las células muertas de la piel.

Hidrata tu piel

Hidratar tu piel diariamente te ayudará a mantenerla tersa al incrementar los niveles de humedad. La piel muestra distintas necesidades según la edad y el tipo de piel, por ello, si no estás seguro de qué es lo que más te conviene, es recomendable que consultes a tu farmacéutico.

Utiliza protección solar

El cáncer de piel es el mayor riesgo de la exposición prolongada a la luz solar. Las mejores medidas preventivas consisten en la moderación y la protección. Hay que evitar una excesiva exposición a los rayos del sol, así como usar un protector solar con un Factor de Protección Solar de 15 o superior.

Observa y vigila tu piel

Observar tu piel regularmente hará que te habitúes y conozcas la apariencia de tu piel, lo que hará que detectes cualquier cambio en ella con mayor rapidez. Presta especial atención a los lunares; si ves que alguno cambia de forma o sangra, visita a tu médico de cabecera para que lo examine.

Deja de fumar

Finalmente, si eres fumador, lo más importante que puedes hacer para mejorar el estado de tu piel es dejar de fumar. El humo del tabaco seca tu piel, a la vez que constriñe los vasos sanguíneos y, por lo tanto, la cantidad de sangre que llega a la piel, privándola de nutrientes esenciales. Por otro lado, los fumadores tienen entre dos y tres veces más posibilidades de desarrollar psoriasis.

 

 

 

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