Viernes, 28 Julio, 2017

            

Claves para llevar mejor los días de ayuno

De cara al Viernes Santo



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El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) recomienda a quienes quieran ayunar durante el Viernes Santo tener una baja actividad física, dormir ocho horas y beber dos litros de agua para evitar carencias nutricionales, mareos o debilidad.

Las directrices de la Iglesia Católica establecen que el Viernes Santo es día de abstinencia y ayuno, lo que implica consumir sólo líquidos o una única comida sólida al día, renunciando a la carne y estando permitidos pescado, lácteos, huevos y productos de grasa animal.

En estos casos, el experto en nutrición y portavoz de IMEO, Rubén Bravo, considera “muy importante” planificar lo que se va a tomar ese día y distribuirlo “estratégicamente” a lo largo de la jornada, y defiende que el aporte calórico nunca debería bajar de las 800 kilocalorías diarias.

Además, insiste en que la actividad física ese día sea más bien baja o limitada a sólo caminar para evitar bajadas de tensión o azúcar. Y para facilitar el proceso de depuración del organismo, se precisa dormir las ocho horas diarias, ingerir 2 litros de agua y dejar de fumar.

El período de ayuno recomendado en ningún caso debería superar las 48 horas y se ha de interrumpir ante síntomas de debilidad, sudoración excesiva, temblor, fatiga, taquicardia o desmayos.

Del mismo modo, recuerda este experto, esta práctica está desaconsejada en diabéticos, hipotensos, hipoglucémicos, personas con obesidad grave, embarazadas o lactantes, menores de edad y gente mayor de 65 años, así como en casos de desnutrición, trastornos psiquiátricos, tuberculosis, cáncer, sida, insuficiencias cardiaca, de riñón o hepática, entre otros.

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