Miércoles, 13 Diciembre, 2017

            

Ciudad Accesible, una Granada para las inmensas minorías

Las urbes actuales están diseñadas para unos pocos, para aquellos que rozan unos estándares de salud o unas condiciones de vida más típicas de anuncio de televisión que de personas reales; para el resto, para todas esas minorías que forman más del 70% de la población, la iniciativa Ciudad Accesible pelea por hacer de Granada y de otras capitales del país lugares más amables, con más oportunidades... más justos.

Acto de protesta contra el puente peatonal cerca de la Fuente de la Bicha | Foto: Ciudad Accesible


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Un rato de charla con Antonio Tejada basta para romper en mil añicos la percepción que uno tiene de la ciudad que nos rodea, es tomar la pastilla roja de Matrix y olvidarse de la arcadia feliz. Esos mil fragmentos reflejan las complejas realidades de quienes afrontan, de una manera u otra, el reto que supone vivir y desarrollar un proyecto personal en urbes pensadas para unos pocos: pensadas para quienes no tienen discapacidad alguna, pensadas para los jóvenes, para quienes gozan de una salud intachable, para los que no dependen de nadie más que de sí mismos. Sobre todos los demás trata este reportaje y esta conversación con el presidente de la Ciudad Accesible, una iniciativa empecinada en hacer la sociedad y las ciudades un lugar para todos.

DE LA MAYORÍA QUE NO SE HABLA

Cuántos refugiados acoger y de qué manera hacerlo se ha convertido en uno de los debates de las últimas semanas en el continente. Mientras los gobiernos europeos subastan a la baja una cuota de personas a las que dar acogida, asociaciones sin ánimo de lucro como la Ciudad Accesible de Granada, toman la delantera y ya han propuesto crear una red de acogida no sólo para quienes huyen de la muerte, sino para quienes además lo hacen con el lastre que supone alguna incapacidad física o psíquica. Es un ejemplo de las iniciativas que lleva a cabo la Ciudad Accesible, nacida en 2011 pero cuyo germen se remonta años atrás, a una asociación de emprendedores con discapacidad que luego evolucionaría en más, mucho más.

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No es la primera vez que esta asociación se moviliza ante una emergencia social; ya en el terremoto que destruyó Haití en 2010 crearon un programa denominado ‘Accesibilidad urgente en catástrofes’, en la que se daba respuesta a las necesidades especiales de los más vulnerables: “Fuimos descubriendo la problemática que se une a este tipo de catástrofes cuando entra en juego la variable de la discapacidad”, explica Tejada.

Pero las decenas de persona que trabajan o colaboran con la Ciudad Accesible son más ambiciosas y tocan todos los palos posibles de la sociedad, porque según relata Antonio Tejada, la accesibilidad va mucho más allá de eliminar bordillos en las aceras, de hacer más aparcamientos para discapacitados.

Actualmente se calcula que hay unos cuatro millones de españoles que sufren algún tipo de discapacidad -sobre un 8,5% de la población según los resultados provisionales de la Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia (EDAD) del año 2008; en la provincia de Granada se calcula que unas 96.700 personas tienen discapacidad. Para todas ellas moverse, consumir, estudiar… vivir en las ciudades y pueblos del país puede llegar a ser una verdadera proeza. De hecho, Antonio Tejada cifra en un 15% el porcentaje de discapacitados tienen problemas para leer y escribir, un dato que refleja que las barreras van mucho más allá de lo puramente arquitectónico. De ahí que desde su creación, la Ciudad Accesible haya llevado a cabo más de 7.500 acciones de inclusión de todo tipo: desde facilitar la búsqueda de empleo de este colectivo -cuya tasa de paro supera el 50%- hasta promover campañas de concienciación para la ciudadanía o colaborar con ayuntamientos para hacer de las ciudad sitios más accesibles.

Precisamente esa es una de las labores en las que se afanan desde la Ciudad Accesible, la de asesorar a Consistorios como el de Málaga, ciudad que ya cuenta con una concejalía dedicada en exclusiva a la discapacidad y cuyo concejal, Raúl López, es discapacitado. “En Málaga tienen una sensibilidad especial con este tema”. Porque al final el problema de base es la concienciación social, también la voluntad política y empresarial de no dejarse a nadie en el camino puesto que la accesibilidad beneficia a la sociedad en su conjunto: “una mujer con tacones también lo pasa mal en un empedrado, igual que una familia que pasea a su bebé en un carrito”. Personas zurdas, disléxicas, daltónicas, obesas… la accesibilidad es cosa de todos, explica Tejada,

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Una historia de inconformismo

El síndrome de Poland afecta a 1 de cada 30.000 nacidos. Y le tocó a Antonio Tejada. Este hijo de Purullena no lo ha tenido fácil, teniendo que aprender a vivir, a sobrevivir con una enfermedad congénita que afecta a la musculatura y los órganos internos; de hecho, hasta hace pocos años, se pensaba que era mortal. De ahí el recuerdo de Tejada, que narra cómo su padre entró un día en la iglesia para pedir por su hijo. Eran otros tiempos, tiempos en los que un discapacitado lo tenía aún más complicado que hoy, aunque eso no impidió a Tejada convertirse en maestro, periodista, investigador y científico social y político. Todo un logro porque en España rozan la treintena los discapacitados que estudian un doctorado. 

Una gesta, además, porque Tejada ha tenido que enfrentarse en fechas recientes a un tumor en la rodilla, algo que le hizo pararse en seco y ver la vida desde una nueva perspectiva. “Quiero dejar un legado”, resume este activista.

Y a fe que lo está intentando porque hoy, el purullense abandera luchas por la igualdad de todos, pelas como la que le ha llevado a lucir su característica barba, en un gesto de protesta para que la Confederación Hidrógrafica del Guadalquivir haga accesible el puente peatonal que hay cerca de la Fuente de la Bicha, un paso que hoy no pueden realizar muchos discapacitados de Granada. “La idea es que la barba simbolice la lentitud de la burocracia”. 

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_single_image image=”113661″ border_color=”grey” img_link_target=”_self” img_size=”800×600″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Por eso se hacen imprescindibles iniciativas como la de la Ciudad Accesible, que son además laboratorio-observatorio. Y no son términos al azar, realmente la asociación lleva a cabo estudios de campo con usuarios reales en lo que se ha convertido en el primer laboratorio a nivel internacional sobre Accesibilidad Universal, Usabilidad, Diseño Inclusivo y Atención a la Diversidad. Para ello, Antonio Tejada cuenta con un consejo de 7o expertos que testan las dificultades que las urbes ofrecen para personas discapacitadas o con cualquier tipo de condición que les pueda repercutir en alguna dificultad cotidiana.

Los resultados de esta actividad se pueden comprobar, por ejemplo, en la propia página web de la Ciudad Accesible, un auténtico compendio de conocimiento sobre accesibilidad que va un paso por delante de las administraciones. Las desigualdades están ahí, a la vuelta de la esquina y a veces de manera poco obvia, como relata Tejada, quien el caso de una persona invidente que no podía tomarse una cerveza en un bar… por ser celiaco. En el caso de este invidente su problemática no tenía que ver con barreras arquitectónicas o de accesibilidad, sino con un simple problema alimentario más común de lo que se cree.

LOS RETOS A SUPERAR

Cuando se le pregunta a Antonio Tejada por las dificultades que quedan por superar, no duda un instante en lanzar su respuesta: “falta acción”. La sentencia, lapidaria, tiene muchos matices, como él mismo plantea, ya que se ha recorrido un largo camino y reconocerlo, es el primer paso para seguir mejorando: “tenemos que poner en valor lo que ya existe”. A partir de ahí, Tejada apuesta por crear un organismo municipal permanente en el que se den respuesta a las necesidades de esas ‘minorías’; sería un organismo transversal compuesto por expertos y que tuviera capacidad propia de decisión y de ejecución de proyecto o, lo que es lo mismo, que tuviera un presupuesto autónomo. Al final lo que el presidente de la Ciudad Accesible propone es una suerte de concejalía de la Discapacidad o de la Accesibilidad, algo muy parecido a lo existen en Málaga.

Y no es una propuesta a la ligera, puesto que el horizonte de acción está muy claro: año 2023. Para esa fecha, Antonio Tejada, la Ciudad Accesible y todos los que la componen quieren ver cómo, efectivamente, Granada se ha convertido en una urbe para todos, en una capital más amable con esas inmensas minorías.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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