Sábado, 21 Octubre, 2017

            

Cuatro de cada cinco jóvenes andaluces sigue viviendo en casa de sus padres

sólo el 31,4 por ciento de las personas jóvenes de menos de 30 años está trabajando

Jóvenes reunidos en un parque


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El 80,5 por ciento de las personas jóvenes en Andalucía sigue viviendo en casa de sus padres, según recoge el último boletín del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, correspondiente al cuarto trimestre de 2014, que se ha presentado este miércoles en Sevilla.

En cuanto al empleo, un trimestre más, “la precariedad, la temporalidad, la subocupación y la sobrecualificación siguen siendo las principales características de las condiciones laborales de la juventud en Andalucía”, recoge el boletín, que indica que sólo el 31,4 por ciento de las personas jóvenes de menos de 30 años está trabajando; una de cada cuatro está subocupada, es decir, trabaja menos horas de las que podría, lo que supone un aumento anual del 30 por ciento; el 67,6 por ciento tiene un contrato temporal.

Además, más de 100.000 jóvenes ni siquiera sabe por cuánto tiempo trabajará; un 55 por ciento está sobre cualificado, es decir, tiene una formación por encima de las funciones del puesto que ocupa; y el 97,4 por ciento de los contratos firmados han sido temporales.

La presidenta del Consejo de la Juventud de Andalucía, Lorena Rodríguez, ha destacado que “ser mileurista se ha convertido en un sueño inalcanzable para la juventud andaluza”. Y los datos así lo demuestran, ya que el salario medio anual de las personas menores de 30 años en la comunidad andaluza es de 11.058 euros.

43% EN RIESGO DE EXCLUSIÓN O POBREZA

Todos estos datos sitúan al 42,9 por ciento de los jóvenes en Andalucía en riesgo de exclusión o en situación de pobreza, lo que se traduce en más de medio millón de jóvenes.

Para Héctor Saz, presidente del Consejo de la Juventud de España, es “insostenible” la situación de los jóvenes, tanto en Andalucía como en el resto del país, por lo que ha reclamado “un cambio de sistema productivo que apueste por la investigación, la formación y reindustrialización de nuestro país y una reforma laboral que garantice derechos y condiciones dignas de empleo”.

Saz ha añadido que “las cifras podrían ser aún más desoladoras si en el futuro no hacemos un gran esfuerzo para mejorar la situación”. A su juicio, de mantenerse en el tiempo “semejantes porcentajes, estamos abocados al desastre, no ya como juventud, que también, sino como sociedad”.

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