Lunes, 16 enero, 2017

Científicos identifican nueva vía de transmisión de la tuberculosis

Las secreciones de las glándulas anales, una sustancia aceitosa, son un escondite ideal para las bacterias que no prosperan en un ambiente a base de agua

tuberculosis
La bacteria vista desde un microscopio | Autor: E.P
E.P


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Científicos han descubierto una nueva especie de bacteria, ‘Mycobacterium mungi’, que causa la tuberculosis (TB) y se transmite a través de la piel y la nariz de la mangosta rayada, un tipo de mamífero en el norte de Botswana (África). Los resultados, publicados este martes en la revista ‘mBio’, cambian radicalmente la comprensión de cómo se puede transmitir la tuberculosis.

“Este es un cambio de juego. Hemos sabido sobre este patógeno humano y animal, la tuberculosis, desde la antigüedad, y siempre ha sido considerada como algo que se transmite por exposición oral o en aerosol”, apunta la autora principal del estudio, Kathleen Alexander, profesora del Departamento de Pesca y Conservación de Vida Silvestre de Virginia Tech, en Blacksburg, Virginia, Estados Unidos.

“Hemos encontrado que esta especie de la tuberculosis se transmite por el medio ambiente a través de la orina y las secreciones de las glándulas anales utilizadas para la comunicación olfativa, infectando a la mangosta a través de lesiones en la piel y la nariz. Esto cambia completamente nuestra comprensión de los mecanismos potenciales para la transmisión de la tuberculosis”, añade.

Varias especies diferentes de ‘Mycobacterium’ pueden causar la tuberculosis, siendo la más común ‘Mycobacterium tuberculosis’. En 2000, Alexander trabajaba como veterinaria en el Gobierno de Botswana, cuando se encontró con una mangosta rayada enfermiza. Cuando el mamífero murió, se determinó que el animal había sido infectado con un nuevo agente patógeno de la tuberculosis, ‘Mycobacterium mungi’, estrechamente relacionada con el patógeno que infecta a los seres humanos con la TB en África Occidental.

Únicamente, no estaba claro cómo se infectó la mangosta, rayada ya que no parecía haberlo sido por ninguna de las vías habituales. Durante los siguientes 15 años, Alexander realizó una investigación sobre muertes similares de mangostas rayadas en la única población conocida de mangostas infectadas con TB, que se extendió por el norte de Botswana y noroeste Zimbabwe.

LAS GLÁNDULAS ANALES, EL ESCONDITE DE LA BACTERIA

Los investigadores llevaron a cabo una investigación exhaustiva para determinar cómo la mangosta se llegó a infectarse con la bacteria. “Descubrimos que la mangosta tenía lesiones en la nariz, por lo que pensamos que debían ser ambientales, y empezamos a buscar a través de todas las diferentes posibilidades. ¿Se transmite la bacteria a través de las aguas residuales humanas? ¿Está en el suelo o en las heces de otro animal?”, relata Alexander.

Durante años, los investigadores no tuvieron suerte. “Buscamos por todas partes. En último lugar, comprobé las glándulas anales y ahí es donde se escondía,” afirma Alexander. La mangosta rayada participa en comportamientos de marcado, algo similar al olfateo de los perros, y la TB se está transfiriendo a través de estas marcas utilizadas para la comunicación social.

Las secreciones de las glándulas anales, una sustancia aceitosa, son un escondite ideal para las bacterias que no prosperan en un ambiente a base de agua (hidrofóbica). Este mecanismo evolutivo inteligente permite que el patógeno secuestre las redes de comunicación sociales y conecte a los animales en todos los grupos sociales, donde, debido a la territorialidad, el contacto normalmente necesario para la transmisión no de identificaría.

El hallazgo tiene implicaciones importantes para un potencial brote de tuberculosis entre la vida silvestre y el ganado. “La tuberculosis es una enorme carga para el sector de la agricultura y la transmisión del medio ambiente entre la vida silvestre y el ganado es una preocupación creciente”, apunta Alexander, quien señala que esta vía de transmisión podría ayudar a explicar algunos brotes de tuberculosis en el ganado que tienen a los investigadores desconcertados.

“Necesitamos saber mucho más sobre esto -reconoce Alexander–. Las diferencias que permiten a este organismo de la TB infectar a un animal a través de la piel o la nariz o su comparación con la tuberculosis que afecta a los humanos, así como qué falta en su genoma o qué ha cambiado”

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