Miércoles, 26 Julio, 2017

            

Consejos para ayudar a niños tartamudos

Se trata de un trastorno de la comunicación, cuyos efectos psicológicos pueden ser graves



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La tartamudez, también conocida como disfemia, espasmofemia o disfluencia en el habla, es en realidad un trastorno de la comunicación y no del lenguaje, que se caracteriza por interrupciones involuntarias del habla que se acompañan de tensión muscular en la cara, cuello, miedo y estrés.

Los efectos psicológicos de la tartamudez pueden ser graves, especialmente en el caso de los niños, afectando el estado de ánimo. Además, la tartamudez es una discapacidad muy estigmatizada, con la que se cuestiona la inteligencia y habilidad emocional de la persona. Así los sentimientos más comunes que suelen aparecer son vergüenza, miedo, ansiedad, enojo o frustración, llegando incluso a una depresión.

Suele comenzar entre el segundo y cuarto año de vida, aunque a veces se suele confundir con las dificultades propias de la edad a la hora de hablar. Al final, solo uno de cada 20 niños acaba tartamudeando y muchos de ellos superan el trastorno en la adolescencia. Menos del 1% de los adultos tartamudea.

A pesar de las creencias populares la tartamudez no está asociada con la ansiedad, pero sí que la genera, llegando a convertirse en una fobia social, ya que se teme tartamudear frente a las personas, provocando en muchos casos el aislamiento social de quien lo padece.

En el caso de los más pequeños, es fundamental el apoyo familiar. Existen algunas pautas que pueden ayudar a un mejor apoyo del niño:

-Evitar la corrección cuando hable el niño tartamudo.
-Evitar críticas, burlas o castigos.
-No intentar ayudarlo a que complete la palabra que quiere transmitir.
-Darle todo el tiempo que necesite para hablar.
-No poner cara de susto o demostrar impaciencia al hablar con el niño tartamudo.
-Estimular y fomentar el clima de comunicación.
-Compartir y realizar juegos no directivos al niño.
-Contar cuentos al niño.
-Reconocer su problema y dificultad.
-Corregir solamente en casos muy específicos, pero de forma positiva.
-Proporcionar un clima relajado en el hogar, que estimule al habla del niño.
-Escuchar atentamente al niño.
-Hablar pausadamente con él, porque eso puede crear un modelo de comunicación.
-Si el niño saca el tema, hable con él acerca de su problema.

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