Viernes, 26 Mayo, 2017

Crítica de cine: ‘El francotirador’

Desde el punto de vista del contenido, el desarraigo del protagonista que solo piensa en volver a la batalla nos recuerda, de manera irremediable, al filme de Kathryn Bigelow, En Tierra Hostil, pero echamos de menos algo más

Fotograma de la película | Foto: Archivo


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Hemos de diferenciar bien la forma y el contenido, trazar paralelismos comparativos para colocar la cinta de Clint Eatswood en su lugar justo. Es obvio que no nos encontramos ante la crítica militar de El Soldado de Hierro o las más que interesantes Cartas desde Iwo Jima o Banderas de Nuestros Padres, en las que el giroscopio del realizador nos procuraba dos perspectivas distintas del mismo hecho histórico.

Desde el punto de vista del contenido, el desarraigo del protagonista que solo piensa en volver a la batalla nos recuerda, de manera irremediable, al filme de Kathryn Bigelow, En Tierra Hostil, pero echamos de menos algo más, no nos vale la formación férrea, patriótica y religiosa, que le transmiten unos padres del Texas profundo, para explicar al yonki adrenalínico que piensa constantemente en su función protectora, a la que está destinado por el invisible dedo divino. Ya hemos encontrado ejemplos de este tópico, incluso en el francotirador de Spielberg en Salvar al Soldado Ryan. Si las secuencias Go Home son más que esperables y no suponen un paso más respecto a lo que ya conocemos, son las de acción las que apuntalan la estructura de la película. El ritmo lento, el sudor de la espera, el salto al liderazgo, que repliega a un plano muy de comparsa, al resto de los actores sublimando la figura del protagonista Kyle-Cooper al nivel de semidios griego, nos recordó al tirador de Enemigo a las puertas, aunque sin la carga propagandística de la cinta sobre el soldado soviético.

Todo, por tanto, es simple en sus principios: protección patriótica sin resquicios de duda, los malos son perversos y los buenos son incuestionables, incluso aunque haya atisbos de escepticismo en sus mimas filas.

¿Oportunidad en la realización de una película sobre la autobiografía de Chris Kyle en los tiempos en que el presidente demócrata Obama retira su ejército de posiciones avanzadas o reconoce que EEUU no puede estar en todo los lugares del mundo?

No dejo de pensar, Eatswood es republicano, en aquel cine de propaganda que inundó a EEUU y al mundo durante la Segunda Guerra Mundial donde se buscaba poner cara a los héroes anónimos para ensalzar el ánimo bélico de la población de retaguardia que no sentía el peso de la guerra en carne propia.

En cuanto a su parte formal, la película es impecable en sus escenas de acción, destacable el paralelismo de los dos niños iraquíes con sus dos resoluciones distintas o la secuencia de la tormenta, más que sobresaliente.

Lo cierto es que estamos lejos del Eatswood de Mystic River, Million Dollar Baby o Gran Torino, pero puede que la explicación esté en que esta cinta no sea un proyecto personal, Spielberg la iba a dirigir en un principio, o no tenía presupuesto para contratar a un bebé.

FICHA TÉCNICA

Director: Clint Eastwood.

Guión: Jason Hall a partir de la autobiografía de Chris Kyle.

Reparto: Bradley Cooper, Sienna Miller, Luke Grimes, Jake McDorman, Kyle Gallner.

Título original: American Sniper.

Nacionalidad: EEUU.

Duración: 132 minutos.

Géreno: Bélico.

Fotografía: Tom Stern.

Banda sonora: Clint Eastwood, Ennio Morricone.

Valoración: 3/5

 

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