Lunes, 16 enero, 2017

Consumir cereales integrales reduce la mortalidad cardiovascular

"Así, cuantos más cereales integrales consumamos más estaremos disminuyendo el riesgo de mortalidad cardiovascular", destaca la Dra. María Elisa Calle Purón, coordinadora del Comité Científico del Programa Alimentación y Salud de la FEC

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Consumir cereales integrales habitualmente se asocia a una mayor longevidad, ya que su ingesta disminuye la mortalidad general y, sobre todo, la tasa de muerte cardiovascular, según un nuevo estudio realizado por un grupo de investigadores de Harvard School of Public Health (EEUU), que demuestra que por cada 28 gramos de cereales integrales consumidos se reduce un 5 por ciento la tasa de mortalidad total y un 9 por ciento la mortalidad cardiovascular.

El trabajo, del que se hace eco la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y ha sido publicado en la revista ‘JAMA Internal Medicine’, se sustenta en el hecho de que los cereales integrales no refinados y conservan la parte rica en fibra que ralentiza la absorción de azúcares y ayuda a disminuir el colesterol en la sangre.

Los investigadores han analizado la asociación existente entre una dieta regular rica en cereales integrales (trigo, avena, cebada, centeno, arroz) y el riesgo de mortalidad total y mortalidad cardiovascular. En concreto, el estudio evidencia que por cada 28 gramos de cereales integrales ingeridos se reduce un 5% el riesgo de muerte prematura y un 9% el riesgo de muerte por causa cardíaca.

Para ello, se han estudiado los datos procedentes de dos trabajos de investigación de seguimiento prospectivo a largo plazo realizados sobre una muestra de pacientes libres de enfermedad cardiovascular y de cáncer, el Nurses’ Helath Study elaborado sobre 74.341 mujeres (1984-2010) y el Health Professionals Follow-Up Study realizado en 43.744 hombres (1986-2010).

Se trata de un estudio que aporta datos relevantes ya que, “se ha realizado sobre una cohorte de seguimiento bien controlada en la que, después de haber ajustado los datos a otras variables que podrían afectar al riesgo de muerte de la persona, como son la edad, el índice de masa corporal o el tabaquismo, se ha observado que el consumo de cereales integrales sigue asociándose a una reducción de la mortalidad global y de la mortalidad por causa cardiovascular”, añade la experta.

“Así, cuantos más cereales integrales consumamos más estaremos disminuyendo el riesgo de mortalidad cardiovascular”, destaca la Dra. María Elisa Calle Purón, coordinadora del Comité Científico del Programa Alimentación y Salud de la FEC (PASFEC) y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

EL BENEFICIO DE LA FIBRA

Los cereales integrales al no haber sido sometidos a un proceso de refinamiento conservan todas las partes que conforman el grano del cereal: el salvado, la cáscara externa que protege la semilla; el germen, embrión que hay dentro de la semilla; y el endospermo, que constituye la parte más abundante del grano del cereal y la principal fuente de alimentación cuando la planta empieza a nacer del germen.

Los cereales no refinados poseen mayor número de nutrientes (vitaminas y minerales) y proporcionan una de las mayores fuentes de fibra que tenemos, esta es la razón por la cual son tan saludables, ya que la fibra ayuda a ralentizar la digestión y previene los aumentos peligrosos de los niveles de azúcar en sangre.

Por tanto, la Fundación Española del Corazón (FEC) recomienda, en línea con las guías de dietética y nutrición, que al menos se consuman cuatro raciones (200 gr.) de cereales al día y que, al menos, una ración (50 gr.) sea de cereales integrales.

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