Lunes, 24 Julio, 2017

            

Comienza el juicio a la mujer acusada de asesinar a su marido en Gójar

Los hechos ocurrieron el 14 de marzo del pasado año, cuando Torcuata M.A., de 57 años, supuestamente apuñaló hasta en diez ocasiones a su marido mientras dormía en el sofá

Juzgados de La Caleta, sede de la Audiencia Provincial de Granada | Foto: Archivo


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Un jurado enjuicia desde este lunes y hasta el próximo jueves a una mujer acusada de asesinar a su marido a puñaladas mientras dormía en el sofá del salón de la vivienda familiar, en la urbanización Los Cerezos de Gójar (Granada), el pasado 14 de marzo de 2014.

La Fiscalía de Granada solicita para la procesada, Torcuata M.A., de 55 años, una pena de doce años de cárcel por un delito de asesinato, con la circunstancia mixta agravante de parentesco, pero con la eximente incompleta de alteración psíquica puesto que sufría un trastorno paranoide de personalidad mixto.

Según consta en el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, los hechos se remontan a la madrugada del 14 de marzo del pasado año, cuando la mujer, mientras su marido, que tenía entonces 57 años, se encontraba durmiendo en el sofá del salón de su casa, cogió un cuchillo de la cocina y se lo clavó en la zona pectoral en reiteradas ocasiones “con la intención de darle muerte”.

Así, le produjo un total de diez heridas, siete de ellas penetrantes en la cavidad torácica, que le afectaron al pulmón izquierdo y al corazón, y que le provocaron la muerte inmediata al esposo por shock hipovolémico.

La mujer, según el fiscal, tenía sus facultades volitivas parcialmente alteradas a causa de un trastorno paranoide de personalidad mixto que, unido a una situación de estrés intenso y una ansiedad extrema, mermaron gravemente, “sin anularla” su voluntad, desencadenando en ella una pérdida de control de los impulsos y la aparición de un trastorno psicótico agudo.

Por ello, precisa de tratamiento médico para el control y manejo de la ansiedad o conductas críticas tales como impulsividad o agresividad, así como control y seguimiento de su trastorno psíquico. El fallecido vivía con su mujer y su hija, mayor de edad.

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