Viernes, 14 de Diciembre de 2018

            

Científicos vinculan toxinas ambientales comunes con trastornos del desarrollo cerebral en niños

Un incremento en la producción de sustancias químicas ha llevado a una contaminación química ambiental generalizada que puede afectar a la función hormonal normal

Imagen ilustrativa | Fuente: EP
EP


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La exposición de las mujeres embarazadas y los niños a las toxinas comunes que alteran la hormona tiroidea puede estar relacionada con una mayor incidencia de trastornos del desarrollo cerebral, según una revisión publicada en ‘Endocrine Connections’. La revisión describe cómo numerosas sustancias químicas comunes pueden interferir con las acciones normales de la hormona tiroidea, que son esenciales para el desarrollo normal del cerebro en fetos y niños pequeños, y sugiere la necesidad de una mayor intervención de salud pública.

Las hormonas tiroideas (TH) son esenciales para el desarrollo cerebral normal de los niños y estudios previos en humanos han indicado que incluso una interrupción moderada de la función TH en mujeres embarazadas puede afectar al desarrollo cognitivo y elevar el riesgo de trastornos del desarrollo cerebral en sus hijos.

En los tiempos modernos, un incremento en la producción de sustancias químicas ha llevado a una contaminación química ambiental generalizada que puede afectar a la función hormonal normal en las personas expuestas, particularmente en poblaciones vulnerables, como niños y mujeres embarazadas.

Se ha informado que muchos de estos productos químicos disruptores endocrinos (EDC, por sus siglas en inglés), que incluyen pesticidas y sustancias utilizadas en la fabricación de una multitud de productos, interfieren con la función de la hormona tiroidea, sin embargo, la política de salud pública no aborda completamente los riesgos para las poblaciones vulnerables.

TRASTORNOS DE AUTISMO Y DÉFICIT DE ATENCIÓN
En esta revisión, la profesora Barbara Demeneix y sus colegas del Centro Nacional de Investigación Científica de la Universidad de París-Sorbona, en Francia, examinan evidencias publicadas de una gran variedad y un alto número de EDC, desde pesticidas hasta productos químicos empleados en la fabricación de medicamentos, cosméticos, muebles y plásticos, que pueden interferir con las TH. Los autores destacan además que las mezclas complejas de estas sustancias químicas que alteran la tiroides están presentes en todos los seres humanos, incluidos los niños y las mujeres embarazadas.

La profesora Barbara Demeneix señala: “Hemos revisado las exposiciones documentadas de mujeres embarazadas y niños a mezclas de sustancias químicas que alteran la hormona tiroidea y proponemos que los conjuntos de datos proporcionen un vínculo plausible con la incidencia reciente de afecciones del neurodesarrollo, incluidos los trastornos del espectro autista y trastornos por déficit de atención con hiperactividad”.

Estos hallazgos indican que las exposiciones de mujeres embarazadas y niños a sustancias químicas que alteran la tiroides en el ambiente presentan riesgos reales para el desarrollo y la salud del niño, y subrayan la necesidad de una estrategia de intervención de salud pública más específica.

“Muchos expertos en el campo consideran que las actuales directrices de pruebas para sustancias químicas que alteran la tiroides no son lo suficientemente sensibles, no tienen en cuenta los hallazgos recientes y no consideran adecuadamente los riesgos para las poblaciones vulnerables, como las mujeres embarazadas”, concluye Demeneix.


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