Miércoles, 25 enero, 2017

Cuando la diabetes ataca a los ojos

"La diabetes tipo 2 se trata de una enfermedad que aparece más tarde en la vida y es más común entre personas con obesidad que no se cuidan pero con control de la dieta y más ejercicio se puede controlar en sus niveles iniciales" Doctor Álvaro Fernández-Vega

Foto: E.P


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La diabetes es una enfermedad en la que no sólo existen mayores niveles de azúcar en sangre sino una alteración vascular que implica a todos los vasos sanguíneos del organismo, incluidos aquellos que se encuentran en los ojos.

La retina es una capa sensible con células cerebrales que recogen imágenes y las envían al cerebro y que está constituida por vasos sanguíneos muy pequeños y finos. Al realizar una prueba denominada fondo de ojo se puede determinar la alteración del resto de vasos sanguíneos del organismo.

Según explica el doctor Álvaro Fernández-Vega, experto en retina y subdirector médico del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, es clave transmitir a la población que la diabetes es una enfermedad crónica y cuyo tratamiento depende en gran medida del paciente. “De la forma en la que controlen su enfermedad depende cómo vivirán en los siguientes 10 o 20 años”, afirma el oftalmólogo.

Los problemas oculares se presentan igual en personas con diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2, aunque la diabetes tipo 1 al aparecer antes es más agresiva ya que dispone de más años de evolución y su control puede tener una gran repercusión en el futuro. En los adolescentes es clave la formación en la enfermedad, en un momento en el que la búsqueda de la identidad puede llevarles a posiciones enfrentadas con sus padres.

“La diabetes tipo 2 se trata de una enfermedad que aparece más tarde en la vida y es más común entre personas con obesidad que no se cuidan pero con control de la dieta y más ejercicio se puede controlar en sus niveles iniciales, pero el paciente debe saber que es diabético aunque no se pinche insulina”, señala el especialista.

Fernández-Vega considera que “hay que crear conciencia de que es clave la revisión oftalmológica ya que con un fondo de ojo se puede ver la vascularización global del organismo y el estado en el que se encuentran por ello corazón y riñón”.

Con la alteración vascular diabética los vasos sanguíneos de la retina van perdiendo células y sueltan suero dando lugar a un encharcamiento de la retina, lo que ocasiona una pérdida de la visión central ya que la mácula del ojo se ve afectada (edema macular) y puede llegar a ocasionar ceguera.

Además, células vasculares del ojo afectadas emiten señales de auxilio al organismo que genera factores de crecimiento para restituir el flujo sanguíneo a través de la producción de más vasos sanguíneos que pueden arrastrar la retina, obstruir las vías de drenaje del ojo y aumentar la presión sanguínea ocular dando lugar así a un mayor riesgo de desprendimientos de retina, derrames y glaucoma.

Los dos daños principales que ocasiona la diabetes en los ojos pueden tratarse desde distintas perspectivas, el aumento de líquido en el ojo o la producción anómala de vasos sanguíneos:

* Edema macular: al consistir en un encharcamiento de la retina, se pincha por dentro el ojo para disminuir el edema pero no sólo en varios días sino de por vida ya que es un tratamiento crónico que se extiende durante toda la vida.

* Vascularización anormal: es una forma más agresiva de tratamiento en la que se emplea el láser de forma indirecta para eliminar los vasos anormales proliferativos que pueden llevar a la ceguera completa. El láser quema zonas de la retina sin riego que producen factores de crecimiento que atraen sustancias a la zona para la vascularización y desaparece así la neovascularización anómala aunque el efecto del láser se ve a largo plazo.

CONTROL DIABETES=PREVENCIÓN RETINOPATÍA

Según señala el doctor Fernández-Vega, en la prevención de la retinopatía diabética interviene el control de la enfermedad por parte del paciente. Los puntos clave en el control de la afectación diabética de los ojos incluyen:

1º Control estricto del azúcar en los distintos momentos del día mediante el control de la hemoglobina peroxidada. Una analítica cada seis meses también mostrará sus niveles, si están por debajo del 6% la diabetes está mal controlada y si está en valores de entre un 7% y un 7,30% está bien controlada. Un mal control de la diabetes multiplica en gran medida el riesgo de ceguera.

2º Control de la tensión arterial: debe realizarse también en casa con un tensiómetro y sus valores mínimos/máximos deberían estar entre 70-80/120-130 mm/Hg.

3º Control de los lípidos sanguíneo: controlar la dieta y la toma de fármacos, si es necesario, ayudan a tener, menos colesterol. A través de la prueba del fondo de ojo es posible ver los cristales de colesterol.

4º No al tabaco: ya sea en las personas que padecen diabetes como en los miembros de su familia que pudieran ocasionar tabaquismo pasivo. El tabaco es un vasoconstrictor potente y repercute en la salud ocular.

5º Índice de Masa Corporal adecuado: estar delgados y hacer ejercicio sin sobrecargar al corazón con actividades que suponen al menos caminar mejoran el pronóstico de la diabetes y sus posibles complicaciones oculares.

6º Identificar la apnea del sueño: las personas que roncan deben descartar la posibilidad de esta patología y buscar tratamiento, ya que la falta de oxígeno durante las apneas nocturnas agravan la retinopatía ya que reducen la cantidad de oxígeno que llega al ojo.

7º Cuidar los órganos diana: el adecuado funcionamiento del riñón en el equilibrio de los líquidos corporales supone también un adecuado funcionamiento de éstos en los ojos.

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