Martes, 25 Julio, 2017

            

¿Cuál es el mejor capítulo de Breaking Bad?

'Felina' se estrena este domingo

E.P.


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Mientras esperamos ansiosos que ‘Felina’ ponga el broche de oro a una de las series más redondas de la historia reciente de la televisión, repasamos los mejores momentos de Walter White y compañía. Incluso tenemos la osadía de elegir nuestro(s) capítulo(s) favorito(s). ¿Cuál es el tuyo?

A la hora de escoger entre tanta excelencia, puede que los más nostálgicos prefieran remontarse a los inicios de Heisenberg. Allí encontramos pasajes como la muerte de Krazy-8 el primer hombre que asesinado a manos de Walter White (…and the Bag’s in the River – 1×03) o como cuando, con la cabeza recién afeitada, Walt hace volar por los aires la guarida de Tuco Salamanca con fulminato de mercurio (Crazy Handful of Nothin’- 1×06). Allí empezó a morir el profesor y nacer el capo.

También están los que contienen momentos inolvidables en los que Walt y Jesse, pinche y chef, trabajan codo con codo. Entre estos encontramos pasajes míticos como cuando los dos se pierden en el desierto para cocinar durante varios días a destajo (4 Days Out – 2×09) o ese en el que están los cuarenta y tantos minutos de duración del capítulo cazando una mosca que se ha colado en su laboratorio (Fly 3×10).

Habrá quien se incline por el capítulo en el que el peculiar abogado Saul Goodman, personaje que tendrá su propia serie, hace su genial irrupción (Better Call Saul 2×08), o aquellos aderezados por asesinato inesperados ya sea por omisión (Jane a manos de Walt en Phoenix 2×012) o por desesperación (Gale a manos de Jesse en Full Measure 3×013, o Mike a manos de Walt en Say My Name – 5×08).

También hemos tenido finales de infarto con Hank de protagonista habitual. Ahí quedan marcados en episodio el que recibe la visita de los hermanos Salamanca y su hacha (One Minute 3×07) o el tiroteo en pleno desierto con funestas consecuencias de esta última temporada (To’hajiilee 5×13 y Ozymandias 5×014).

Tampoco no podemos olvidar el rocambolesco inicio de la serie, con Walter White encañonándonos en calzoncillos tras conducir a todo trapo una vieja caravana por el desierto. O el arranque de esta última temporada, con flashforward que nos dejó algo descolocados pero salivando.

Pero para nosotros, lo mejor de la serie de AMC es el genial díptico que forman los dos últimos capítulos de la cuarta temporada: ‘End Times’ y ‘Face off’. Una ración doble y magistral de cómo se las gasta el titiritero Heinsenberg.

Dos capítulos que dirige el creador de la serie Vince Gilligan y que arrancan con Mr. White atrincherado en su casa, acorralado por Gustavo Fring y su red. Magullado y armado con un revolver, Walt espera sentado en el jardín a que aparezcan sus ejecutores mientras suena de fondo ‘We Are Born When We Die’ de Apollo Sunshine.

Y justo ahí, al borde de esa piscina en la que se zambulleron esposas atormentadas y ositos de peluche, es donde mientras juguetea con su arma resignado a su suerte, al genio se le enciende la bombilla. Casi in extremis. Otra vez.

Un arranque espléndido para un capítulo en el que Heisenberg urde un plan maestro que terminará, en la siguiente entrega, con la tremenda ejecución del todopoderoso Gus. Para llegar al ansiado resultado muerte en la ecuación del profesor White hay dos factores fundamentales: Jesse y Hector Salamanca.

Hacer danzar a su son al viejo tío Salamanca es algo que requiere esfuerzo, pero relativamente fácil para la privilegiada mente del profesor White. Solo tiene que prometerle una cosa: venganza. El factor Jesse es más delicado y conseguirlo exigirá que Heisenberg (que no Bryan Cranston) perpetre ante los ojos de su socio la mejor interpretación que se recuerda.

En la oscura madriguera en la que ha convertido su casa, Walter cuida toda la escenografía hasta lograr el climax de su patraña: que arrodillado ante él su pinche le apunte a la cabeza. “Si crees que lo hice, pon una bala en mi cabeza”, reta para demostrar que él no es “de esos” (de los que envenenan niños).

Todo encaja, todo apunta al manipulador Mr. White. Pero Jesse, el bueno de Jesse, no aprieta el gatillo. El embaucador Heisenberg ya tiene a tu presa. Es suyo y puede conseguir que haga cualquier cosa. Otra vez.

Pero utilizar así a su compañero y llevar tan lejos su farsa esta vez le traerá, como bien sabrán los seguidores de la serie, terribles consecuencias.

Y es que Breaking Bad es sobre todo eso, una serie de consecuencias… y de grandes secuencias. La final de ‘Face Off’ es un ejemplo paradigmático. Esa conversación telefónica entre Skyler y Walter White, que volveremos a ver más adelante pero desde la perspectiva del personaje de Anna Gunn, sirve de magistral epílogo. Un remate delicioso en el que Heisenberg vive uno de sus momentos de máximo esplendor.

“Se acabó. Estamos a salvo. He ganado”, proclama con una media sonrisa henchido de satisfacción mientras comienza a sonar ‘Black’ (de Danger Mouse y Daniele Luppi con Norah Jones). Le vemos alejarse triunfal en su modesto utilitario y la pantalla nos devuelve donde este extraordinario viaje empezó: al jardín de los White. Allí una maceta nos revela que llevamos ya dos capítulos siendo testigos de la mayor y mejor farsa de Heinsenberg. Una jugada maestra. Otra vez.

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