Viernes, 14 de Diciembre de 2018

            

Cuatro poetisas que nos despiertan

Men Marías @MenMarias


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¿Qué es poesía? Dices mientras…

 

           Creo que va a hacer un año, pero vaya usted a saber, porque esta forma que tenemos de contar el tiempo es tan absurda que, personalmente, me agota. La cuestión: era la tercera o cuarta vez que veía en el escaparate de nuestra fabulosa librería Babel un título y una autora que no me cuadraban enmarcados en un espectacular cartel publicitario que acaparaba más de la mitad de la vitrina. Ello así porque era poesía. Y dónde se ha visto eso. Qué desfachatez, oigan. Cómo se atreve un librero a ocupar medio expositor con versos en pleno siglo XXI. ¡Cuánto loco suelto! Elvira Sastre, se llamaba, y su obra «La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida». Bueno, pues vamos a comprarlo. Cuál es mi sorpresa cuando me entero de que Elvira Sastre nació en 1992. Y cuál es mi sorpresa cuando leo su obra y me empiezo a sentir como si me estuvieran derramando agua helada por la columna vertebral. Pero cuál, ¡cuál! es mi sorpresa cuando averiguo que Elvira Sastre ¡es una superventas!

            Que la poesía no pasa por sus mejores momentos lo sabe hasta el que no ha pisado una librería en su vida. Para los poetas jóvenes, qué decir. Y para las poetisas… esta categoría literaria, hasta hace muy poco, estaba liderada por el hombre. La calma, la suspensión, el reposo que este género necesita, además, no cuadra con la histeria y el frenetismo de este mundo en el que vivimos. Sin embargo, hay buenas noticias. Muy buenas noticias. Determinados nombres, en su mayor parte femeninos, están arrasando. Y es que la mujer, cada día más consciente de ser mujer con todo lo que ello implica, de la mano del feminismo está tomando el timón de la cultura haciéndonos sentir a la vez que reflexionar. ¿Y qué es poesía si no eso? ¿Qué es poesía si no la musicalidad de lo ordinario que lo convierte en milagro?

            Elvira Sastre fue mi primera toma de contacto con esta revolución. Como les decía, esta superventas arrasa allá donde va, y es que su obra se caracteriza por la palabra exacta. Ninguna otra. Solo aquella que nos hace sudar vino. La obra de Elvira está plagada de términos nuevos, palabras que hasta ahora no sabíamos lo que significaban, como puta o musa. Leer a Elvira es aprender de nuevo el idioma, olvidar todo lo aburrido que nos han enseñado sobre las musas y descubrirlas en su faceta de hembras. Cuando una lee a Elvira entiende por qué hasta ahora determinados aspectos del mundo eran tan sumamente aburridos: no los estábamos entendiendo bien. Porque los ojos se corren, ¿sabían ustedes que los ojos no lloran sino que se corren?

            Irene G Punto fustigó órganos, sangre y esqueletos el pasado mes de octubre al relatar poéticamente su experiencia al sufrir un aborto. Y entonces esta autora lo astilló todo; con este relato y con el resto de su obra. Porque la poesía hace daño. La poesía, la verdadera poesía, no se entiende con la mente sino con los huesos, remueve y cuestiona aquello que nos hace ser quienes somos o creemos ser. Y esto es justo lo que hace Irene: romper. Romper con aquello que tantos años llevamos arrastrando. Romper con los temblores, enfatizándolos, sí, porque aún es necesario, y después… después guillotina. Irene tiembla, porque eso es lo que hemos hecho las mujeres durante tanto tiempo. Pero seguro que Irene está empezando a acostumbrarse a recoger lo que siembra, aunque le falten manos para ello. Seguro que todas lo estamos haciendo.

            @srtabebi o Bebi también es conocida por el nombre de nuestra ciudad: Granada. Porque eso son sus textos: armas muy poderosas. Pero, ojo, no lo olvidemos: la granada también una de las frutas más dulces. ¿Sintetizamos? Esta autora nos a(r)ma. Sus éxitos «Amor y asco» e «Indomable» la han situado como una heroína en lo que respecta a la revolución feminista que estamos viviendo. Y no es para menos. Bebi ha infundido valor y amor en la mujer por partes iguales, y esta es la mayor bondad de sus textos: hay rabia, mucha rabia. Dolor. ¿Cómo no va a haberlos cuando se habla de la sumisión a la que hemos estado sometidas? Pero estos sentimientos, que son auténticas catapultas y nos impulsan a, en sus propias palabras, abrir las jaulas, están vacíos sino van acompañados de respeto, de amor y de orgullo. Del respeto, del amor y del orgullo que toda mujer ha de sentir por sí misma y que el sistema patriarcal le ha arrebatado. Bebi los está devolviendo a sus dueñas. Sus textos son prosa, pero el sesgo poético es indiscutible porque nos hace sentir una ola de diez metros rompiendo sobre nuestra espalda. Tantas olas están embraveciendo Bebi que el maremoto es histórico, y es que, ¿qué autor o autora había conseguido antes restituir a sus legítimas dueñas la admiración que se merecen?

            Teresa Mateo tiene una relación muy especial con las palabras que está cambiando cosas de sitio. Seguro que ya han leído sus textos y coinciden conmigo: una levanta la vista de ellos y de repente la lámpara parece que habla y dice cosas hermosas. Sacudimos la cabeza, porque cómo va a hablar la lámpara, y resulta que la cuenta atrás cuenta hacia delante. Pero no, no es posible. Caminamos un poquito y nos encontramos con que la palabra ganas ha dejado de ser una palabra y está delante de nosotros, mirándonos, ¿se está riendo? Y así hasta que a una se le pasa la resaca que deja esta autora. La poesía de Teresa, que conquista todo lo que palpa, está redescubriéndonos algo que casi se había extinguido: la realidad no es lo que vemos, qué va a ser eso la realidad. Lo verdadero está escondido, y tiene una belleza infinita. Ver a través de los ojos de Teresa, leer de su pluma, es uno de los mayores lujos que podemos experimentar a día de hoy pues ella, que tiene un don para detectar lo que está ahí pero no se ve a simple vista, lo está sacando. ¿Cómo no va a cosechar el éxito que cosecha si convierte el desamor, los días horribles en el trabajo y la soledad en las experiencias más hermosas que hemos vivido hasta el momento?

 

 


Comments

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  1. Solo conocía a la señorita Bebi pero me apunto al resto de autoras porque si de verdad transmiten lo que dices tiene que ser una gozada leerlas.
    Y que siga la revolución feminista!!!