Viernes, 20 Julio, 2018

            

Crónica de una permanencia en Pucela

El Granada CF recibe este viernes a un rival del que guarda un buen recuerdo en Primera

Los jugadores del Granada CF celebran el gol que valió la permanencia | Foto: Archivo GD
Chema Ruiz España | @Chema_Ruiz22


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El sufrimiento se alargó hasta el 96′, aunque la tablilla del cuarto árbitro hubiera marcado cinco minutos. La victoria ya se saboreaba, y tenía un gusto a Primera División. Se jugó en Pucela, y en Almería, y en Pamplona, y en Vallecas. Con el descenso no se lidia en una sola plaza. Era la jornada 38 del Campeonato Nacional de Liga, y hasta cinco equipos se vieron envueltos en la pelea por la permanencia.

El Granada viajaba a Pucela sumergido en una mala racha nada esperada. Después de ganar al FC Barcelona en Los Cármenes con un gol de Brahimi, los de Lucas Alcaraz encadenaron cuatro jornadas sin ganar, en las que sólo habían sumado un punto. Esta situación les hizo hundirse hasta la decimoséptima posición, aventajando en sólo dos puntos al Osasuna, que era el equipo que marcaba el corte del descenso.

El Valladolid se situaba un puesto por debajo, con los mismos puntos que el equipo pamplonica. Pucela quería apelar a la épica para poder lograr la salvación. Una victoria en los últimos cinco partidos fue suficiente para dar alas a los vallisoletanos, que consiguieron colgar el cartel de ‘No hay billetes’ en el José Zorrilla.

Los rojiblancos no estuvieron solos. Alrededor de tres centenares de aficionados nazaríes viajaron hasta Valladolid para acompañar a su equipo. Su partido comenzó a las siete de la mañana, cuando se montaron en un autobús para recorrer más de seiscientos kilómetros, que se convertirían en más de mil doscientos con la vuelta. Terminaron con lágrimas en los ojos.

Ya sobre el césped, el Granada salió dispuesto a no arriesgar. Un empate podría valer para salvarse, siempre y cuando el resto de resultados acompañase. La derrota sentenciaba el descenso. El Valladolid luchó para que así ocurriera. Javi Guerra, Jeffren y Nyom, que estuvo cerca de anotar en propia puerta, hicieron sudar a Roberto, que volvía a la titularidad para ser, de nuevo, el héroe que había sido anteriormente.

Entonces llegó el minuto 44. Una falta al borde del área blanquivioleta daba la oportunidad de marcar al Granada. Ante el balón, Piti y Fran Rico. El primero saltó y el de Portonovo se la puso en profundidad para sorpresa de todos. El pase de la muerte de Piti fue desviado por Mitrovic hacia su propia portería, poniendo el 0-1 y dando comienzo a un nuevo planteamiento del partido.

Fue el momento de templar los nervios que habían reinado durante los primeros 45 minutos y contener las intentonas pucelanas. En el banquillo, todos en pie, incluido, cómo no, un Lucas Alcaraz que, quizás, aún meditaba la decisión de dejar el Granada CF, algo que se anunciaría inmediatamente después de lograr la permanencia.

Llegó el 96′, y el Granada tenía el balón. Llegaron los tres pitidos de Clos Gómez y el Granada se quedaba en Primera. Las otras lágrimas, las amargas, fueron las de los aficionados locales, que veían cómo su equipo bajaba a Segunda División en el último suspiro.

Aquella fue la última tarde del Real Valladolid en Primera División, y la que ha permitido que pucelanos y granadinistas se vean las caras el próximo viernes. El objetivo de ambos, el mismo que en aquella tarde de mayo de 2014: pisar la próxima temporada los estadios de Primera División.

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