Lunes, 16 enero, 2017

Consejos para superar la resaca en Navidad

Se avecinan días en los que los excesos están muy presentes. Disfrutar con amigos y familia puede tener consecuencias al día siguiente con dolores de cabeza y resaca.

RESACA


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Para intentar paliar los efectos de los excesos, es imprescindible conocer por qué se produce el malestar. El dolor de cabeza se atribuye, principalmente, a los productos de degradación del alcohol, cuando no es totalmente puro. Las molestias gástricas son debidas a erosiones en la mucosa del estómago producidas por el etanol, principal componente del alcohol.

Estas molestias serán mayores si se han mezclado diferentes bebidas, aunque a efectos de la intoxicación, el alcohol de la cerveza y el del whisky es exactamente igual, con lo que no se incrementan sus efectos.

¿Qué hacer al respecto? Desde Sin Más Dolor, cínica integral del tratamiento del dolor, nos recomiendan una dieta con:

  • Zumo de naranja al levantarse. Aporta las vitaminas que el cuerpo necesita para recuperarse.
  • Ingerir sólo alimentos suaves, que no agraven la irritación de la mucosa del estómago.
  • Lo mejor para esto es un yogur, y también un café con leche.

No está mal acompañarlo de un analgésico para el dolor de cabeza (Paracetamol o Ibuprofeno). Un poco de ejercicio y una ducha o baño relajante.

Lo más importante, nada de alcohol. En contra de lo que piensan algunos, el alcohol no mejora la resaca, sino que la agrava porque es la misma sustancia tóxica que causó sus efectos.

El alcohol elimina la vitamina B1 del organismo, lo cual es una de las razones de que luego sintamos sed. No es que reponerla vaya a aliviar la resaca, pero devolveremos al cuerpo parte de su estado normal. Para ello, lo mejor son las legumbres, cereales, leche y carne. Las mujeres que estén tomando la píldora anticonceptiva necesitarán además un suplemento de magnesio, por ejemplo comiendo un puñado de frutos secos.

Tampoco es cierto que ayude beber mucha agua para orinar, porque el alcohol se elimina a una velocidad de siete gramos por hora y es imposible acelerar el ritmo. Pasar durmiendo este tiempo de recuperación es la solución más frecuente y que mejor ayuda a superar los efectos desagradables.

MEJOR PREVENIR QUE CURAR

Como se ve, la mejor cura es siempre la prevención, y así conviene tener presentes algunos otros consejos: No conviene mezclar el alcohol con agua, porque ésta hace que aquel se absorba con más rapidez; la leche, en cambio, tiene el efecto contrario, y es lo mejor para después de unas copas. No beber nunca antes de comer, con el estómago vacío, y evitar las comidas fuertes y con grasas porque hacen que apetezca más un buen vaso de vino que con una comida sencilla y ligera.

La regla de oro consiste en beber a un ritmo al que el organismo pueda eliminar el alcohol de forma suficiente. Por esto es tan importante comer a la vez que se bebe, ya que de esta forma el estómago tarda hasta cuatro veces más en absorber el alcohol. Sin embargo conviene tener presente que en contra de lo que suele pensarse, el alcohol no facilita la digestión sino que al ser una sustancia tóxica, la dificulta.

Una de las bebidas más peligrosas, a la vez que más populares, es la combinación del alcohol con refrescos de cola u otros que contengan cafeína. Esto es debido a que los efectos excitantes de la cafeína anulan los relajantes del alcohol incrementando sus efectos aunque en principio se note menos.

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