Miércoles, 17 de Octubre de 2018

            

Cuando la manada se convierte en jauría

Marisa Chacón


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No quiero que este sea un artículo más hablando sobre la indignación en relación a una sentencia judicial sobre la que ya se ha dicho todo lo que se puede decir. Como la mayoría de vosotros, no he leído los más de doscientos folios del fallo por lo que no puedo opinar con fundamento, ni soy jurista para hacerlo con un peso específico.

Sin embargo, después de lo acontecido surgen en mi mente preguntas sobre las que me gustaría formular mi pequeña reflexión y debate.

¿Qué sucede para que cinco jóvenes aparentemente normales y que, a priori, lo tienen todo; puedan llegar a disfrutar acorralando y haciendo daño a una persona completamente indefensa?

Al reflexionar sobre ello, para mí, es inevitable pensar en otros casos en los que el grupo ha sido el amparo para cometer auténticas atrocidades: la indigente quemada viva por un grupo de jóvenes mientras dormía en un cajero, las palizas y humillaciones a niños por parte de compañeros y compañeras de clase, agresiones brutales a personas de colectivos concretos por parte de radicales…

El ser humano valiéndose de su supremacía numérica, de género o de estatus para hacer daño a una persona que no tiene posibilidad de defenderse.

El ser humano dominando al ser humano.

En definitiva, el ser humano en su esencia más cobarde y ruin.

¿Qué pasó? La manada se convirtió en jauría.

Una manada es un grupo de animales que se protege y favorece entre sí; la manada se convierte en jauría cuando se unen para atacar.

Tal vez deberíamos pensar qué estamos haciendo mal en la sociedad o qué podemos estar haciendo mal los padres en la educación de nuestros hijos. Pero esto no es algo nuevo, es tan antiguo como la propia humanidad.

Entonces ¿qué sucede? ¿Es acaso el ser humano maligno por naturaleza?

Psicólogos y sociólogos argumentan que la base de estos comportamientos es la frustración e inseguridad del individuo, volcada en forma de violencia y dominación sobre un tercero para conseguir reafirmación personal. Al cometer sus fechorías en grupo, este tipo de personas consiguen una mayor satisfacción.

Lógico, al tener su peculiar grupo de “palmeros” se sienten más aceptados, al participar todos de la barbarie eliminan el posible sentimiento de culpa y, para mejorar las cosas, la víctima no tiene posibilidad de volverse contra ellos por lo que su acto es completamente seguro (para ellos, claro). Se sienten poderosos, se sienten fuertes, se sienten intocables… y por eso les da igual que existan leyes más o menos duras o las consecuencias de sus actos.

Luego están los que no participan de la atrocidad, pero la aceptan jaleándola o en silencio. Estos, para mí, son peores que los primeros ya que no participan (luego no están de acuerdo) pero son tan miserablemente cobardes que no son capaces de hacer nada para evitarlo.

Según los movimientos feministas, la raíz de todo está en la cultura del patriarcado, y no lo pongo en duda… muchos lo llevan en su educación y en sus propios genes. Pero es que cada vez con más frecuencia se están dando casos de actos violentos perpetrados por mujeres, y por mujeres cada vez más jóvenes ¿Acaso se nos está contagiando?

Lo siento, no lo entiendo, no lo justifico, no lo veo.

Y me da realmente miedo, porque no veo solución.

Y siento miedo por mi hijo. Día tras día me esfuerzo por educarlo en el respeto y la igualdad, por la protección de las personas que lo necesiten, por ser valiente para decir basta cuando algo no es justo.

Pero por un lado me da miedo de que el día de mañana, cuando salga al mundo, tope con degenerados de esta calaña y se deje arrastrar convirtiéndose en uno de ellos o en un espectador impasible.

Por otro lado me da miedo de que la educación de mi hijo al final le acabe convirtiendo en la víctima. Siento pánico por que sufra bullying por defender a compañeros que ya lo estén padeciendo. Siento horror de pensar que reciba un navajazo por mediar para acabar una pelea, como tantas veces hemos visto en las noticias.

La verdad es que lo sucedido en los últimos días genera en mí muchas sensaciones y preguntas:

¿Qué se considera intimidación a efectos legales?

Se ve que cinco contra uno, en un portal oscuro, no es para nada intimidante…

¿Qué habría sucedido si no hubiesen “pillado” a la manada?

Vista la progresión de violencia en sus actos, desde la agresión de Pozoblanco a una chica inconsciente, hasta la violación solo dos meses después… la imaginación vuela.

¿Por qué nadie se manifestó por la mujer, indigente, asesinada por un grupo de niñatos sin escrúpulos?

No sé si tendrá relación o no, pero es que la muerte de esta señora no generaba votos, porque de hecho no le importó a nadie… ¿A caso no es esto otro tipo de violencia?

En definitiva, ¿qué carajo pasa en el mundo?

Qué alguien me lo explique por favor, porque no me entero.

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