Sábado, 25 Marzo, 2017

Ciudadanos Granada y la nueva situación política en el Ayuntamiento

Foto: Archivo GD
Agustín Palomar Torralbo


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Es difícil, en ocasiones, aceptar que las cosas no se han hecho bien y es difícil aceptar que la ley que clama por la justicia se hace efectiva poniendo a cada uno en el lugar que le corresponde. Este ejercicio, que distribuye los espacios según el quehacer de cada uno, está sostenido principalmente en nuestras instituciones políticas por el control que unos representantes ejercen sobre otros. En la democracia, por principio, no descreemos de la buena voluntad de los representantes, pero sabemos que la buena voluntad no basta como garante del correcto funcionamiento de las instituciones. Esta tarea de control y vigilancia, propia de toda oposición, cobra especialmente relieve cuando la corrupción está presente y todo el trabajo que hacen los corruptos por ocultarla, otros tienen que hacerlo para desvelarla.

Los granadinos no nos merecíamos ver la imagen de nuestra ciudad marcada por la cruz de la corrupción. Pero  así ha sido. Y el lastre dejado por el anterior equipo de gobierno ha tenido que ser afrontado con una nueva disposición. Como bien se sabe, el día 5 de mayo tomó el nuevo Alcalde acta de posesión como el nuevo edil que ahora ha de orientar y dirigir los asuntos de esta ciudad. Ciudadanos, como es bien sabido, dio su apoyo al segundo grupo político con más representación en el Consistorio y facilitó, de este modo, un gobierno en minoría. En una buena concepción de la democracia no debiera entenderse este tipo de cambios como una usurpación del poder por parte de la oposición, ni debiera tomarse como una acción meramente estratégica para sacar del juego político al que hasta ahora había tenido la responsabilidad de gobierno. Los cargos que vienen dados por el ejercicio de la representación no debieran, bajo ningún concepto, tomarse como propiedad de los partidos políticos sino como simples ejercicios de responsabilidad y, en su caso, de  oportunidades, como se diría desde cierto pensamiento clásico, para trabajar por el bien común.  Cuando no se han separado los intereses privados de los comunes y se han utilizado las ventajas que da la ocupación de cargos públicos para atender, de una manera u otra, a intereses privados, es lógico que las tareas de responsabilidad pasen a otras manos. Esto, que suele ser tan poco agradecido pero que es tan necesario para mantener limpias las instituciones, es responsabilidad sobre todo de la oposición.   

Es por estas razones por las que Granada ha cambiado de Alcalde y ahora el ejercicio de gobierno ha quedado a merced del segundo grupo con mayor representatividad. Pero en este nuevo tiempo, como en el que ha terminado, Ciudadanos tiene la no fácil tarea de seguir ejerciendo su trabajo de oposición controlando a quien hasta ahora había hecho también de oposición. Pero sobre todo tiene el compromiso de seguir con el  proyecto que para Granada había diseñado al comienzo de la legislatura. Por ello,  ha firmado con el actual equipo de gobierno una serie de medidas a cambio de su apoyo institucional con el fin de seguir garantizando el buen gobierno para Granada. Entre éstas está el seguir el paulatino cumplimiento de los 50 medidas anteriormente acordadas con el PP,  pero también, junto a estas que prosiguen, por decirlo así, la hoja de ruta diseñada para el PP, Ciudadanos ha firmado otras que tienen como propósito sanear el Ayuntamiento como la realización de una auditoria externa. Recuérdese que esta medida ya estaba contemplada como uno de los puntos fundamentales con el anterior equipo de gobierno y que, finalmente, no se llevó a cabo. Pero también, Ciudadanos Granada se ha comprometido a exigir al nuevo equipo de gobierno que respete las tradiciones de la ciudad, cortando de este modo el vuelo a algunas propuestas que pudieran venir de mano del populismo. Aunque el PSOE vacilara en su defensa, Ciudadanos garantizará que se sigan celebrando nuestras tradiciones. El punto cinco de este decálogo firmado con el PSOE formula este punto de manera nítida.

Ciudadanos quisiera al final de la legislatura rendir cuentas a los ciudadanos de su trabajo desde la oposición, para que, de este modo, puedan los granadinos tachar, como si de una agenda escolar se tratara, los deberes que el grupo de Ciudadanos se impuso e impuso a quien gobernara para mejorar nuestra ciudad. Si es cierto que en democracia han de gobernar más leyes, los programas y los acuerdos que los hombres o los líderes, y si es cierto que los partidos políticos no deben apropiarse de los cargos como propiedades, entonces, la acción política de Ciudadanos ha sido acertada en tanto que mantiene los mismos compromisos firmados con los granadinos, en tanto que actúa como garante para  que la gestión de la ciudad por parte del Ayuntamiento se haga de la forma más transparentemente posible y en tanto que evita que se lleven a efecto decisiones populistas que en nada benefician a la ciudad pero que, sin embargo, llevan la semilla del conflicto social. Cansados de corrupción, hoy estimamos en el horizonte de la acción política como irrecusable la tarea de controlar el ejercicio del poder dentro de las instituciones. Este ejercicio, como bien sabemos, no es otra cosa que hacer transparentes las decisiones que se toman siguiendo el kantiano principio de la publicidad. Sólo así volveremos a creer en la política como el ejercicio que busca el bien común con responsabilidad dentro de las instituciones. No hay para Ciudadanos más camino que este si es que queremos regenerar desde dentro, con los procedimientos estrictamente democráticos, nuestra vida política. Ahí seguiremos.

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