Jueves, 16 Agosto, 2018

            

Cuando hablar se convierte en una angustia: tartamudez

Eva Tarancón


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Hoy voy a hablaros de Vicente, un paciente que sufre tartamudez.

Vicente tiene 23 años, estudia derecho y es un chico más bien tímido y retraído, pero de una nobleza admirable.

Acudió a nuestra clínica porque, desde que tiene uso de razón, sufre este trastorno de la fluidez del habla. Desde muy pequeño ha recibido burlas en el colegio, ha evitado hablar en público, leer en voz alta o hacer una exposición oral. Esta dificultad le ha impedido durante toda su vida relacionarse con chicos y chicas de su edad.

Nunca ha acudido a un logopeda. Sus padres siempre han creído que esto que le pasaba era psicológico y que, por lo tanto, lo podía controlar cuando quisiera. Le han exigido respirar, controlarse, callarse y repetir las cosas. Desde el desconocimiento, sus padres le han intentado ayudar, pero equivocadamente. Las personas con tartamudez están cansados de que los demás les terminemos las frases, les digamos que se tranquilicen, que respiren o que repitan. Ellos sólo quieren hablar, a su ritmo, sí, pero sólo hablar ¿creéis que nos piden mucho?

Vicente decidió volcarse en su pasión, los libros. Ese lugar en el que nadie te ve ni te oye, dónde nadie te juzga.

Cuando empezó su carrera se dio cuenta de una cosa. Ya ni los libros le permitían esconderse y evitar hablar.

Su pasión es el derecho, quiere ser abogado, el mejor abogado. Y por lo tanto sus exposiciones orales son y serán continuas. Ni una de las carreras más teóricas que existen han podido evitar que su entorno le pidiese hablar y comunicarse.

Toda la vida escolar, universitaria y profesional está basada en la comunicación, ya sea oral o escrita. Es totalmente inviable huir de la realidad. La tartamudez NUNCA debe impedirnos cumplir nuestros sueños o dejar de conocer personas.

La tartamudez es un trastorno de la fluidez del habla que no tiene cura pero sí control. Se puede controlar. Se pueden adquirir técnicas que permitan minimizar los bloqueos y las repeticiones.

A diferencia de lo que la población en general cree, la tartamudez no es causada por nervios, ni es psicológica. La disfemia (como la llamamos los profesionales) es un trastorno algo rebelde que puede ir y venir en el tiempo y que se agrava cuando estamos nerviosos o cuando nos enfrentamos a una situación de estrés, pero estos factores en ningún caso son la causa, aunque sí son una consecuencia .

Es necesario dar a conocer que la tartamudez, gracias a lo que los estudios de neuroimagen nos lo muestran, tiene una base neurobiológica.

Las personas con tartamudez tienen un ”funcionamiento” diferente en las áreas cerebrales motora y premotora que son las encargadas de “enviar” la orden de la ejecución del movimiento a los órganos articulatorios y de la fonación . Es decir, hay una diferencia en la parte del cerebro que se encarga de mandar la orden para que hablemos y articulemos en las personas con tartamudez a las que no las tienen. Por tanto, y dirigido a todas aquellas personas que intentan “ayudar “ a las personas con tartamudez, tan sólo miradles a los ojos y dejadles terminar. Así de sencillo, necesitan tiempo y cariño.

La logopedia ayuda al paciente a controlar sus bloqueos mediante técnicas concretas y específicas, técnicas de control de habla. Ayuda al paciente a entrenar su fluidez, su respiración, su coordinación, su entonación y melodía. Ayuda al paciente a controlar su habla en cualquier situación, en ‘petit comité’ o ante una audiencia. La logopedia ayuda al paciente a que su habla no sea una limitación en su vida y, cuando poseen el conocimiento de estas técnicas y las automatizan en una nueva forma de hablar, su ansiedad disminuye, la evitación disminuye.

Vicente está feliz por ver cómo su tartamudez ya no lo controla y, aunque le siga pasando de vez en cuando, ya no le impide hacer una exposición en clase ni conseguir sus sueños: SER ABOGADO

¡Feliz semana!

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