Viernes, 22 Junio, 2018

            

Cuentos infantiles que educan en la igualdad de género y en la integración

Belén Gaudes, la autora del libro 'Érase dos veces' durante una charla
Men Marías @MenMarias


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¿Qué va a ser de mi sin ti, Bella? Eso solo depende de ti

 

Tengo un amigo al que veo muy poco porque no vive en España. A veces lo agradezco porque es muy intenso y me agota, ya saben, esas personas que utilizan la palabra exacta, la que está cargada de años y claro, en cada frase que pronuncia, en realidad hay mil más. Con él hay que estar atenta para no perderse lo que hay dentro de lo que está fuera. Seguro que lo han adivinado, mi amigo es poeta. Pero a mí los poetas románticos me aburren mucho, prefiero los que buscan la musicalidad de lo ordinario. Total, que hace poco tratamos de inventar una canción del verano que no hablase, directa o indirectamente, de sexo. Y oigan, no saben el esfuerzo. Parecía imposible. Decíamos «la playa» y claro, eso ya era sexo. «La noche» ya era sexo. «Calor» sexo. Misión imposible. Después lo comenté con mi marido (que afortunadamente no es poeta, es ingeniero, porque si no imagínense el caos de vida) y apostilló que, además de que el mundo está un poco salido, es muy machista. Porque a eso también se puede jugar con los cuentos para niños. Haz un cuento, me dijo, en el que no aparezca una bruja. Una dama en apuros. Un príncipe. Soy muy afortunada de tener el compañero que tengo, lo sé. La cuestión es que me puse a investigar. No hay canciones del verano que no hablen de sexo (no, la del rayo de sol tampoco porque a la censura se le pasó el «y quiero ser parte tuya/ dentro de ti siempre estar»). Pero sí hay cuentos infantiles feministas.

Tradicionalmente los cuentos dibujan a las mujeres como princesas ros(t)as. Bellísimas. Frágiles. En apuros. Lo que comentaba en la columna de la semana pasada. Representan el papel de la debilidad y la sumisión. Ellos son fuertes, ricos, salvadores. Príncipes. Esto llevado al extremo culmina en La Bella y la Bestia, donde se incita a las niñas a amar a un maltratador e intentar cambiarlo. Los cuentos se están reescribiendo, su temática está cambiando para fomentar la igualdad. He encontrado auténticas joyas. Pero la que más me ha llamado la atención recibe el título de Érase dos veces, de Belén Gaudes.

Esta colección que ya ha editado doce cuentos reversiona los clásicos de la literatura infantil eliminando la violencia, el sexismo y los arquetipos. Y los resultados son increíbles. Yo no tengo hijos, pero los he comprado y se los recomiendo verdaderamente porque son auténticas obras maestras.

            Caperucita es una niña muy respetuosa con el medio ambiente y los animales. Principalmente con el lobo, quien conoce muy bien a su abuela y, juntos, planean gastarle una broma poniéndose su camisón. Nadie se come a nadie. No hay asesinatos. Solo risas y amistad.

Cenicienta ni se plantea ir al baile. ¿Qué se cree ese príncipe machista para convocar a todas las chicas y elegir a una? Pero se lo replantea y se planta allí para cantarle las cuarenta y explicarle que su forma de actuar no es la correcta.

Blancanieves está harta de vivir con su madrastra en un castillo y se independiza. Alquila una habitación compartida con siete jóvenes mineros y trabaja con ellos en la mina (¡esto es muy grande!)

            La Sirenita continúa siendo una historia de amor, pero no es ella quien renuncia a su vida en el mar sino él quien pide tener una cola para poder vivir con su amada.

La Bella Durmiente apuesta por la sororidad. Aurora descubre el hechizo que la persigue y en vez de enfrentarse a Maléfica hablan y se hacen compañeras de aventuras.

La Bella y la Bestia es, sin duda, el mejor. Bella le planta cara a la Bestia y huye del castillo sin mirar atrás. Cuando él pregunta que será de su vida sin ella, Bella contesta que eso solo depende de él. ¡Basta de aguantar malos tratos por amor!

Pinocho no tiene una nariz que crece. La tienen los adultos que lo rodean. Porque a veces somos nosotros los que mentimos a los niños para que nos hagan caso y ellos, que son mucho más listos, siempre nos pillan. Esa es la verdadera forma en la que aprenden a mentir, imitando a sus referentes.

Los tres cerditos es muy divertido. El lobo no quiere hacerles daño, solo avisar de lo fuerte que sopla el viento en ese bosque. Juntos construyen una casa adaptada a estas necesidades. ¡Colaboración y ayuda!

La ratita presumida es mi favorito. La acusan de provocar a los chicos por su forma de vestir, todos le piden matrimonio, la acosan. Pero la ratita presumida los rechaza a todos… ¡porque es lesbiana y forma una familia con su hermana gata!

Hansel y Gretel son dos niños perdidos en el bosque, pero no encuentran a ninguna bruja malvada sino a una anciana que necesita ayuda para arreglar su casa. Un magnífico cuento para aprender a dar a nuestros mayores el valor que merecen.

Como les digo, yo no tengo hijos, pero ya he encargado mi colección de cuentos. Porque todos hemos oído estas historias de pequeños y nos han marcado negativamente sin ser conscientes de ello. Todos. Y yo, personalmente, opto por reeducarme.

 

Comments

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  1. Hu, un libro que hace algo parecido y que es muy divertido es Cuentos infantiles políticamente correctos 🙂

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