Viernes, 19 de Octubre de 2018

            

Colectivo de presos de ETA pide acelerar el acercamiento de reclusos: “Es un punto de partida, no un punto y final”

Considera que se debería sacar a las víctimas del "espacio de la confrontación política"

AYTO. UGAO (BIZKAIA) - Archivo EP
EP


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El Colectivo de Presos de ETA, EPPK, ha valorado el proceso de acercamiento de reclusos de la banda a cárceles cercanas a el País Vasco, aunque ha incidido en que el proceso “se debe acelerar” y “los acercamientos son un punto de partida, en ningún caso un punto y final”.

En una entrevista concedida a Gara, recogida por Europa Press, los portavoces del colectivos Ainhoa Mujika y Jon Olarra señalan que el debate profundo sobre “la apuesta por la vía legal” lo desarrollaron ya en verano de 2013 e indican que con el debate de 2017 decidieron “dar un nuevo impulso y profundizar en las conclusiones, concretando la aplicación práctica del recorrido de la legalidad penitenciaria y nuestro actuar en la adaptación a un régimen ordinario del día a día en prisión”.

En esta línea, lamentan que la “realidad” que viven en el interior de las cárceles sigue siendo “la misma”, aunque manifiestan que en el Estado francés sí se ha comenzado con los acercamientos y esto les hace ver las cosas “a corto-medio plazo con optimismo”. No obstante, remarcan que “los acercamientos son un punto de partida, en ningún caso un punto y final”.

“El proceso de acercamiento se tiene que acelerar, tiene que tener continuidad y también fecha final para su materialización completa. Hay, además, otros temas que resolver todavía como el acceso a la libertad condicional, la liberación de los presos gravemente enfermos…”, añaden.

De este modo, inciden en que no “aparcan” su “militancia política” y critican que no se les aplica la ley, “más bien se nos retuerce con unos objetivos políticos muy concretos y en defensa de un proyecto político determinado”.

Asimismo, subrayan que la decisión de asumir las vías legales “es colectiva y por lo tanto, en la práctica, de una manera u otra, es la totalidad del colectivo la que está implicada en esta nueva dinámica”.

De este modo, señalan que la única justificación para que se les aplique el primer grado “de forma sistemática y de forma indefinida, es la voluntad de aplicarnos una política penitenciaria represiva excepcional y específica”.

“Tanto con los funcionarios como con el resto de presos mantenemos una convivencia normalizada en el día a día del módulo. Esta realidad en sí misma ya desactiva los razonamientos que establece la ley para el mantenimiento del primer grado”, expresan, para añadir que los presos de ETA ni son “un peligro” ni están “inadaptados”, así que consideran que cumplen “los requisitos principales”.

De este modo, creen que la política de dispersión y alejamiento que se les aplica es una “medida política discrecional que decide el Gobierno en contra de la voluntad” de los presos “y de lo que establece la norma”. “Desaparecida ETA, es hora de que el Gobierno desactive la política penitenciaria excepcional que se nos ha aplicado hasta ahora y que iba incluida dentro de la denominada lucha antiterrorista”, argumentan.

Asimismo, afirman que el acuerdo sobre acercamiento de presos “está muy elaborado y consensuado en Euskal Herria” y “ahora falta” que el nuevo Gobierno del PSOE “sepa traducir en hechos tangibles esa demanda mayoritaria”.

“Al hablar de la asunción del delito para progresar en grado, se ignora lo que la ley dice o, lo que es peor, se ocupan las posiciones de quienes nos han aplicado y nos quieren aplicar un derecho penal y penitenciario del enemigo”, indican.

RECONOCIMIENTO DEL DAÑO

Por lo que respecta al reconocimiento del daño, afirman que “las veces” que por su parte se ha reconocido el daño causado “se ha querido hacer con respeto, con sinceridad, con sobriedad, dándole toda la importancia que merece este asunto”.

“Las reflexiones planteadas por EPPK respecto a estos temas parten de una reflexión sincera en la que no pretendemos eludir nuestras responsabilidades, pero tampoco asumir exigencias impuestas desde la necesidad de determinadas fuerzas políticas de imponer un relato único y excluyente, a fin de eludir sus propias responsabilidades”, sostienen.

Respecto a las apelaciones para que se califique ese daño como “injusto”, dicen que “los conflictos políticos que acaban derivando en enfrentamientos violentos siempre parten de situaciones injustas y acaban produciendo daños injustos”.

“Toda guerra en sí misma es injusta”, justifican, para añadir que “se debería sacar a las víctimas del espacio de la confrontación política”, ya que “se mezcla intencionadamente la necesidad de reparación de las víctimas con la disputa política diaria, más centrada en el desgaste del adversario político”.

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