Viernes, 22 Septiembre, 2017

            

Condenado a 7 años de cárcel por agredir sexualmente a una mujer, a la que sometió a un ritual

Los magistrados consideran que la amenaza del arma y las "conminaciones verbales"

E.P


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La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada ha condenado a siete años de prisión a un hombre de 42 y nacionalidad cubana, Omar R.M., por agredir sexualmente a una mujer, a la que sometió a un “extraño” ritual y amenazó con un cuchillo para que accediera a sus pretensiones.

Según consta en la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press y contra la que cabe recurso de casación, los hechos se remontan al 15 de febrero de 2011, cuando, sobre las 00,30 horas, el procesado llegó al pub donde la mujer trabajaba como relaciones públicas y camarera, a la que saludó porque la conocía de vista.

Tras invitarla a una cerveza, y una vez acabado su turno de trabajo, los dos decidieron acudir en compañía de una tercera persona a otro local de ocio en Granada capital. Allí permanecieron hasta aproximadamente las 4,00 horas, cuando abandonaron el lugar acompañando en primer lugar al amigo a su casa en el vehículo de la mujer.

Después, se dirigieron hasta la vivienda del acusado pero, tras aparcar el coche para que él se bajara, éste, “de forma sorpresiva”, abrió la puerta del conductor y agarró a la mujer “conminándola a subir” hasta su domicilio.

Una vez en el interior, la condujo hasta su dormitorio y, tras hacerle lo que ella interpretó como una “especie de ritual”, le instó a quitarse la ropa, a lo que ésta se negó, por lo que el inculpado cogió un cuchillo y le dijo que “si le hacía caso no le iba a pasar nada”. Temiendo por su integridad, ella se desnudó, cosa que también hizo el encausado “continuando con el mismo ritual de antes”.

, pero ella no cesaba de moverse y de oponer resistencia, pero, finalmente la agresión se produjo, porque el hombre “continuaba amenazándola”. En el transcurso de los hechos, como consecuencia de su oposición, la mujer arañó en la cara a su agresor. Finalmente, consiguió marcharse a las 8,00 horas.

Los magistrados consideran que la amenaza del arma y las “conminaciones verbales” del agresor condujeron a la víctima a un “estado de pánico” que le impidió reaccionar “más allá de forcejear con las manos”, hasta el momento en que llegó a la convicción de que “no podía salir de allí si no accedía a sus deseos”.

Por ello, condenan al acusado a siete años de prisión por un delito de agresión sexual, al abono de las costas causadas, e indemnización de 8.000 euros a la víctima, a la que no podrá acercarse o comunicarse con ella por tiempo de nueve años.

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