Martes, 17 Julio, 2018

            

Cinco claves de por qué las empresas de construcción están en auge

Para 2018, el Banco de España prevé un aumento algo más moderado, que podrá alcanzar una media de un 3,8%

Gabinete


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La actividad de la construcción en España vuelve a recuperar fuelle. Desde que en 2016 se inició un repunte en el sector, la tónica se ha mantenido al alza y las previsiones son optimistas de cara al 2018. El año pasado, el crecimiento se situó en torno al 4,5%;  para este año, el Banco de España prevé un aumento algo más moderado, que podrá alcanzar una media de un 3,8%.

Según el Banco de España, la construcción residencial continuará liderando el sector. La demanda de pisos aumenta, propiciada por una paulatina recuperación del empleo y por el aumento del crédito por parte de los bancos. Eso se traducirá en nuevas promociones de viviendas, que podrían suponer un incremento de un 5% respecto a 2017. La edificación no residencial, como la construcción de naves industriales, experimentará un aumento cercano al 4%, y lo mismo ocurrirá con la obra civil.

El incremento de la actividad de la construcción lleva aparejado un crecimiento de otros sectores productivos. Un ejemplo son las industrias de estructuras metálicas, muy vinculadas a la construcción de naves. Son sectores con buenas perspectivas de futuro que empiezan a consolidar su posición en el mercado.

Razones del impulso

¿Qué factores han favorecido el crecimiento de la construcción?, ¿cómo ha conseguido recuperarse un sector que estaba bajo mínimos después de la crisis? Son varios los elementos que han propiciado el repunte de la actividad constructora. Algunos se vinculan directamente a la recuperación del consumo, mientras que otros guardan relación con la estructura de los grupos inversores y las iniciativas públicas.

  • Recuperación del empleo y aumento del consumo

El mercado inmobiliario cerró 2017 con muy buena nota y la tendencia se mantiene. Los visados de nueva construcción, la compra-venta de segunda mano y los alquileres experimentaron un tirón considerable y pintan un escenario muy optimista de cara a 2018.

Detrás de este movimiento inmobiliario se encuentra una perceptible recuperación de la confianza por parte de los consumidores. La paulatina mejora de la actividad económica ha propiciado un aumento del empleo y eso ha animado a numerosas familias a embarcase en la compra de una vivienda. También se ha notado en el ámbito de la rehabilitación, que ha experimentado un considerable aumento respecto a épocas pasadas.

La banca también ha puesto su grano de arena en todo este proceso. Por un lado, ha puesto en el mercado suelo y viviendas provenientes de promotoras y particulares en quiebra.  Los precios de estos productos inmobiliarios estaban por debajo de mercado, lo que ha favorecido los movimientos de compra-venta. Por otro lado, ha abierto el grifo al crédito y ha relajado las exigencias de cara a la concesión de hipotecas.

  • Capital extranjero al alza 

La construcción de obra residencial no hubiese sido posible sin la ayuda de financiación extranjera. La falta de crédito por parte de los bancos impedía el desarrollo de proyectos y han sido empresas extranjeras las que han dinamizado el sector con su aportación de capital. La mayor parte de promotoras que impulsan en la actualidad iniciativas de envergadura poseen aportaciones externas. Se trata de un conjunto de 60 empresas y entre todas construirán más de 60.000 viviendas en los próximos dos años.

  • Más obra pública 

La obra pública, impulsada sobre todo por ayuntamientos y administraciones autonómicas, también ha empezado a recuperarse. Las restricciones presupuestarias aplicadas por el gobierno central en los últimos años provocaron un parón en la construcción de PPO, pero los gobierno locales y autonómicos han conseguido retomar la actividad. La tendencia apunta a un aumento de la colaboración público-privada, que puede servir de empujón para alcanzar mejores cifras de crecimiento.

Un factor que va a favorecer la expansión de la obra pública es la proximidad de las elecciones locales. Cada vez que se producen convocatorias electorales la actividad constructora se acelera. El próximo año, habrá elecciones municipales en toda España.

  • Cambios de tendencia en el sector

Los años de crisis económica han obligado a las empresas a reorientar estrategias y adaptarse a la nueva situación. Los grandes proyectos de construcción y las obras envergadura han prácticamente desaparecido. En la actualidad, las constructoras deben hacer frente a encargos de menor tamaño.

Pero esa capacidad de adaptación tiene su parte positiva. La falta de grandes contratos llevó a las empresas más potentes a buscar encargos en el extranjero. Eso ha propiciado el crecimiento de empresas más pequeñas, que están realizando proyectos a un ritmo constante.

  • Calidad en las obras y diseños de vanguardia

Las nuevas construcciones de edificios se caracterizan por un aumento de la calidad. En plena burbuja inmobiliaria se construían promociones de bajo nivel y a un tiempo record, pero ahora la tendencia está cambiando. Un ejemplo lo encontramos en algunas promociones de PPO localizadas en diferentes comunidades autónomas; son pisos que destacan por sus cualidades estéticas y por sus elevados niveles de calidad.

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