Martes, 28 Marzo, 2017

Científicos de la UGR desarrollan un método que permite averiguar si la leche materna contiene parabenos



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Científicos de la Universidad de Granada (UGR), pertenecientes al departamento de Química Analítica, han desarrollado un nuevo método bioanalítico que permite averiguar de manera inequívoca si la leche materna de una mujer contiene parabenos y bisfenol A, mediante una sencilla prueba.

La investigación, publicada en la revista ‘Journal of Chromatography B’, se llevó a cabo en una muestra formada por 10 madres que amamantaban a sus hijos de la provincia de Granada, que participaron de forma voluntaria en el estudio.

Los científicos analizaron la presencia en la leche de estas mujeres de cinco importantes contaminantes emergentes en leche humana: los parabenos metil, etil, propil y butilparabeno, y el bisfenol A, peligrosos productos químicos.

La metodología propuesta por los autores de este trabajo, que se aplicó a las muestras de leche procedentes de estas madres que daban el pecho a sus hijos, permite detectar cantidades de hasta 0.1-0.7 nanogramos del contaminante analizado en 1 mililitro de leche y, “aunque desde un punto de vista estadístico el número de muestras analizadas en este trabajo es pequeño, es importante resaltar que prácticamente todas las muestras estaban contaminadas con alguno o varios de los compuestos estudiados”, explican los autores principales de este trabajo, los investigadores Rocío Rodríguez Gómez y Alberto Zafra Gómez quienes han aclarado que la herramienta que se ha desarrollado abre la puerta a estudios generales más amplios, en los que se aumentará el número de madres analizadas”.

En las últimas décadas, el desarrollo industrial ha provocado un enorme aumento de la exposición humana a numerosos xenobióticos capaces de causar efectos adversos en la salud y esto es “particularmente importante” en el caso de una serie de sustancias químicas sintéticas, denominadas disruptores endocrinos químicos (EDCs), que interfieren con la función normal de las hormonas.

“Se trata de una amplia gama de productos químicos que se pueden encontrar en los alimentos que se consumen habitualmente, y también en el aire y el agua y, entre ellos, destacan el bisfenol A (BPA) o los parabenos (PBs)”, ha apuntado el investigador de la UGR.

El BPA es ampliamente utilizado en la fabricación de plásticos de policarbonato y resinas epoxi, y se encuentra en productos de consumo habitual como latas de conserva, envases de alimentos y aguas, conducciones de aguas potables, automóviles y aviones, biberones e incluso en materiales relacionados con la salud humana, como prótesis o composites dentales.

Por su lado, los PBs son compuestos químicos ampliamente utilizados como bactericidas y conservantes antimicrobianos, especialmente contra mohos y levaduras en los productos cosméticos, productos farmacéuticos, alimentos y bebidas e, individualmente o en combinación, los PBs se utilizan en más de 13.200 formulaciones en casi todos los tipos de cosméticos.

“En los últimos años se ha demostrado la capacidad de estas sustancias químicas para interferir en importantes funciones fisiológicas y además se ha demostrado que los PBs no se metabolizan en tejidos de cáncer de mama y se ha centrado la atención en su potencial naturaleza carcinógena y tóxica”, ha destacado Zafra.

PRODUCTOS DE HIGIENE PERSONAL
Las principales vías de exposición humana a estos compuestos son la vía dérmica de contacto, por ingestión directa o por inhalación por lo que “el estudio de la exposición a los disruptores endocrinos químicos es especialmente importante en el caso de los lactantes alimentados con leche materna, que están en las primeras etapas de desarrollo y por lo tanto son más vulnerables y susceptibles a cambios en el sistema endocrino”, ha apostillado el autor principal de este trabajo.

El estudio realizado en la UGR encontró BPA en el 80 por ciento de las 10 muestras analizadas y se cuantificó en cinco de ellas en concentraciones que oscilan entre 0.6 a 2.1 nanogramos por mililitro y, en cuanto a los parabenos, se encontraron niveles semejantes en siete (70 por ciento) de las muestras (entre 1-2 ng/mL), a excepción de dos de ellas además de que la primera mostró concentraciones ligeramente más elevadas (1.3-5.4 ng/mL) y la otra muestra contenía concentraciones aproximadamente 10 veces mayores que las demás.

“En general, los resultados confirman la afirmación de que estas sustancias son ubicuas, lo que podría deberse a la utilización diaria y masiva de productos de cuidado personal por parte de las madres”, ha señalado el investigador de la UGR quien ha afirmado que la leche materna “es un fluido biológico valioso que puede servir como indicador tanto de la exposición materna a diferentes tipos de sustancias químicas, en particular a los EDCs, como prenatal, ya que puede ser una vía principal de exposición para los lactantes alimentados con ella a los contaminantes exógenos”.

“El control de estas sustancias puede informar sobre la incidencia y la aparición de enfermedades y otros efectos adversos que se están relacionando con este tipo de moléculas, tales como diferentes tipos de cáncer, cambios en la estructura y función del cerebro, alteraciones del comportamiento, desórdenes en el sistema reproductivo, metabolismo, e incluso del sistema inmunológico, tanto en la madre como en su hijo a medio o largo plazo”, ha concluido.

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