Viernes, 20 Octubre, 2017

            

Consecuencias del verano

El Leganés superó al Granada y mereció la victoria gracias, entre otros factores, a un colosal Rubén Pérez y un gol de Machís

Darwin Machís pide perdón al Granada por su gol | Captura Vídeo-Resumen de La Liga Santader
Daniel Sánchez-Garrido @Danisgr


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Muchos temían que podía llegar este momento tras el último verano. La gestión de Piru, empujado por un exigente y fuera de sitio Paco Jémez, dejaba mucho que desear en la parroquia rojiblanca cuando finalizó el mes de agosto. El exdirector deportivo, entre otras operaciones que se le critican, cedió a dos jugadores válidos a un rival directo por la permanencia. Ellos eran Rubén Pérez, titular indiscutible en la temporada y media que había pasado hasta ese momento en el Granada, y Darwin Machís, un habilidoso extremo que se había ganado volver a ‘su Granada’ tras una gran temporada en el Huesca, en Segunda División.

No parecía ser una buena operación, pero todo se excusaba pensando en que llegarían al Granada jugadores de mayor calidad. En lugar del centrocampista andaluz -y Fran Rico- llegaron el ‘novato’ Sergi Samper, se le dieron galones a Uche Agbo y se firmó al joven Victorien Agnban.

Ninguno ha mejorado lo anterior, y muy probablemente Rubén Pérez -y Fran Rico- serían titulares en este equipo. Machís, por su parte, se marchó para dejar hueco en el cupo de tres extracomunitarios, que quedó ocupado por Ochoa, Gabriel Silva (se marchó en enero) y José ‘Tin’ Angulo (fue despedido al poco de llegar por dar positivo en un control antidoping en su anterior equipo). En su lugar llegó el inédito Omer Atzili. Saquen sus propias conclusiones.

Nada ha salido lo esperado. El Granada se hundió en la primera vuelta; Paco Jémez fue cesado a las seis jornadas; Machís y Rubén Pérez se ganaban a su nueva afición con un buen rendimiento y disfrutaban en su nuevo equipo de préstamo; Piru también ha sido despedido… El único que intenta resolver el desastre es Lucas Alcaraz, que aceptó meterse en este desaguisado pero no contaba con enemigos de su propia casa.

Los pronósticos que se podían hacer en contra del Granada se están cumpliendo a la perfección. Evidentemente, la derrota del Granada en Butarque no es definitiva, y el conjunto rojiblanco aún no lo tiene todo perdido. Sin embargo, el partido de ayer sí que deja muy tocado al cuadro andaluz, sobre todo mentalmente. Tenia la posibilidad de salir del descenso tras 22 jornadas, pero tras la derrota se queda a cinco puntos de la permanencia más el gol-average que tiene ganado el Leganés. Seis puntos. Dos triunfos de distancia.

Si la derrota ya era una de las peores noticias que se podía llevar el Granada, todo se magnifica si mueres a manos de un ser querido, Darwin Machís, que anotaba ante ‘su Granada, su primer gol en Primera. No se quedó ahí la cosa. Rubén Pérez salió desde el inicio y manejó el choque a su antojo, tanto en defensa como en organización del juego. Secó cualquier atisbo de juego ofensivo granadino, achicando a un aún ‘verde’ Samper y provocando una mediocre actuación de los jugadores más talentosos del Granada, como Andreas, Carcela o Adrián Ramos.

El calendario no ayuda a ser optimistas. Las fechas y horarios han perjudicado claramente al Granada, que llegó justísimo de energía a Butarque. Y ahora Los Cármenes puede ver amenazada su condición de fortín con la visita del Atlético de Madrid, Barcelona, Valencia, Celta, Málaga, Real Madrid y Espanyol. La llave de la permanencia parece estar más bien fuera del Zaidín, con más duelos directos ante el Depor, Sporting de Gijón o Osasuna. La lucha continua, aunque el verano siga pesando.

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