Viernes, 21 Julio, 2017

            

Cómo protegerse del frío en moto

Con los tejidos técnicos de última generación ya no hay excusas para dejar a nuestra motocicleta hibernando hasta la primavera.

Rodar en moto en invierno es posible con la indumentaria adecuada | Foto: motociclismo.es


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La pasión motera no entiende de climatología y aunque todo motorista prefiera el calor para surcar el territorio en libertad, el invierno no detiene a los adictos a las dos ruedas. Y si no, que se lo digan a los miles de moteros que cada enero acuden a Pingüinos, la multitudinaria concentración motera celebrada en Valladolid a temperaturas bajo cero. A buen seguro que todos ellos practican los siguientes consejos para no helarse a lomos de sus monturas. También, de paso, es una nutrida lista de sugerencias de regalos moteros, disponibles también en rebajas en tiendas especializadas como Motorshop:

1. Más ropa no significa más abrigo.
Ha de primar la calidad antes que la cantidad. Mucha ropa no tiene por qué proporcionar abrigo suficiente si los tejidos no poseen las cualidades necesarias, y por el contrario dificulta la movilidad encima de la moto.

2. La ropa de calle para la acera.
La indumentaria de diario no es ropa técnica y no protege del viento, el principal enemigo del confort térmico en marcha. Además, en caso de caída tampoco contarás con la protección extra de refuerzos o tejidos antiabrasión.

3. Como vestirse, capa por capa, desde dentro hacia afuera: primera capa.
La primera capa es la denominada capa térmica o segunda piel. Son tejidos finos que sin embargo abrigan y mucho, evitan la pérdida excesiva de calor a la vez que transpiran. Se usan en camisetas, pantalones o guantes y han de quedar ceñidos para obtener su máximo rendimiento.

4. Segunda capa o capa intermedia.
Si la primera capa no fuera suficiente se puede añadir una capa intermedia que refuerce el aislamiento térmico, recomendando el forro polar por su capacidad de abrigo y peso ligero.

5. Tercera capa: la capa anti viento.
Esta capa no es opcional, es la barrera que evita la mitad de la pérdida de calor de nuestro cuerpo. Debe quedar bien ajustada para evitar turbulencias. Mejor de patrón de tres cuartos e imprescindible que lleve incorporadas protecciones en hombros, codos y espalda. El cuero no es el mejor material ya que aunque es el que mejor protege contra la abrasión en caso de caída, no es el que mejor aísla. Si aún así se elige este material hay que tener en cuenta que la cazadora de verano no es válida para todo el año.

6. Pies y manos, no escatimar.
Todo el que monta en moto o bici lo sabe: si se te enfrían las manos o los pies estás perdido. Los guantes que sean generosamente largos, hasta el antebrazo, con doble capa, aislante térmica interior y cortaviento exterior. Idem con las botas, mejor hasta bien por encima de los tobillos. También deben contar con cierta protección contra la abrasión y los golpes.

7. Pantalla anti-vaho.
La diferencia de temperatura entre el interior de nuestro casco y el frio aire exterior hace que se condense el vapor de agua de nuestro aire exhalado: el temido vaho. Para evitarlo, y como abrir la pantalla no es una opción, se recomienda rociarla con un spray específico o montar cubrenariz.

8. Cuidado con las rendijas.
En moto, el viento es capaz de buscar el hueco más pequeño por el que colarse y romper la barrera de aislamiento. Caso típico de muñecas, cuello, tobillo o cintura, allí donde tengamos articulaciones y uniones entre prendas distintas. Hay que ponérselas bien y también pueden usarse complementos como bragas cortaviento o pasamontañas específicos para moto, también llamado sotocasco.

9. Impermeable.
No olvidemos que aunque esperemos ese día ideal soleado para salir en moto, tenemos que estar preparados para la lluvia. Muchos tejidos combinan capacidad contra el viento y el agua en numerosas marcas, de las que Motorshop es distribuidor especializado.

10. Mantenimiento.
Las propiedades de los tejidos técnicos empleados en estas prendas pueden verse alteradas si no seguimos las condiciones del fabricante de conservación y limpieza. Así por ejemplo, los suavizantes pueden obturar los poros de ciertas membranas mermando su capacidad de transpiración.

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