Martes, 17 Octubre, 2017

            

Cuando la tierra hizo temblar a Granada

La provincia se sitúa dentro de una zona con alta actividad sísmica | Temblores como el de 1884 o el de 1956 son una muestra de los efectos que pueden producirse en la provincia

Alhama tras el terremoto de 1884 | Fuente: Instituto Andaluz de Geofísica
Jorge García-Torres Roldán


image_print

Eran las 1:19 de la madrugada del martes cuando un temblor despertó a miles de granadinos de sus sueños más apacibles. Como si de una fuerza cósmica se tratase, un seísmo, con magnitud de 3,9 en la escala Richter, sacudió los cimientos de toda la ciudad. El terremoto, que tuvo epicentro en el municipio de Nigüelas, ha servido como recordatorio de la intensa actividad sísmica que alberga Granada.

A lo largo de la historia, la gente tenía la creencia de que los sismos tenían un origen divino; según esto, los dioses venían a castigar los pecados de la humanidad a base de catástrofes y calamidades indescriptibles. Con el tiempo, el razonamiento lógico permitió descubrir que los terremotos se producían por el choque de las placas tectónicas; éstas, al encontrar obstáculos que dificultan su desplazamiento, acumulan una gran cantidad de energía que termina liberándose de una forma que puede resultar devastadora.

A pesar de esto, un terremoto es un fenómeno natural como otro cualquiera, sin embargo, los temblores de tierra suelen evocar sentimientos de pánico entre la población, aunque sean de baja intensidad. Según los expertos en la materia, cada medio minuto se registra un seísmo imperceptible para los seres humanos, tan sólo las maquinas más preparadas pueden percibirlos y permitir recopilar toda la información posible para tratar de estudiarlos con profundidad.

Mapa Peligrosidad Sismica: IGN

GRANADA ES UNA DE LAS ZONAS CON MAYOR PELIGRO SÍSMICO

El mapa de peligrosidad sísmica del Instituto Geográfico Nacional (IGN) lo confirma: Granada es una de las zonas que aparece en color rojo. Casi todos los días la ciudad padece terremotos que, en la mayoría de las ocasiones, no se perciben. Sin ir más lejos, la pasada madrugada el IGN registró un seísmo en el municipio de Alhama que no tuvo tanta relevancia como el del martes. Aunque el riesgo de sufrir un terremoto no es extremo, la posibilidad de que haya uno de gran magnitud es algo real. Muchos geólogos advierten que es algo que se debe tener en cuenta para poder alertar a la población en caso de que se produzca, la profundidad del seísmo será uno de los factores a tener en cuenta para determinar los efectos que cause.

Medir el peligro o predecir con exactitud de relojero las catástrofes es algo extremadamente complejo, el único sostén que tienen los investigadores son los instrumentos de medición y los registros históricos. Dentro de la cronología sísmica de la ciudad, encontramos algunos terremotos como el del 1884 en Arenas del Rey o el de Albolote en 1956, cuyos efectos lograron sembrar el terror en toda la provincia.

Terremoto en Arenas del Rey: Instituto Andaluz de Geofísica

LA NAVIDAD IMBORRABLE DE 1884

El día de Navidad de 1884 fue el día que escogió la naturaleza para producir un terremoto que tuvo una magnitud de 6’5 grados en la escala de Richter. El epicentro se situó en Arenas del Rey y se dejó sentir en más de 100 localidades de las provincias de Granada y Málaga durante 20 segundos.

Uno de los municipios más afectados por el temblor fue el de Alhama, ya que, según el periódico el Defensor de Granada, el número de víctimas se cifró en torno a 463 muertos y 473 heridos.

Las consecuencias del cataclismo fueron algo desastroso para la época, al no existir las comunicaciones que hay en nuestro tiempo, la prensa local, nacional e internacional fue la encargada de despertar el espíritu solidario que reside en la humanidad. Gracias a la ayuda de todas las personas y países, los pueblos pudieron hacer frente a la adversidad reconstruyendo las casas o trasladando las comarcas hacia otro enclave. El recuento de víctimas que se alcanzó en todos los lugares que se vieron afectados por el terremoto fue de 900 muertos y más del doble de heridos. El impacto que causó la noticia, hizo que el propio rey Alfonso XII, que por aquel entonces ya estaba enfermo de tuberculosis, visitase algunos de los lugares desolados por la catástrofe. El total que se recaudo para ayudar a las regiones a sobreponerse de la adversidad fue de 6.455.985 pesetas. Un dato curioso de aquella fecha ingrata fue que, para rematar la desventura, después del seísmo el cielo envió una tormenta de nieve a algunas de las localidades; este hecho hizo que la llamada de socorro se agravase aún más.

 

ALBOLOTE Y ATARFE, EN RUINAS

Este ha sido uno de los terremotos más importantes del siglo XX en España. Según los registros, el sismo comenzó a las 18:38 horas, afectando a las zonas situadas entre Sierra Elvira y Granada, y tuvo una magnitud de 5 grados. Después de aquello, la gente se dejó llevar por la aflicción y el pánico declarando a Atarfe y Albolote, donde se encontraba el epicentro, como lugares completamente en ruinas. Además de estas localidades, Santa Fe, Maracena y algunos barrios de la capital también resultaron afectados.

A pesar de la devastación material que se sufrió, el daño se cifró en torno a los 20 millones de pesetas, las pérdidas humanas fueron menores en comparación con el terremoto de 1884, ya que la cifra de muertos llegó hasta las 13 personas aproximadamente. Durante varias semanas, se produjeron algunas réplicas que conllevaron el derrumbamiento de cuevas, grietas en las casas y un 35% de viviendas inhabitables según el IGN.

Terremoto Albolote | Albolote Información

PROTOCOLO DE ACTUACIÓN SÍSMICA EN GRANADA

Estos dos terremotos son solo una reseña de los grandes temblores que han ocurrido en la ciudad nazarí, aunque no son los únicos. En 1431, hubo un seísmo que provocó grandes daños en la Alhambra e, incluso, consiguió acabar con las hostilidades de la guerra entre moros y cristianos.

Para proteger todos los bienes culturales de la ciudad y a la gente que reside en ella, numerosos organismos de emergencias han trabajado para crear un plan de actuación que permita ordenar la respuesta operativa en caso de un terremoto grave. La importancia de la educación es vital dentro de ese protocolo; formar a la población y ayudarles a saber que es lo que se debe hacer en caso de seísmo puede ser algo que salve muchas vidas.

Aunque es importante no dejarse llevar por el pánico, al igual que los antiguos consideraban los sismos como un aviso de Dios, los geólogos de nuestra época tratan de advertir que el riesgo está ahí y hay que tenerlo en cuenta. Como dice el viejo refrán: “no hay que ir al infierno para saber cómo es”.

Comments

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. El bisabuelo de mi madre desapareció la noche del terremoto del 25 de diciembre de 1884. Nunca más se supo de él. Se contará entre los desaparecido. Vivían en Alhama de Granada. Su mujer quedó viuda con 5 hijos varones (hombres). No sabemos su nombre pero su apellido era Olivares (bastante común) y el de ella era Parejo. Su hijo, el abuelo materno de mi madre, se llamaba Andrés y emigró a Madrid cuando se hizo hombre. Era marmolero. Murió en Denia en 1938 durante la Guerra Civil donde se había refugiado la familia.